Erdogan
El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan (i), y su esposa, Emine, saludan a sus seguidores el jueves 7 de junio de 2013. EFE/Kerim Okten

Erdogan declaró ante miles de sus seguidores a su regreso a Turquía que las protestas antigubernamentales que han sacudido al país en la última semana deben acabar "de inmediato".El primer ministro se dirigió a una multitud desde un autobús descubierto en el aeropuerto de Estambul, en un discurso también retransmitido en directo por la televisión, mientras que sus seguidores coreaban su nombre y lanzaban gritos de "Dios es grande".

La policía está haciendo su deber contra quienes atacan

Se debe "poner fin de inmediato a manifestaciones que han derivado en vandalismo", advirtió.

"Los así llamados periodistas, artistas y políticos están provocando las protestas", afirmó ante una gran multitud que había acudido al aeropuerto para recibirlo a su vuelta de una gira por el Magreb, en una demostración de fuerza después de una semana de protestas.

"Por menos de 15 árboles se han perdido tres vidas. La vida de uno de mis policías es tan importante como la vida de dos jóvenes", dijo Erdogan en referencia al agente que murió al caer de una zona en construcción mientras perseguía a unos manifestantes en la ciudad sureña de Adana.

Dos manifestantes han fallecido durante las protestas y otro se encuentra en estado de muerte cerebral.

Declaró que se investigará si hubo un uso excesivo de la fuerza, pero, subrayó, "Piden la retirada de la policía. Este no es un lugar donde puedes hacer de todo. La policía está haciendo su deber contra quienes atacan".

Las palabras de Erdogan eran jaleadas por sus seguidores con gritos de "Dios es grande, vayamos a aplastar Taksim".

Aviva las protestas

Miles de personas se han vuelto a concentrar este jueves en la plaza Taksim de Estambul, a la que desde el pasado sábado no accede la Policía, y que es el epicentro de la mayor oleada de protestas en Turquía en una década.

Los miles de congregados esperan con tensión la vuelta inminente del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, desde el lunes en una gira por el Magreb, y que ha subrayado desde Túnez que no dará marcha atrás en sus planes de destruir un parque aledaño a la plaza para erigir en su lugar un centro comercial.
Los manifestantes han levantado en la plaza grandes barricadas de piedras, coches destrozados y verjas para evitar la entrada de furgones policiales, y han organizado un sistema de recogida de basuras, un ambulatorio y un servicio gratuito de reparto de comida y bebida.

Aunque el centro de Estambul se mantuvo tranquilo hoy y con un ambiente festivo, se registraron choques en Sultangazi, un barrio muy humilde en la periferia europea de la ciudad, según la cadena NTV. La policía dispersó con un blindado, cañones de agua a presión y gas lacrimógeno a un centenar de manifestantes que intentaron levantar una barricada para cortar el tráfico de una avenida.

Según la misma fuente, uno de los manifestantes ha tenido que ser hospitalizado por el impacto de un bote de humo.

Sus palabras prolongan la violencia

Ciudadanos y usuarios de redes sociales en Turquía coinciden en que las palabras del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, no harán sino prolongar las violentas protestas que desde hace seis días sacuden el país euroasiático. Erdogan dio a entender que no retrocederá en sus planes urbanísticos sobre Estambul, que han originado las masivas protestas en Turquía y entre cuyos participantes aseguró que hay "condenados por actos de terrorismo".

"Los ciudadanos tienen que saber que algunos manifestantes están condenados por terrorismo", ha dicho Erdogan"Los ciudadanos que tienen una responsabilidad en la protección del medio ambiente tienen que saber que algunas (personas que participan en las protestas) están condenadas por actos de terrorismo", dijo Erdogan en una conferencia de prensa en Túnez, donde concluye una gira regional.

"Erdogan no sólo no se ha retractado sino que encima ha contrarrestado el tono suave empleado los últimos días por el presidente y el viceprimer ministro", comentó Özlem Dalkiran, una editora de medios alternativos.

Ya hay tres muertos y 4.000 heridos

La madrugada del pasado viernes la policía desalojó a quienes protestaban contra una remodelación urbanística que prevé construir un centro comercial en uno de los parques de Estambul, lo que desencadenó unas protestas que se han extendido por todo el país y que han causado tres muertos y 4.000 heridos.

En una comparecencia ante los medios, Erdogan hizo referencia a que dichas personas están fichadas por ataques a la embajada estadounidense, en relación al atentado perpetrado el pasado 1 de febrero en Ankara por un grupo de extrema izquierda. "Nuestro servicio secreto los conoce", concluyó Erdogan.

El primer ministro turco insistió en la defensa del proyecto y sugirió que no se dará marcha atrás en la decisión tomada para la intervención urbanística en el parque. "Estamos intentado cambiar el país, que progrese, pero no he hablado de organizar un referéndum para aprobar los cambios en el parque", dijo el jefe del Gobierno turco que se enfrenta a las mayores protestas de la última década en el país.

Además, declaró que el objetivo de dichas reformas es "mejorar el lugar y conservar y proteger las ruinas históricas y el patrimonio".
Erdogan también negó la posibilidad de abrir un diálogo con los manifestantes y subrayó: "No podemos concretar nada con la gente que provoca incendios".

"Ya he declarado que pido perdón por el uso excesivo de gases lacrimógenos, pero no existe ningún país que no los utilice", dijo el primer ministro turco, que participó en Túnez en la apertura de un foro empresarial turco-tunecino.

"Parece que el fin fuera llevarnos hacia la guerra civil", dice una tendera de EstambulPetek Özmek, una empleada en una tienda de Estambul, dice que "esto tiene muy mal aspecto: parece como si la finalidad fuera llevarnos hacia la guerra civil". "Pero lo que diga o haga Erdogan ya no importa. Lo que importa es lo que nosotros hemos conseguido hacer hasta ahora", asegura esta mujer de 30 años, que dice haber participado en las manifestaciones desde el primer día.

Para Nadja, una joven estudiante, "Erdogan se ha convertido en un primer ministro en contra del pueblo, y cada vez que abre la boca queda más claro".

También en las redes sociales, como Twitter, se multiplican mensajes críticos con el primer ministro, como "Erdogan ha vuelto a desafiar a todos con su discurso. No podemos esperar que salga al balcón con palabras reconciliadoras". "Si hacen imposibles las protestas pacíficas, hacen inevitables las protestas violentas", señala un usuario.