El Hospital de Son Espases atiende a 1.000 pacientes al año en la única consulta pública de baja visión de Baleares en la que se trata a personas con las capacidades visuales reducidas, de forma que, a pesar de que no se les considera ciegos legalmente, la mayoría tienen limitada la visión, al contra únicamente con entre un 10 y un 30% de capacidad visual.

En un comunicado, el Servicio de Salud de Baleares (Ib-Salut) ha informado de que con la ayuda del optometrista del HUSE, Patricia Carballo, los pacientes aprenden a aprovechar al máximo lo que les queda de capacidad visual.

Según afirma Carballo, es posible que, con "esfuerzo y entrenamiento", un paciente con un 20% de resto de visión pueda desarrollar actividades cotidianas como, por ejemplo, leer, coser, ver la televisión o preparar la mesa.

Concretamente, el Ib-Salut ha explicado que en el Servicio de Oftalmología de Son Espases, se trabaja con los pacientes en la adaptación de lentes y de filtros, conjuntamente, para mejorar la visión, así como con la utilización de lupas electrónicas y ópticas que amplían el texto de los libros según las necesidades de cada paciente, con el fin de facilitarle la lectura. Asimismo, se entrenan con telescopios o gafas lupa para ver la televisión.

Por otro lado, ha añadido que en la consulta, también se atienden otras patologías oculares como, por ejemplo, la retinopatía diabética, la degeneración macular, diplopies o la doble visión, así como los problemas con la luz (fotofobia).

Según ha revelado el Ib-Salut, la utilización de filtros ayudan a evitar reflejes y deslumbramientos excesivos, así como nieblas o visión con poco contraste, que impiden procedimientos simples como ir por la calle y distinguir la acera de la calzada.

Finalmente, ha apuntado que también se enseñan a los pacientes trucos para facilitar las actividades de la vida diaria que les permiten "llevar a cabo muchas actividades y sacar el máximo rendimiento de su capacidad visual, a la vez que mejoran el estado anímico y la calidad de vida".