Los Indios piden al Gobierno de Brasil que pare las obras de represas en la Amazonía

El jefe kayapo Megaron Txucarramae (d), el líder histórico de los indígenas de la Amazonía brasileña, Raoni Metuktire (i), y el futuro jefe kayapo Bemoro Metuktire (c) en una rueda de prensa en el club de Prensa de Ginebra, Suiza. Raoni Metuktire solicitó a la ONU y a la comunidad internacional que presionen al gobierno de Dilma Roussef para que revise los proyectos en la Amazonia.
El jefe kayapo Megaron Txucarramae (d), el líder histórico de los indígenas de la Amazonía brasileña, Raoni Metuktire (i), y el futuro jefe kayapo Bemoro Metuktire (c) en una rueda de prensa en el club de Prensa de Ginebra, Suiza. Raoni Metuktire solicitó a la ONU y a la comunidad internacional que presionen al gobierno de Dilma Roussef para que revise los proyectos en la Amazonia.
Salvatore Di Nolfi / EFE

Cerca de 140 indios brasileños reclamaron este martes al Gobierno, en una audiencia en el Palacio presidencial de Planalto, que detenga las obras de las centrales hidroeléctricas que construye en la Amazonía, informaron fuentes oficiales.

Los indios llevaron sus demandas al secretario de la Presidencia, Gilberto Carvalho, a representantes de cinco ministerios, de la Fiscalía y otras autoridades, pero el Ejecutivo anunció que no va a alterar los proyectos que desarrolla en la Amazonía.

"Los trajimos para dialogar, oímos sus críticas, pero fuimos absolutamente claros de que el Gobierno no va a renunciar a sus proyectos", afirmó Carvalho en declaraciones a periodistas tras la audiencia.

El Gobierno costeó el viaje de los indios a Brasilia, que fue realizado a bordo de dos aviones de la Fuerza Aérea que transportaron a los indígenas desde la localidad selvática de Altamira (Pará), donde se construye la presa de Belo Monte.

La lucha por Belo Monte

Los indios que participaron en la audiencia bloquearon en los últimos cinco días las obras de Belo Monte, que será la tercera mayor hidroeléctrica del mundo cuando sea concluida.

Carvalho afirmó que el Gobierno no va a permitir más invasiones de indiosy campesinos, que han sido frecuentes desde el inicio de la obra en 2011, por lo que reforzará la seguridad en el lugar de las obras.

El Gobierno considera que esta represa, que tendrá una potencia máxima de 11.233 megavatios, será fundamental para la seguridad del sistema energético del país. Los expertos, sin embargo, aseguran que con la bajada estacional de las aguas solo generará la mitad de su capacidad.

Los pueblos nativos protestan por los posibles impactos de la obra en el ecosistema y, en especial, en la calidad y cantidad del agua y la pesca en la región, que supone su principal sustento.

Ideado durante los años de la dictadura militar, el polémico proyecto se ha convertido en un estandarte en la lucha por la preservación de la naturaleza y los derechos de los pueblos indígenas. A él se han referido activistas y celebridades como el director James Cameron, durante la promoción de su película Avatar.

Atacados por pistoleros y la Policía

Por otro lado, un indio brasileño de la etnia terena fue herido en un tiroteo y otros dos están desaparecidos tras un ataque de pistoleros en una zona de conflicto de tierras en el estado de Mato Grosso do Sul (suroeste), donde otro indio murió por un disparo el pasado jueves, informaron fuentes indigenistas.

El indio recibió un tiro en la espalda y fue conducido al hospital Sociedad de Beneficencia Doña Elmiria Silverio Barbosa, según dijeron a medios locales portavoces de la Fundación Nacional del Indio (Funai), organismo estatal que trata de las cuestiones relativas a los pueblos nativos.

Otros dos indios están desaparecidos después del ataque, sucedido en la hacienda Burití, en la ciudad de Sidrolandia, ubicada a 60 kilómetros de Campo Grande, capital de Mato Grosso do Sul, según un portavoz del Consejo Indigenista Misionero (Cimi), ente ligado al Episcopado.

El pasado jueves, el indio terena Oziel Gabriel murió por un tiro cuando la Policía Federal, siguiendo una orden judicial, intentó desalojar esta hacienda que ha sido ocupada por los indios, quienes la reclaman como tierra de sus antepasados.

Un tribunal ha dado de plazo a los indígenas hasta mañana para salir del terreno voluntariamente, aunque la Fiscalía ha solicitado que se les conceda más tiempo mientras el Gobierno negocia con ellos.

Cerca de 4.500 indios ocuparon a mediados de mayo la hacienda Burití, que está en disputa con un terrateniente.

El ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, afirmó este martes en una rueda de prensa que el Gobierno estudia el envío a la zona de la Fuerza Nacional de Seguridad.

Fundación Biodiversidad
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