Campaña contra la ablación.
Un grupo de niñas gambianas asiste a una charla de los Mossos d'Esquadra en el marco de una campaña de concienciación sobre la ablación genital. ACN

La Audiencia de Barcelona ha condenado a doce años de prisión al padre y a la madre de dos niñas gambianas, vecinas de Vilanova i la Geltrú, por practicarles la ablación de clítoris. Como señala la sentencia, esta práctica es delito tanto en España como en Gambia, y el desconocimiento de esto no exime de la responsabilidad penal.

A pesar de que los padres negaron los hechos, dos informes médicos de julio del 2010 y enero del 2011 determinaron que las dos niñas sufrieron la mutilación parcial de los genitales. Desde el pasado diciembre las dos están bajo la tutela de la Generalitat.

Una comadrona y una ginecóloga aseguraron durante el juicio que el julio del 2010 las dos niñas tenían los genitales correctamente, a pesar de que inicialmente tanto la madre como las menores se resistieron un poco a la revisión, ordenada por los servicios sociales porque eran niñas con riesgo.

En enero de 2011, ya no tenían clítoris, según explicaron tres peritos durante el juicio. Además, descartaron la posibilidad de que se tratara de una malformación y aseguraron que si hubieran tenido el clítoris mutilado en julio, cualquier profesional lo hubiera visto.

No obstante, tanto el padre como la madre, de nivel cultural bajo, negaron haber sometido a sus hijas a esa práctica. Durante la vista, explicaron que llegaron a Cataluña en 1998 y que las niñas estuvieron en Gambia solas del 2007 al 2009.

La defensa insinuó que habría sido entonces cuando se produjo la ablación, pero los peritos prácticamente descartaron esta posibilidad pues los cuatro vivían juntos en un piso de Vilanova y no tenían parientes cercanos.

Antecedentes judiciales

Esta es la segunda vez que se condena a un progenitor por la mutilación genital de sus hijas. La Audiencia Nacional condenó en marzo a dos años de prisión y a pagar una indemnización de 10.000 euros a una madre, originaria de Senegal, por someter a su hija a una ablación en su país.

En este caso, la mutilación también fue detectada en una revisión médica a la niña cuando la mujer y sus hijos llegaron a Cataluña en 2010 para reencontrarse con el marido.

La Sala le impuso una pena menor al entender que la madre desconocía que la ablación fuera delito en España, ya que tras ser informada durante la revisión médica de que su hija había sido mutilada reaccionó con "total normalidad, con indiferencia y sin sorpresa".

Por su parte, la Audiencia de Teruel condenó a seis años de cárcel a un padre por ser conocedor de la prohibición de la práctica de la ablación en España, mientras que a la madre, como en este caso, se le impuso una pena menor por la concurrencia de ese "error de prohibición".

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