La cultura japonesa impregna Occidente

  • El príncipe heredero de Japón visita esta semana España para conmemorar los 400 años de la primera misión diplomática nipona en territorio español.
  • Como parte de la celebración se han inaugurado en toda España varias exposiciones relacionadas con las cultura japonesa.
  • Japón, su filosofía e incluso su forma de vida, llevan décadas fascinando y ejerciendo una gran influencia en el mundo occidental.
'La gran ola de Kanagawa', de Hokusai.
'La gran ola de Kanagawa', de Hokusai.

Hace 400 años, durante el reinado de Felipe III, el samurái Hasekura Tsunenaga llegó a España encabezando la primera misión diplomática nipona en la península, la delegación conocida como Embajada Keicho. Con motivo de este acontecimiento, se celebra en 2013 y 2014 el Año Dual España-Japón, festejo conmemorativo al que estos días se ha sumado el príncipe heredero de Japón, Naruhito, de visita oficial en el país.

Con Naruhito en España, se han estrechado lazos con Japón y abierto nuevas ventanas a la cultura nipona. Las Cámaras de Comercio española y japonesa se han comprometido a potenciar las inversiones, el comercio y el turismo entre ambos países con la renovación de un comité bilateral de cooperación empresarial que llevaba diez años sin reunirse.

En el plano artístico, el Museo del Prado exhibe, desde el 12 de junio al 7 de julio, dos biombos japoneses (Grulla y ciervo y Plantas y flores de las cuatro estaciones junto a un arroyo) pertenecientes al período Edo (1603-1868), en el que el país asiático, tras años de apertura, dio un giro radical hacia el aislamiento de las influencias exteriores. Por otro lado, el Museo de Artes Decorativas ha inaugurado la exposición Lacas Namban. Huellas de Japón en España, una colección de obras de laca japonesa que muestra el deslumbramiento del reino español por la cultura nipona en la etapa conocida como periodo Namban (1543-1639). En Barcelona, Caixa Forum ha abierto las puertas de Japonismo: la fascinación por el arte japonés, un repaso a "una de las expresiones artísticas más ricas y poliédricas del siglo XIX".

Estas muestras suponen un nuevo contacto con la cultura del país del sol naciente, un mundo lejano pero en absoluto desconocido, ya que su arte, su filosofía e incluso su forma de vida, llevan décadas fascinando y ejerciendo una gran influencia en el mundo occidental.

Japón en la cultura popular

En 2013, no todos los otakus (personas con aficiones obsesivas) tienen los ojos rasgados. Millones de niños, jóvenes y adultos de todo el mundo consumen con avidez mangas y animes, los cómics y películas de animación que en Japón conforman una poderosa industria. Obras como Akira (Katsuhiro Otomo), Dragon Ball (Akira Toriyama) o Naruto (Masashi Kishimoto) forman ya parte de la cultura popular dentro y fuera de tierras niponas.

Sushi.Generaciones de niños y adolescentes crecieron con Marco y Heidi, con Ranma 1/2, Sailor Moon, Los caballeros del Zodíaco o Campeones (Oliver y Benji), con Doraemon, Shin-chan o Inazuma Eleven. Esos mismos jóvenes (y adultos) han disfrutado y disfrutan del ocio electrónico llegado del lejano oriente, de la importante industria japonesa del videojuego, que ha penetrado con fuerza en Occidente y ha dejado imborrables huellas en la memoria colectiva, desde Pac-Man (el conocido Comecocos) hasta Final Fantasy, Street Fighter o Resident Evil.

¿Y cuántos habrán de agradecer a Japón muchas de sus horas de actividades extraescolares? El kárate y el judo alcanzaron gran popularidad en las últimas décadas del siglo XX, aunque no son las únicas artes marciales japonesas que gozan de prestigio. De las numerosas técnicas de lucha desarrolladas por los japoneses, el kendo, el sumo y el aikido se encuentran entre las más conocidas.

Muy apreciada es también la gastronomía japonesa, sofisticada y abundante en arroz, verduras y pescado. A día de hoy, no hay gran ciudad que no cuente con un buen número de restaurantes en los que degustar sushi, udon, ramen, sashimi o teriyaki y echar un trago o dos de té verde o sake.

Ceremonia del té.De Japón llegó el origami (la papiroflexia), el arte de crear figuras doblando papel. Fue Miguel de Unamuno quien, apasionado por el arte del plegado —que él denominaba cocotología—, introdujo el origami en España y Latinoamérica, en los años 30, mediante la publicación de varios libros y textos sobre esta disciplina. De Japón llegó el ikebana, el arte del arreglo floral, que cada vez despierta más interés en Occidente. De Japón llegaron los bonsáis, árboles y plantas sometidas a determinadas técnicas de cultivo que impiden su crecimiento y las convierten en miniaturas ornamentales (muy conocido es el gusto del expresidente español Felipe González por estas plantas). A día de hoy, existen importantes colecciones de bonsáis en países de todo el planeta. Y de Japón llegó —para quedarse y destruir tímpanos— el karaoke.

Son incontables las imágenes culturales asociadas con las tierras niponas: el teatro kabuki, la ceremonia del té, los jardines Zen, el arte de la caligrafía y sus complicados kanjis, los ninjas y samuráis, las geishas, los kimonos, el harakiri, los hikikomori (personas que deciden recluirse en su casa y abandonar la vida social)...

En cuanto a celebridades niponas, Kenzaburō Ōe, ganador de un Nobel de Liteteratura en 1994, emociona con sus relatos de tintes autobiográficos, Haruki Murakami inunda con sus novelas librerías y transportes públicos, Ken Watanabe se codea con los grandes de Hollywood (El último samurái, Memorias de una Geisha, Cartas desde Iwo Jima, Origen...), Takeshi Kitano sorprende con su carácter polifacético (es actor, director, escritor, humorista, pintor...) y Godzilla destruye ciudades desde 1954.

Japoneses en Sevilla

Naruhito plantará el 14 de junio un cerezo en Coria del Río, pueblo del área metropolitana de Sevilla al que llegó hace 400 años la Embajada Keicho. El cerezo, uno de los símbolos del país oriental, será el primero del jardín japonés que se creará en Coria, donde se quedaron a vivir numerosos miembros de la histórica delegación y cuyo legado perdura con casi 700 ciudadanos que llevan el apellido Japón, algunos incluso con rasgos orientales.

Estos ciudadanos y otros interesados en la relación entre Coria y Japón se han unido en la Asociación Hispano Japonesa Hasekura Tsunenaga, nombre del samurai que encabezó la delegación japonesa y que fue bautizado en Madrid.

Siete magníficos

Ran.Akira Kurosawa (1910 - 1998): Es, con diferencia, el director japonés más conocido en todo el mundo. Dirigió cintas como Rashōmon (1950), Yojimbo (1961) y Ran (1985), aunque su obra más conocida es Los siete samuráis (1954), producción que ganó el León de Plata en la Mostra de Venecia, fue nominada a dos premios Oscar y está considerada como una de las películas más influyentes de la historia. Kurosawa recibió en 1990 un Oscar honorífico por toda su carrera.
La gran ola de Kanagawa.Hokusai (1760 - 1849): Junto a su contemporáneo Utagawa Hiroshige, Hokusai es probablemente el pintor y grabador más conocido de Japón. Su obra, que llegó a ser muy apreciada —y coleccionada— por artistas impresionistas como Monet, Van Gogh y Degas, destaca dentro de la pintura paisajista. La representación del monte Fuji es uno de sus temas recurrentes. De hecho, su obra más conocida, La gran ola de Kanagawa, forma parte de la serie de xilografías titulada Treinta y seis vistas del monte Fuji.
Torres Fira.Toyo Ito (1941): Este arquitecto japonés está considerado uno de los más influyentes e innovadores del mundo. Su obra más importante es la Mediateca de Sendai, ubicada en Miyagi (Japón). En España ha dejado su impronta con construcciones como las Torres Fira de Barcelona o el Parque de La Gavia de Vallecas. El pasado marzo, Ito fue galardonado con el Premio Pritzker de Arquitectura 2013 por una obra "que combina innovación conceptual con edificios soberbiamente ejecutados", por una arquitectura "excepcional" y por "la dimensión espiritual y poética que transciende de todas sus obras".
Astroboy.Osamu Tezuka (1928 - 1989): A menudo nombrado como "el padre del manga" o incluso "el dios del manga", Tezuka se convirtió en el primer historietista japonés en adquirir gran prestigio internacional. Fue él quien —entre otras muchas aportaciones— convirtió en un estándar los grandes y expresivos ojos que lucen habitualmente los personajes nipones. En su extensa obra, un legado que ha influido en autores tanto japoneses como occidentales, destacan títulos como Astroboy, Kimba, el león blanco (el anime que muchos aseguran que Disney plagió para crear El Rey León) y Adolf, su última gran creación.
Chihiro.Hayao Miyazaki (1941): Aunque es ilustrador y dibujante de cómics, su nombre es mucho más conocido por su labor como director de películas de animación y principal figura del Studio Ghibli. Son muchas las obras de Miyazaki que han alcanzado gran relevancia a nivel internacional, desde Mi vecino Totoro y Porco Rosso hasta las más recientes La princesa Mononoke, Ponyo en el acantilado o El viaje de Chihiro, que le dio el Oso de Oro de la Berlinale, un Oscar a mejor película de animación y el reconocimiento a su trayectoria en el Festival Internacional de Cine de Venecia. En los 80, dirigió algunos capítulos de la serie de animación japonesa de Sherlock Holmes.
Super Mario.Shigeru Miyamoto (1952): Son muchos los grandes nombres nipones en la industria del videojuego (Hironobu Sakaguchi, Hideo Kojima, Shinji Mikami, Keiji Inafune...), pero quizá Miyamoto destaca sobre todos ellos como padre de algunas de las sagas y personajes más conocidos dentro y fuera de este mundillo. Él creó a Donkey Kong, imaginó el universo de The Legend of Zelda y, sobre todo, dio a luz al conocidísimo Super Mario. En 2012, el diseñador japonés fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. A día de hoy sigue siendo la principal figura de la compañía Nintendo —para la que ha trabajado durante toda su vida— y uno de los rostros más reconocidos y alabados del sector.
Mishima.Yukio Mishima (1925 - 1970): Considerado uno de los mejores escritores y dramaturgos japoneses de la historia, Mishima —cuyo verdadero nombre era Kimitake Hiraoka— fue varias veces candidato al Nobel de Literatura. Obseso de la belleza y la estética, se suicidó un 25 de noviembre de 1970, muerte que siempre ha estado rodeada de mucha especulación. Confesiones de una máscara fue la obra con la que realmente ganó notoriedad internacional.
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