Miguel Blesa de la Parra, nacido en Linares, Jaén, en 1947, ha sido encontrado muerto en una finca de Villanueva del Rey (Córdoba) con un disparo en el pecho este miércoles 19 de julio

Amigo íntimo de José  María Aznar, a quien conoció en los años 70 mientras ambos preparaban las oposiciones al cuerpo de inspectores fiscales del Estado en la Academia CEU de Madrid, era licenciado en Derecho. En 1978 aprobó las oposiciones y a partir de entonces ocupó diferentes puestos en Hacienda. Hasta 1986, cuando decidió dedicarse al ejercicio de la abogacía. Como especialista en Derecho Tributario, constituyó el bufete Blesa, Colmenar y Guío.

Su siguiente destino fue Caja Madrid, entidad en la que estuvo trece años. Ingresó en su consejo de administración en 1993 y en septiembre de 1996 llegaba a la presidencia con 14 votos a favor y ninguno en contra después de que el PP ganara las elecciones generales. Durante los primeros años, la caja dobló su dimensión, pero cuando en 2010 la abandonó, la dejó con los peores resultados de su mandato.

La época 'dorada'

Era la época en la que la trayectoria profesional de Blesa parecía relucir. Obtuvo la confianza del consejo de administración para seguir como presidente en dos ocasiones más, una en 1999 y la otra en 2003, y llegó a ganar, entre otros galardones, la Medalla de Oro de la Real Academia de la Historia y el premio al Mejor Presidente de Entidad Financiera 2005, concedido por la revista económica Banca 15.

La gestión de Blesa "fue bien hasta 2004", afirmó en una entrevista a Adicae (Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros) José María Martínez, coordinador general de Comfia, el sindicato mayoritario en Bankia. "Luego empezó la deriva hacia la promoción (el crédito a Martinsa de 1.000 millones), inversiones más que dudosas en México (SuCasita) y en Miami (City National Bank),... Y con todo, la situación de Caja Madrid pienso que no era para que estuviera como está ahora", añadió.

El presidente de Adicae, Manuel Pardos, no cree que hubiera dos etapas en la presidencia de Blesa. En su opinión, aquellos balances "aparentemente buenos" eran el resultado de la comercialización de "instrumentos fraudulentos o abusivos de los que fueron víctimas cientos de miles de clientes". Cita entre esos productos las preferentes, las cláusulas suelo o la multiplicación de hipotecas "capturando a usuarios que han sido víctimas de un sistema irresponsable de créditos".

A todo ello une la concesión de préstamos que ahora se consideran dudosos, como el de 26,6 millones de euros al Grupo Marsans, propiedad del expresidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán. Pardos considera a Blesa uno de los principales responsables de la quiebra de la entidad financiera y recuerda que su asociación ha solicitado que él y sus consejos de administración sean procesados por toda su trayectoria en lo que ahora es Bankia —fruto de la fusión de Caja Madrid, Bancaja, Insular de Canarias, Laietana, Ávila, Segovia y Rioja—.

Aquellos fueron los años en los que se fraguó la burbuja inmobiliaria. Blesa fue consejero independiente de ACS entre 2003 y 2005 y en junio de 2006 fue nombrado consejero dominical de FCC.

Caída en picado a partir de 2008

Pero llegó 2008 y se le empezaron a acumular los problemas. En septiembre, la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, inició la batalla por el control político de la caja, en un claro enfrentamiento con el entonces alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón. Él contaba con el apoyo de Gallardón para seguir de presidente pero Aguirre no estaba dispuesta a ello y batalló para sustituirle por uno de sus hombres de confianza: Ignacio González. Desde entonces, Blesa no solo tuvo que hacer frente a la crisis que empezó a vivir el sector financiero, en el caso de las cajas agravada por un fuerte aumento de la morosidad en aquel 2008, sino que también tuvo que lidiar con una difícil situación interna.  

Este enfrentamiento entre el Gobierno regional y el Ayuntamiento terminó a finales de 2009 con la sustitución de Blesa por Rodrigo Rato. El relevo se produjo el 28 de enero de 2010. Un año después, el consejo de administración de Caja Madrid acordó por unanimidad no pagar cerca de 25 millones de euros en incentivos al expresidente y a otros nueve miembros del comité de dirección durante el periodo 2007-2010 hasta que la institución no devolviera los 4.465 millones prestados por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) en 2010.

El último episodio de esa caída en picado de Miguel Blesa vino cuando fue condenado el pasado 23 de febrero a seis años de prisión por apropiación indebida del patrimonio de Caja Madrid por gastar 436.688 euros con tarjetas opacas de la entidad; junto a él fueron condenados los otros 64 usuarios de las visas, entre ellos su sucesor al frente de la entidad, Rodrigo Rato, que también ha recurrido el fallo.

En abril el expresidente de Caja Madrid recurrió argumentando que se basó en pruebas obtenidas de forma ilícita con las que se vulneró su derecho a la intimidad económica.