El cantante y compositor Santiago Auserón asegura que las canciones que hoy en día más se escuchan en los medios de gran difusión "no son las músicas que tienen más destellos, sino las que son mercancías que solo sirven para el comercio rápido". "Ocupan todo el espacio y, sin embargo, no sirven para nada más que para hacer dinero fácil", ha aseverado.

Así lo ha considerado el artista en declaraciones a los periodistas en Valencia, donde participa en el seminario 'Rock y cine: Historia visual de la música popular', que se imparte en la sede en Valencia de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). Además, de Auserón intervienen en este foro Julián Hernández (Siniestro Total), Diego A. Manrique, Eduardo Guillot, Juan Puchades, Carlos Pérez de Ziriza, Darío Manrique, Jenaro Talens y Óscar Aibar, entre otros.

El excomponente de Radio Futura ha señalado que la búsqueda de ese mercantilismo rebaja la calidad del producto musical y ha comparado esta situación con las canciones populares de hace unas décadas: "actualmente es muy difícil que la gente que goza de una canción popular perciba signos hermosos; eso no ocurría en las coplas de nuestras madres y abuelas, ya que en cualquiera de aquellas composiciones en las que se hablaba de un marinero o un puerto lucían destellos, había una poética sencilla pero con hondura que transmitía sensaciones", ha argumentado.

Interrogado por los 'ingredientes' necesarios para que una música se convierta en un clásico, como ha sucedido con el tango o la propia copla, el intérprete ha señalado que "solamente hay uno, que es que mucha gente participe y confirme el proceso".

"Uno puede proponerse a lo largo de su vida hacer la mejor canción del mundo y no conseguir nada si no lo ratifica el colectivo; las canciones están hechas por todos, lo que sucede es que nos tenemos que acostumbrar todos a hacer canciones mejores", ha razonado Auserón, que se define en estos momentos como "un estudiante de Filosofía", ya que se encuentra inmerso en la redacción de su tesis.

"nos comemos lo que nos dan"

En la misma línea, ha opinado que "también el público debe aprender a no contentarse con lo que le dan". "Pero es que ese problema no solo afecta a las canciones —ha advertido—, puesto que hay problemas políticos y económicos más urgentes que responden a lo mismo: nos comemos lo que nos dan y nos contentamos sin tratar de discutirlo", ha sentenciado.

No obstante, Santiago Auserón ha remarcado que, "por supuesto", en el panorama musical contemporáneo se están haciendo "cosas interesantes a nivel lingüístico y musical" y ha citado estilos como el hip hop. "Lo que para mí no tiene sentido es convertirlo en una ideología cerrada, ya que cualquier música es interesante siempre y cuando se abra a otras", ha apostillado.

Por otra parte, el músico se ha referido a la polémica suscitada con el Ayuntamiento de Valencia por su no inclusión en el programa de conciertos de la Feria de Julio, algo que el artista atribuyó en un primer momento —a través de un mensaje en una red social— a que el Consistorio prefería contratar "artistas más afines", un extremo que fue negado por la institución.

Al respecto, Auserón ha manifestado que para él "el tema está zanjado" y ha anunciado que finalmente no va a demandar al Ayuntamiento, tal y como se llegó a estudiar por parte de su oficina.

"No vamos a demandar, pero nos sentimos defraudados por el hecho de que habíamos puesto esfuerzo en negociar una fecha que cambió tres veces y que las tres veces se dio como cierta aunque el contrato no estaba formado y, al parecer, ha habido una mediación entre la gente de la Concejalía (de Fiestas) del Ayuntamiento de Valencia y las personas delegadas de esa contratación que no se han transmitido entre ellas con suficiente claridad el hecho de que había un compromiso firme que supuso poner en movimiento a casi 20 personas que cambiaron sus agendas varias veces".

El compositor no ha querido abundar en las razones por las que no se cerró la actuación. "Se nos transmitió en un momento dado que la motivación de quitarnos de la programación era por afinidades y, quizás, haya habido ahí un deslizamiento que no es suficientemente justo con las actitudes del Ayuntamiento; quizás ha habido palabras de más que han llegado a nuestros oídos", ha reconocido.

"Pero el problema —ha proseguido— no es ese". "Vamos a dar por supuesto que un ayuntamiento serio como es el de Valencia no puede cometer esos deslices, pero, en todo caso, sí es discutible que, por el motivo que sea, aunque haya habido un cambio en la Concejalía, no se respeten los acuerdos contraídos hasta la fecha, que se tenían que haber asumido", ha concluido.

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