La plaza Taksim de Estambul, epicentro de la frustración ciudadana contra Erdogan

Un manifestante lanza un bote de gas lacrimógeno durante los enfrentamientos con la policía en el centro de Estambul, Turquía.
Un manifestante lanza un bote de gas lacrimógeno durante los enfrentamientos con la policía en el centro de Estambul, Turquía.
EFE

Decenas de miles de manifestantes forzaron este pasado sábado a la policía turca a abandonar después de dos días de violentos enfrentamientos la céntrica plaza Taksim de Estambul, convertida ya en un símbolo de la oposición contra el gobierno del partido islamista moderado AKP.

Salvando las distancias entre una Turquía democrática y las dictaduras árabes, muchos se preguntan si Taksim está por transformarse en algo similar a la plaza Tahrir de El Cairo, donde nació el movimiento que finalmente derrocó al líder autoritario egipcio Hosni Mubarak hace dos años.

Todo comenzó en Estambul con una acampada pacífica en contra de la destrucción del parque Gezi para dar lugar a un centro comercial, pero terminó en una batalla campal entre las fuerzas del orden y los manifestantes, que terminaron por exigir la dimisión del Gobierno.

Lejos de hacerles caso, el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, acusó a los manifestantes de ser "ideológicos", aunque reconoció algunos errores de la policía por la fuerte represión.

En todo caso, el líder islamista advirtió que la oposición puede congregar a 100.000 personas si quiere, pero que él podrá juntar a millones de sus seguidores.

Más allá de las ideologías, descontento ciudadano

Las manifestaciones parecen ser resultado de una creciente frustración ciudadana con el estilo autoritario de Erdogan.

"No solo una megaciudad con 15 millones de habitantes, sino todo el país se ha levantado. Esto es más que defender unos árboles", señaló por teléfono Sirri Sureyya Onder, un diputado del pro-kurdo partido BDP.

"Esto es una revuelta contra la mentalidad autoritaria que no tiene en cuenta las demandas de la gente", aseguró el parlamentario, quien sufrió heridas durante los enfrentamientos del viernes por la noche.

Los manifestantes no son únicamente seguidores de la oposición laica y nacionalista sino que incluyen también a islamistas descontentos con el estilo de gobierno de Erdogan.

"Estamos viendo la explosión de la iraacumulada de la gente contra el AKO de Erdogan", asegura el politólogo Tarik Sengul, catedrático de la Universidad Técnica de Oriente Medio en Ankara.

De hecho, es la primera vez en sus diez años en el poder que el primer ministro se enfrenta a una revuelta de este tipo.

¿La 'Tahrir' turca?

La represión de la policía, que usó gases lacrimógenos, balas de goma y lanza aguas, no hizo disminuir el número de manifestantes sino al contrario, más gente quiso enfrentarse a las fuerzas del orden, lo que ha reforzado la comparación entre Taksim y Tahrir.

No obstante, Sengul destaca que la plaza estambulí tiene su propia historia sangrienta desde una masacre sucedida el primero de mayo de 1977, cuando 34 personas fueron asesinadas durante una Marcha del Día del Trabajo.

"La gente se acuerda ahora del significado de Taksim. Así Taksim se convierte en Taksim de nuevo. El Gobierno debe entender que la gente recobra la democracia cuando conquista las plazas de sus ciudades", concluye el profesor.

La oposición, sobre todo el histórico partido nacionalista CHP, ha usado la ola espontánea de protestas para expresar su malestar con Erdogan y el AKP.

El diputado Ilhan Cihaner llegó a acusar al primer ministro de tener una "mentalidad de dictador". Mencionó algunas decisiones polémicas como la prohibición de vender alcohol a partir de cierta hora o nombrar sin consultas un puente sobre el Bósforo en honor a un sultán otomano responsable de masacres de la minoría aleví.

"El parque Gezi es solo la gota que colmó el vaso", aseguró Cihaner, cuyo partido lucha desde hace años contra el creciente apoyo popular a AKP por las clases medias y bajas.

Desde su llegada al poder, Erdogan ha conseguido consolidarse por encima del 50% del apoyo electoral, mientras que su política de privatizaciones y la entrada de miles de millones de euros en inversiones extranjeras han llevado a un "boom" económico.

Pero con el creciente respaldo electoral, sus críticos aseguran que Erdogan y su Gobierno se han vuelto cada vez menos tolerante.

Turquía es actualmente el país del mundo con más periodistas encarcelados, mientras que se ha distanciado bastante de la Unión Europea (UE) a la que pretende adherirse en el futuro.

Mientras, las protestas se han expandido a otras ciudades del país, especialmente a Ankara, donde miles se enfrentaron también a la policía. "Suficiente es suficiente", dijo un estudiante este sábado en la capital turca, al destacar que es la primera vez que participa en una manifestación contra el Gobierno.

"Nunca nos preguntan lo que queremos. No nos dejan espacio para respirar. Cuanta más violencia usen, más gente vendrá", concluyó el joven.

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