Daniel, enfermo de esclerosis múltiple
Daniel es un joven de 27 años afectado de esclerosis múltiple. JORGE PARÍS

Este miércoles se celebra el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple, la segunda causa de discapacidad entre los adultos jóvenes en España, sólo por detrás de los accidentes de tráfico.

Aunque en las últimas dos décadas se han producido muchos avances en su conocimiento y tratamiento, aún no existe ninguna causa conocida. Los tratamientos existentes en la actualidad permiten a los afectados tener una calidad de vida considerable. Dos enfermos de esclerosis múltiple cuentan su caso a 20 Minutos.

A Daniel el diagnóstico de esclerosis múltiple le llegó hace cinco años, cuando sólo tenía 22.  Ahora a los 27 este técnico en telecomunicaciones no ha dejado de ser feliz y espera mucho de la vida "aunque no tengo novia, espero casarme, formar una familia y confío en que viviré bien la vida".

Cuando yo empecé había pocas alternativas "Con los primeros síntomas ya me imaginé que podía ser esto, una hermana de mi madre padece esclerosis múltiple y conocía la enfermedad". Hoy, con un tratamiento mensual en el hospital y ayudado con sesiones de rehabilitación, acude todos los días a trabajar con su muleta y en moto. "Por fin me han dado una plaza de aparcamiento".

"El apoyo de la familia y los amigos es lo más importante,  pero sería bueno que se invirtiera más en investigación, se deben hacer mejor las cosas", afirma.

Miguel Ángel, médico de 61 años, se enfrentó a la enfermedad a los 30. Tuvo que dejar de trabajar por la dificultad que le suponía por sus problemas visuales y para andar. Aunque durante una época se ayudó con un bastón para caminar, ahora no lo necesita, "me encuentro mucho mejor desde que he empezado con tratamientos específicos, incluso si no fuera por que noto cierta pérdida de memoria, supongo que producto ya de la edad, podría trabajar de nuevo".

"Cuando yo empecé había pocas alternativas, ahora hay más posibilidades de futuro y España está al mismo nivel que los demás países de Europa", insiste.

Tiene un hijo de 30 años y tanto él como su mujer le han ayudado mucho. "Doy paseos largos, de hasta media hora, aunque el cansancio me rodea como una bruma, es un hándicap importante".