'Muhammad Ali', 1970
Retrato de Gordon Parks del boxeador Muhammad Ali © 2006 The Gordon Parks Foundation

El británico Stephen Frears dedica su último proyecto, Muhammad Ali's greatest fight, a los entresijos de la batalla judicial que acabó devolviendo a Muhammad Ali su título de boxeo y su licencia para boxear.

No es la primera vez que un largometraje aborda la carismática figura del excampeón mundial, que se interpretó a sí mismo en The Greatest o fue encarnado por Will Smith en el filme de Michael Mann Ali, pero sí la primera, según el realizador dijo a la prensa, que alguien se centra en ese episodio desconocido de su historia.

La película, hecha para televisión, cuenta con el respaldo de HBOFrears presenta la película fuera de competición del Festival de Cannes y con ella buscaba aportar "una perspectiva fresca" sobre ese personaje y las deliberaciones del Tribunal Supremo de Estados Unidos, que se acabó encargando del caso tras los recursos presentados por el boxeador.

El autor de Las amistades peligrosas, Café irlandés o La reina ha mezclado imágenes de archivo para el papel de Ali con una dramatización de lo sucedido protagonizada entre otros por Christopher Plummer, Frank Langella o Benjamin Walker.

"Nunca imaginé que iba a hacer una película sobre Ali o sobre el Tribunal Supremo. Claro que él me gustaba, pero hay una gran diferencia entre eso y querer hacer una", dijo ante un grupo reducido de prensa internacional, justificando el proyecto por la calidad del guión recibido.

El boxeador, anteriormente llamado Cassius Clay, se unió a la Nación del Islam en 1964 y en la cumbre de su carrera, en 1967, tras rechazar ingresar en las Fuerzas Armadas por motivos religiosos, fue condenado por traición a cinco años de prisión.

No los llegó a cumplir, pero vio retirada su licencia y estuvo cuatro años fuera del ring en ese combate paralelo por recuperar sus derechos en los tribunales, en donde Frears introduce su cámara.

El telefilme ha sido realizado por la cadena estadounidense HBO y hace que Frears esté en Cannes, según confesó, sobre todo por una cuestión de "vanidad": "Es una película hecha para televisión. (...) Quería atraer la atención, porque creo mucho en ella".

Frears no llegó a conocer a Ali, porque, aunque coincidió con él en una habitación, tuvo la sensación de que quería estar solo y no se le acercó. A pesar de que ha intentado ser fiel a lo sucedido, deja claro que, pese a toda la documentación analizada, su film no es más que "una suposición".