Envejecimiento
El mecanismo que provoca el envejecimiento cutáneo aun no se conoce bien. Archivo

A menudo, el hecho de que envejecemos se aborda con frivolidad. Lo dice Manuel Serrano, investigador del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). "No se trata de no tener arrugas ni de vivir cien años a cualquier coste, sino de prolongar la vida sin enfermedad", aclara.

Serrano es uno de los científicos españoles que ha colaborado en un estudio europeo que ha definido por primera vez todos los indicadores moleculares del envejecimiento de los mamíferos. El propósito ha sido "combatir algunos mitos" y ayudar a combatir el cáncer y otras enfermedades cada vez más prevalentes.

En el trabajo han participado también la directora del CNIO, María Blasco; el investigador de la Universidad de Oviedo Carlos López-Otín; Linda Partridge, del Instituto Max Planck para la Biología del Envejecimiento (Alemania), y Guido Kroemer, de la Universidad París Descartes (Francia).

Con el tiempo y en exceso, los antioxidantes pueden ser patológicosUno de esos mitos a los que se refieren es el de los "milagrosos" antioxidantes. Al respecto, los autores son "contundentes" y aseguran que no hay evidencia genética de que aumentar las defensas antioxidantes retrase el envejecimiento.

"Si es cierto que ante la escasez de nutrientes el organismo pone en marcha estrategias protectoras –presumiblemente, la razón de que la restricción calórica parezca dar resultado– con el tiempo y en exceso, pueden ser patológicas", afirman.

Todo apunta, según los expertos, a que la realidad es más compleja que simplemente tomar antioxidantes y dejar de comer para vivir más. Sobre esto, sugieren que los radicales libres pueden ser dañinos en grandes cantidades, pero su presencia también desencadena una respuesta protectora.

Saber por qué envejecemos para luchar contra el cáncer

Los científicos coinciden en que entendiendo y combatiendo el envejecimiento se lucha también contra el cáncer y las demás enfermedades de mayor incidencia en el mundo desarrollado, ya que éste resulta de la acumulación de daño en el ADN a lo largo de la vida, y ese proceso es lo que origina el cáncer, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y las neurodegenerativas, como el alzhéimer.

Identificar los marcadores del envejecimiento ayudará a encontrar la causa del cáncer"El envejecimiento es la causa de las enfermedades que ocurren cuando nos hacemos mayores", explica Blasco, quien asegura que "identificar los marcadores moleculares del envejecimiento ayudará a encontrar la causa de otras enfermedades, como el cáncer".

El trabajo define nueve indicadores moleculares del envejecimiento y distingue entre indicadores primarios (según la causa desencadenante), los que conforman la respuesta del organismo a esas causas, y los fallos funcionales resultantes.

Dentro de las causas primarias del envejecimiento estarían la inestabilidad genómica, el acortamiento de los telómeros, las alteraciones epigenéticas y la pérdida de la proteostasis.

No podemos aspirar a la inmortalidad, sino a que la vida sea un poco mejor para todosLas respuestas del organismo a las causas desencadenantes son mecanismos que intentan corregir los daños pero que, si se cronifican o exacerban, también se vuelven dañinos. Sucede con el llamado daño oxidativo, relacionado con los famosos radicales libres, y los mecanismos derivados del metabolismo, relacionados a su vez con las evidencias todavía no confirmadas en humanos de que la restricción calórica prolonga la vida.

Los autores coinciden en que uno de los retos principales ahora es entender las conexiones entre todos ellos e investigar la forma de controlar estos procesos. De hecho, en el trabajo repasan las dianas terapéuticas ya identificadas, y proponen soluciones para frenar el envejecimiento.

Una de las estrategias terapéuticas ya probadas en ratones, con éxito, es evitar el acortamiento de los telómeros, un proceso que "se puede frenar e incluso revertir en ratones", afirma Blasco, que trabaja en este área de investigación.

Lopez-Otín destaca que las oportunidades de extender la longevidad en un futuro más o menos próximo son muy diversas. Pero "no podemos aspirar a la inmortalidad, sino a la posibilidad de que la vida sea un poco mejor para todos", reconoce este experto.