Un psiquiatra dice que el acusado de envenenar tiene un trastorno de personalidad "y charquitos de memoria, no lagunas"

El juicio continúa el jueves para la conclusiones y a la espera del veredicto del jurado, que ha ido hasta el lugar de los hechos
Inspección por el juicio por envenenamiento con estricnina.
Inspección por el juicio por envenenamiento con estricnina.
ROSA VEIGA

El tercer día del juicio por envenenamiento con estricnina de un vecino de Castro de Escuadro (Maceda), ha incluido este miércoles una visita al lugar en el que supuestamente la víctima encontró la bolsa con una botella de vino con estricnina y varias latas, en la entrada de su finca Os Pereiros. A la vuelta, el jurado popular aún escuchó a los peritos, entre ellos a un psiquiatra, aportado por la defensa, que dijo del acusado, José Luis L.A., que tiene un trastorno paranoide de la personalidad y "charquitos de memoria, no lagunas".

Una decena de peritos declaró en la sesión del miércoles, cuatro de ellos por videoconferencia desde la sede madrileñas del Instituto Nacional de Toxicología, para dar los datos del veneno encontrado en el cuerpo de Felisindo González Santiago, muerto en su casa de Castro de Escuadro el día 24 de noviembre de 2010, tras probar un sorbo de una botella de vino que encontró dentro de una bolsa en la entrada a una finca de su propiedad, a la que fue para llevar alimento para sus vacas.

Los peritos de Madrid explicaron que de sus datos deducen que la víctima llegó a ingerir unos 35 miligramos de estricnina en su sorbo de vino y añadieron que nunca habían visto algo así "en personas, aunque sí es más habitual encontrarlo en los cebos para animales".

El forense Julio Jiménez, que hizo la autopsia del cuerpo en el Instituto de Medicina Legal de Galicia en su sede de Ourense, explicó que la estricnina es un veneno que paraliza los músculos "aunque no afecta a la consciencia y el envenenado tiene primero convulsiones, luego vómitos y una parálisis progresiva de los músculos hasta que se asfixia porque los músculos de la respiración no le permiten tomar aire".

Tras describir la muerte padecida por la víctima de envenenamiento, ya narrada antes por su viuda y su hija que estaban en casa cuando probó el vino, el forense detalló que el efecto tóxico se produce con concentraciones en sangre de 0,1 miligramos y el análisis de sangre de Felisindo arrojó el dato de 0,3 miligramos. "Pero en el vino encontramos 352 miligramos para la botella de 75 centilitros", ha apostillado.

"sabor enmascarado"

Jiménez respondió a preguntas de defensa y acusaciones y añadió que la estricnina es un veneno "para todos los seres vivos" y dejó de utilizarse de forma masiva en la Edad Media porque se detecta por su mal sabor.

La defensa del acusado incidió en el mal sabor para preguntar si el sabor "a vinagre" que la víctima detectó en el vino y así se lo dijo a su mujer, se debía al veneno a lo que el perito respondió que probablemente el sabor agrio que describió se debió al estado del vino "y así el sabor del veneno quedó enmascarado por el del vino".

Incapaz de planificar

El último en declarar fue el psiquiatra Manuel Cabaleiro, a petición de la defensa, y en su declaración dijo que detectó en el acusado un trastorno paranoide de la personalidad y que se trata de un individuo "habitualmente calificado como persona rara y él mismo me dijo que tenía más enemigos que amigos".

Dijo que una persona así reacciona "con violencia" ante una amenaza "pero no tiene capacidad para elaborar un plan" y opinó que, después de hablar con él para elaborar el informe pericial, considera que no le parece capaz de la síntesis, análisis y memoria necesarias para urdir un plan "y tiene charquitos de memoria, no lagunas, por lo que es posible todo lo que ustedes quieran", remató tras las preguntas de fiscal y acusación particular.

La memoria del acusado centró varias preguntas a este perito pues el olvido de la bolsa con la botella de vino envenenada es la explicación que dio el propio acusado, para que esa bolsa quedase en la entrada de la finca de su víctima, mientras él se despistó al ver setas y ponerse a recogerlas.

Un biólogo y especialista en micología declaró también y explicó que fue al lugar de los hechos un año después de lo ocurrido, para que las condiciones climatológicas fueran semejantes, y dijo en un bosque consolidado como el que hay en Os Pereiros, con dos robles en el lugar de los hechos "podría haber setas en algún momento pero un aficionado a ellas nunca iría a ese lugar a buscarlas".

Inspección ocular

Antes de escuchar a los peritos, los 11 integrantes del jurado popular (9 titulares y dos reservas) se desplazaron en coches particulares, junto con los abogados, fiscal, presidenta del tribunal, secretaria judicial, funcionarios, acusado y familiares, hasta la finca de O Pereiro, a la que se llega por un camino que después de un par de bifurcaciones, muere en la finca de la víctima.

Ante la cancilla de entrada, primero el fiscal y luego los abogados, llamaron la atención del jurado sobre la puerta de tablones de madera con hilo de púas que da entrada a la finca y el cierre también de púas de su contorno, y sobre el hecho de que el camino termina allí y no da acceso a ninguna otra finca.

Tras quince minutos de explicaciones, toda la comitiva volvió desde el monte de Castro de Escuadro (Maceda) hasta la Audiencia Provincial.

El juicio se alarga hasta este jueves, día en el que fiscal, acusación particular y defensa expondrán las conclusiones definitivas que, según dijeron el miércoles, serán las mismas trasladadas al inicio del juicio, el pasado lunes día 27 de mayo.

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