Celador Olot
El celador de Olot Joan Vila, acusado de asesinar a los ancianos que cuidaba en la residencia La Caritat, durante la tercera jornada del juicio. Marina López/ACN

El acusado de asesinar a once ancianos en el geriátrico La Caritat de Olot, Joan Vila, tenía tendencia a hacer bromas macabras con sus compañeros de trabajo. Este miércoles, en la Audiencia de Girona, han continuado declarando trabajadores del centro y, por lo tanto, compañeros de trabajo del celador, que han explicado que solía asegurar que estaba "harto de viejos" o que esperaba "que en el próximo turno, no se le muriera otro".

Las cuidadoras atribuían a la casualidad que la mayoría de los abuelos se murieran cuando Joan Vila trabajabaLas cuidadoras que han declarado a lo largo de la mañana de este miércoles han reiterado que atribuían a la casualidad que la mayoría de los abuelos se murieran cuando Joan Vila trabajaba y que nada hacía sospechar que detrás de las bromas hubiera algo de cierto: que el celador estuviera matando a los internos.

Durante la tercera sesión del juicio, los trabajadores de La Caritat aseguraron también que ninguna de las víctimas había pedido que los mataran para acabar con el sufrimiento.

Un buen compañero

Durante la segunda jornada del juicio, celebrada este martes, sus compañeros describieron a Vila como un compañero "ejemplar". La mayoría de enfermeras y cuidadoras le calificaron como una "muy buena persona, compañero y trabajador", que nunca había levantado sospechas de ser el autor de todas estas muertes.

El fiscal pide 194 años de cárcel para Joan Vila y las dos acusaciones particulares de familiares 202 años y 6 meses, mientras que la defensa solicita un máximo de 20 años de libertad vigilada.

Consulta aquí más noticias de Barcelona.