El alcalde de Córdoba, José Antonio Nieto, tras ser cuestionado por la sentencia laboral de un juez de la capital cordobesa que califica de "burros" a todos los políticos, ha manifestado este miércoles que respeta las sentencias de los tribunales, "aunque algunas son complicadas hasta de leer".

Así lo ha destacado el regidor en declaraciones a los periodistas, después de que, según ha adelantado la prensa provincial, el titular del Juzgado de lo Social número 2 de Córdoba, Manuel Oteros, ha dictado dicha sentencia en la que llama "burros" a los político tras dejar sin efecto una sanción de tres años de suspensión de empleo y sueldo impuesta a un trabajador del Instituto Municipal de Deportes de Córdoba (Imdecor) por una falta muy grave consistente en un notorio incumplimiento de las funciones esenciales al puesto de trabajo, por redactar un proyecto con ausencia de los documentos esenciales y por negociar y aprobar precios contradictorios con el adjudicatario de unas obras para la construcción de un campo de fútbol de césped artificial en Cerro Muriano, entre otras faltas que ahora ha revocado el juez.

Para el juez, queda probado que la actuación del empleado del Imdecor "es más demostrativa de ingenuidad y candidez que de cualquier otra cosa", a lo que añade que en esta circunstancia "se cumple el proverbio que dice que cuando se pelean los burros..., y eso es lo que da la impresión a este juzgador, que los burros se han peleado y paga el arriero, que en este caso no es otro que el empleado público".

Además, añade que la "obligación de los burros —entiéndase con todos los respetos para con los equinos—, en este caso los políticos todos, hubiera sido cumplir lo pactado", es decir, "lograr la financiación para la obra de forma coordinada entre la Junta y el Ayuntamiento dentro de los plazos que se habían previsto", y "si sabían que no podían cumplir, no haber firmado el convenio".

"un indignado más"

También, indica que el problema para el trabajador surgió "cuando los que le tenían que dar cobertura —los burros— han cambiado" tras las elecciones municipales del año 2011, "y no solo no se la dan —ni siquiera quien oír sus explicaciones—, sino que recibe los palos que iban dirigidos a otros". El juez no encuentra en la conducta del sancionado "ningún género de intencionalidad en la causación de un perjuicio a la administración, ni ningún daño al interés público, ni negligencia de clase alguna, sino al contrario, y no siendo la candidez una falta muy grave y ni siquiera grave o leve", por lo que estima la demanda presentada por el trabajador, y recuerda "a los burros que más les valdría a los arrieros, que somos todos, que se dejaran de pelear y se pusieran a andar".

En cualquier caso, el juez reconoce que "quizás se esté extralimitando", pero se califica como un "indignado más que se toma la licencia de hacer los anteriores comentarios con la libertad que da el tener que someterse antes de que se notifique la sentencia a intervención quirúrgica —la quinta en siete meses— y no saber si podrá oír las críticas que con toda seguridad le vendrán".

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