Christopher Reeve en el papel de Superman.
Christopher Reeve en el papel de Superman. ARCHIVO

"No fue fácil. Tuve que probarme un traje retro y muy ceñido. Hacía un calor espantoso. Y, más que como Superman... ¡Me sentí como un enorme homosexual británico!" Quien habla a este periodista es Henry Cavill, protagonista de El Hombre de Acero o, simplemente, el nuevo Superman. El heredero de un papel legendario cargado de músculos, presuntas maldiciones y responsabilidad.

Son muchos los actores que, desde luego, matarían por ocupar el puesto del atlético y agradable Cavill. Dirigida por Zack Snyder (autor de 300 y Watchmen) y producida por Christopher Nolan (director de la última y aplaudida trilogía de Batman), El Hombre de Acero es una de las películas más esperadas de la temporada, y el papel de Superman es uno de esos que propulsan a un artista hacia la fama mundial.

¿El mejor de todos los tiempos?

Eso fue lo que le ocurrió a Christopher Reeve, el Superman más célebre de la historia del cine. Alto, guapo, atlético y neoyorquino, Reeve era un semidesconocido hasta que se presentó a las pruebas de casting de Superman, la superproducción que a finales de los setenta pretendía resucitar en la gran pantalla las aventuras del hombre de acero.

La aparición de Reeve fue un milagro para los responsables de 'Superman', que querían a un actor desconocidoInspirándose en el Cary Grant de La fiera de mi niña y dueño del físico idóneo, la aparición de Reeve fue un milagro. Ni los productores ni el director, Richard Donner, querían una estrella para el papel (sonaron John Voight, Burt Reynolds o incluso Robert Redford), y apostar por Reeve fue un acierto: estrenada poco antes de las navidades de 1978, la película recaudó más de 300 millones de dólares en todo el mundo. Hasta la crítica se rindió a Superman, y Reeve se convirtió en uno de los rostros del momento.

Educado y comprometido con varias y admirables causas,  Reeve no tuvo en cambio demasiada suerte después. Hizo tres películas más como Superman (la última, en la que abogaba por la paz mundial y el desarme nuclear, era una idea original suya), y nunca logró desembarazarse el personaje (no le ayudó rechazar papeles protagonistas en American Gigolo, Splash, Atracción Fatal, Pretty Woman o Arma letal). Lo que nadie podía esperar era que un desgraciado accidente hípico en mayo de 1995 cercenaría su carrera, destrozándole dos vértebras y dejándole paralítico de cuello para abajo. En octubre de 2004, tras dirigir y protagonizar alguna película y dar un incansable ejemplo de tenacidad, Reeve falleció.

Curiosamente, un actor de apellido muy parecido fue el otro gran Superman de la historia y también tuvo un destino trágico. George Reeves era conocido por pequeños papeles en grandes películas como Lo que el viento se llevó cuando, un poco desesperado, aceptó encarnar a Superman en 1951 en la modesta Superman and the Mole-Men. Pese a su escaso presupuesto (se rodó en doce días) e hilarante argumento (el héroe tenía que defender a unos seres enanos procedentes del centro de la Tierra) la película fue un éxito, y Reeves saltó a la televisión con el serial Las aventuras de Superman.

En un medio recién nacido como la televisión, la gente se entregó desde el salón de sus casas al hombre que volaba, derribaba paredes y simbolizaba la esperanza y el orgullo de todo un país. Reeves no fue el primer Superman (el honor corresponde a Ray Middleton, un actor de segunda que encarnó al personaje en 1940 durante una fiesta en Nueva York), pero sí quien le dio un rostro de carne y hueso en el imaginario colectivo. Su final, dicho está, fue trágico: harto del papel se suicidó con 45 años. Muchos aseguran que se trató de un accidente, y algo raro pasí: no había huellas dactilares (ni siquiera las de Reeves) en el arma homicida.

Otros no corrieron el mismo funesto destino, pero a ellos el papel tampoco les trajo muchos éxitos profesionales. Es el caso de Brandon Routh, que dio vida al Superman de Bryan Singer en Superman Returns (2006), un intento de remake de la saga que resultó un fracaso de crítica y público y tras el que Routh no ha vuelto a protagonizar ninguna otra película destacable.

Superman canta

Icono del s.XX, Superman nació en un cómic de 1932 firmado por Jerry Siegel y Joe Shuster, saltó a los periódicos, disparó su fama por una radionovela (Bud Collyer le puso voz en más de 2000 episodios) y terminó de convertirse en universal con el cine. El hombre de acero debutó en la gran pantalla en 1941 en forma de dibujo animado, y no fue hasta 1948 cuando se hizo de verdad humano en un serial cinematográfico con Kirk Alyn en el papel principal.

La buena acogida (fueron quince episodios) desembocó en una película, Atom Man vs. Superman, otra vez con Alyn como superhéroe. Como anécdota, contar que Alyn se jugó la vida "volando" en algunas escenas suspendido por cables, pero el efecto era tan chapucero que el material fue descartado para el producto final. Alyn encarnaría mucho después al padre de Louis Lane, la novia de Superman, en la célebre película de 1978.

Por ser, Superman hasta fue protagonista de un musical de Broadway, It's a Bird, It's a Plane, It's Superman!, donde le dio vida Bob Holiday a lo largo de 129 funciones. Nacido en 1932, Holiday es a sus 81 años el actor más viejo que ha encarnado al personaje. En 1975, el melenudo David Wilson encarnó al personaje en un especial televisivo que recreaba el musical donde también se cantaba, bailaba y se caricaturizaba al superhéroe con una enorme carga paródica.

Crisis existencial

El progresivo descreímiento del pueblo americano, especialmente tras el asesinato de JFK, provocó que el superhéroe venido de Krypton fuese cada vez menos popular. Muerto en el cómic en 1993 (aunque después, claro, resucitaría), Superman regresó a la televisión en Lois y Clark, las nuevas aventuras de Superman, una comedia romántica donde Dean Cain era el superhéroe y la atractiva Teri Hatcher, la intrépida periodista que le roba el corazón. Más que la acción, aquí importaban el romance y las chispas sexuales entre Clark Kent y su chica: su boda desengañó al público, bajó la audiencia y, poco después, la serie se canceló.

Más americano que una botella de Coca-Cola vestida con unos Levi's, el próximo Superman será, sin embargo, británicoEl personaje, eso sí, seguía teniendo tirón. Superman: la serie animada, un programa televisivo de dibujos animados, obtuvo magníficos resultados y rejuveneció la imagen del protagonista, que volvería a ponerse definitivamente de moda en 2001 con Smallville, serie que indagaba en su juventud en un pequeño pueblo de Kansas. El guapo Tom Welling fue el responsable de mostrar los traumas e inadaptación del todopoderoso alienígena, y el programa fue un éxito: estrenada un mes después del 11-S, la serie recordó a los estadounidenses que, ahora más que nunca, el país necesitaba héroes como los de antes.

Porque ese es el quid de la cuestión: aunque nacido en un planeta perdido, Superman es más americano que una botella de Coca Cola vestida con unos pantalones Levi's. En la década de 2000, las tentativas de resucitar al héroe en el cine (se habló de directores como Tim Burton o Kevin Smith) fueron insistentes, hasta que Bryan Singer (autor de X-Men) hizo realidad Superman Returns. Aunque fue bien recibida por la mayor parte de la crítica la película no cumplió las expectativas, y su protagonista Brandon Routh ha vagado desde entonces por irregulares proyectos. Ahora le toca a Henry Cavill: hipermusculado y curtido en series como Los Tudor, no sabemos si pasará a la historia por ser el digno heredero de Reeve y Reeves o, simplemente, como el primer actor británico que se disfrazó del gran héroe americano. La respuesta, a partir del 21 de junio.