Líderes y miembros de la oposición siria están reunidos este lunes y martes en Madrid para intentar superar sus divisiones y buscar una posición común para poder ir con una sola voz a la conferencia internacional de Ginebra, propuesta por EE UU y Rusia para poner fin al sangriento conflicto en Siria.

El debate, que se celebra a puerta cerrada en un hotel de las afueras de Madrid, "no está caliente", pero hay divisiones, según ha dicho Abderraman El-Hachem Debek, portavoz de esta Reunión de Consulta Nacional de la Oposición Siria, en la que participan unas ochenta personas de diversos grupos de la oposición, tanto de dentro de Siria como del extranjero.

Hay muchos partidos, ideologías distintas, visiones distintas El-Hachem ha puntualizado que "es normal" que la oposición esté dividida porque comprende "muchos partidos, ideologías distintas, visiones distintas", pero ha subrayado que "todos tienen claro" el objetivo común: poner fin al conflicto y expulsar del poder al presidente sirio, Bachar al Asad. "De momento intentan llegar a una estrategia común que garantice que irán a Ginebra con un acuerdo, una posición común, clara y solida para presentarla delante de la comunidad internacional y que dé resultados", ha añadido al referirse a la conferencia propuesta por EE UU y Rusia, sobre la que todavía no hay una fecha.

"Trabajamos para terminar el conflicto. Los objetivos son la derrota del régimen y poner en marcha una transición que pase de un régimen dictatorial a una democracia, sin negociar con la gente que ha manchado sus manos con la sangre del pueblo sirio", sobre eso la oposición está de acuerdo, ha dicho.

Entre los temas en los que hay discrepancias El Hachem se ha referido al acceso a las armas por parte de los rebeldes o las fuerzas de la oposición. En ese contexto, Samir Kichi, del Partido Libertad y Desarrollo de Siria, ha explicado que la implicación del grupo chií libanés Hizbulá en el conflicto sirio y apoyando al régimen de Bachar "está cambiando la balanza. Eso perjudica mucho a la oposición porque ellos tienen todo tipo de armas".

Mientras que el Ejercito Libre (de la oposición) "prácticamente cuenta con las armas que consiguen quitar a las fuerzas del régimen", ha agregado. "El mundo dice que no estamos unidos", ha señalado Kichi, que ha incidido en que la razón por la que quieren "llegar a un acuerdo entre todos los partidos (...) y tener un representante común de toda la oposición siria", que, en su opinión, "probablemente" será Moaz Al Jatib.

Jatib es en la actualidad miembro de la Coalición Nacional de las Fuerzas de la Oposición y Revolución Siria (CNFROS), de la que fue presidente pero dimitió de ese cargo en marzo en protesta por la falta de apoyo de la comunidad internacional y su negativa a levantar el embargo de armas a la oposición.

Hay una lucha de intereses entre países y los que los están pagando es el pueblo sirio Lo que está ocurriendo en Siria "es una masacre humana, donde hay una lucha de intereses entre países y los que los están pagando es el pueblo sirio", ha denunciado Kichi, quien ha coincidido con El-Hachem en señalar que toda la oposición está de acuerdo en que Bashar debe dejar el poder. "Luego podemos llevarle (a Bashar) ante el tribunal de La Haya, por genocidio, por utilizar armas químicas, armas de destrucción masiva contra su propio pueblo (...) el que no quiera verlo está ciego", ha declarado Kichi.

"Lo que empezó como una revolución pacífica, se ha convertido en una revolución armada porque al Gobierno le interesaba esto, ahora es una guerra civil", ha insistido este sirio, quien reside en España y para quien el Gobierno de su país "es una mafia", al recordar que se cambió Constitución para que Bachar al Asad pudiera reemplazar a su padre cuando murió.

Esta cita en Madrid cuenta con el apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores y este martes el titular de ese departamento, José Manuel García-Margallo, se entrevistará con Moaz Jatib, cuya CNFROS España reconoció en noviembre de 2012 como el legítimo representante del pueblo sirio. Ambos comparecerán en rueda de prensa al término de su reunión, en la que está previsto que analicen el estado de la situación en Siria, así como las últimas iniciativas internacionales para relanzar la búsqueda de una solución a la guerra civil, en la que han muerto unas 70.000 personas.

La posición del Gobierno español respecto al conflicto de Siria ha sido siempre abogar por una solución política y no una militar, un compromiso serio con la ayuda humanitaria -ya se han desembolsado unos 4,7 millones de euros- y favorecer el diálogo en el seno de la oposición con el objetivo de que gane espacio público.