Una enfermera y una auxiliar del geriátrico La Caritat de Olot (Girona), compañeras de trabajo del celador acusado de matar a once residentes, han declarado este miércoles en el juicio que, al enterarse de los crímenes, pensaron que Joan Vila debió trastocarse para cometerlos.

"Cuando me enteré pensé que le había pasado alguna cosa mental", ha explicado una enfermera este miércoles durante su declaración ante el jurado popular en el Palacio de Justicia de Girona.

En el mismo sentido se ha expresado en el juicio una de las cuidadoras del geriátrico, que ha sido explícita en su exposición: "Me extrañó mucho y pensé: ¿Qué cable se le habrá cruzado?".

Este miércoles por la mañana han pasado por el Palacio de Justicia ocho trabajadoras del geriátrico, y por la tarde declaran cinco más —hasta ahora, como ya explicaron este martes otras testigos, nadie sospechó nunca nada de lo que estaba haciendo el celador—.

"Me sabe mal no haberme dado cuenta de nada para poder avisar. No vi nada extraño. Eso me duele", ha lamentado otra de las auxiliares compañeras de Vila, acusado de once muertes entre agosto de 2009 y octubre de 2010.

Las trabajadoras han explicado que la mayoría de los ancianos asesinados eran personas con una salud "delicada y frágil", con dependencia, pero ninguna de ellas estaba a punto de morir.

Se volvió nervioso

Sobre la actitud del celador, dos compañeras auxiliares ha comentado que desde verano de 2010 notaron un cambio de actitud en él, que estaba "más malhumorado y nervioso", pero que tampoco le dieron más importancia.

Otras de las cuidadoras ha recordado que Vila se lamentó en más de una ocasión de que siempre se murieran los ancianos en su turno.

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