Lola Herrera
Lola Herrera.

Nació el 30 de junio de 1935 en Valladolid. Está divorciada y tiene dos hijos. Cocinar le relaja. Su fuerte son los pimientos rellenos.

Usted es una mujer de teatro. ¿Qué le ha hecho volver al cine?

Yo he hecho muy poco cine y siempre que lo he hecho ha sido porque me lo han ofrecido. Alguien se acordó de mí para interpretar el papel.

¿Qué tiene María, su personaje en esta película, de Lola Herrera?

¡Muchas cosas! Es una mujer de mi misma edad, que se ha dedicado, como yo, a una profesión de cara al público. Una mujer a la que los más próximos no sé si la han valorado en su trabajo y que tiene una familia que a veces no le echa cuentas...

¿De verdad que no le hacen caso en su casa?

(Risas) Sí, bueno... pero no lo que tú necesitas. O sea, que algo pasa... Algo pasa con la gente de una edad...

Pues su personaje cogió el petate y se marchó. No me la imagino haciendo igual...

(Risas) ¡Pero si estoy de gira en gira y tiro porque me toca!

Hace de andaluza. ¿Le resultó difícil?

La verdad es que me costó un poco, bastante, coger el acento. Pero mis compañeros me enseñaron cómo tenía que comerme las letras o a unirlas al hablar.

También la vemos haciendo playbacks...

Hacer un playback de Carmen Linares, con ese arte y esa fuerza que tiene... ¡He hecho lo que he podido!

¿Cuál es su próxima meta?

Yo nunca me he marcado demasiados objetivos, a mí lo que siempre me ha gustado es subirme a un escenario y dar vida a un personaje.

¿No piensa jubilarse?

En mi profesión te puedes jubilar y desjubilar, pero yo quiero seguir trabajando, no tanto, pero trabajando.

Vive con su madre y su tía en el centro de Madrid. ¿No se agobia de la gran ciudad?

No, no me agobio nada. Me agobiaría si viviera lejos de la ciudad y tuviera que venir a trabajar aquí.

Es una urbanita entonces...

Sí, aunque me gusta mucho estar en el campo. Pero... ¿qué hago yo viviendo en el campo si lo que quiero es seguir trabajando?

¿Qué le falta para ser feliz?

¿Es que alguien lo es completamente? Yo tengo una vida bastante feliz, muy acelerada por fuera pero muy tranquila por dentro.

¿Qué balance hace entonces?

Mi espíritu está bastante bien, y ése es uno de los tesoros más grandes que yo necesito.