La Fiscalía de Cantabria ha pedido una pena de 20 años de cárcel para un hombre por un delito de asesinato y tenencia ilícita de armas, ya que está acusado de matar a otro de cinco disparos efectuados con una pistola en octubre de 2011 en su casa de Mompía.

Además, el Ministerio Público solicita que el acusado, R.H.P. y condenado con anterioridad por tenencia ilícita de armas, indemnice a la pareja de la víctima con 145.000 euros, con 62.000 a cada uno de sus tres hijos menores de edad y con 6.000 euros más a su padre, lo que hace un total de 337.000 euros.

El juicio, con jurado popular, comenzará este lunes, 6 de mayo, a partir de las 9.30 horas en la Sección Tercera de la Audiencia de Cantabria, y se prolongará hasta el día 10.

Según el escrito de la Fiscalía, recogido por Europa Press, los hechos ocurrieron el 3 de octubre de 2011. Sobre las 10.45 horas el acusado mandó un mensaje a su excompañera sentimental, invitándola a su casa de Mompía. La mujer aceptó la invitación pero acudió acompañada de una amiga y de la pareja de esta última. Los tres llegaron al domicilio de R.H.P. sobre las 23 horas, en un taxi que habían cogido en Santander.

El acusado, que había consumido alcohol y cocaína y que deseaba mantener una relación sexual con su expareja, se enfureció al ver a los tres, y comenzó a insultarlos, especialmente a la que fue su compañera sentimental, a la que llamó "puta" y profirió otras expresiones similares. Este altercado obligó incluso a la chica a irse al baño llorando.

Cuando regresó a la cocina, el acusado continuó con su actitud agresiva y el otro hombre, con ánimo de defender a la mujer, intervino para intentar apaciguar la actitud de R.H.P. Este hecho agravó aún más su conducta y le dijo que le acompañara al dormitorio para arreglar la situación.

Pese al carácter "retador" de la propuesta —y a que anteriormente el acusado había manifestado que si el otro chico era "fuerte" el era "sanguinario"—, el hombre entró en la habitación, confiado de que solucionarían "amistosamente" el conflicto.

Sin embargo, una vez en el dormitorio y tras desplazar unos muebles, el acusado cogió una pistola que tenía oculta y disparó al otro hombre en cinco ocasiones seguidas y a corta distancia (a menos de medio metro), de modo que impidió toda posible defensa por parte de la víctima.

Tres de las balas le alcanzaron en el tórax, afectando a órganos vitales como el corazón y el pulmón, y los otros dos en un dedo y un brazo. El herido salió de la habitación y se dirigió hacia su pareja, pero se desplomó en el suelo de la cocina.

A continuación, apareció el agresor y manifestó a las mujeres que no avisaran a los servicios sanitarios. Después, se marchó en su coche al acantilado de Somocuevas, y se deshizo de la pistola, el cargador y la caja de cartuchos arrojándolo todo al mar.

Por su parte, el hombre herido, de 38 años, y pese a los intentos de reanimación efectuados por su pareja y por los servicios sanitarios que acudieron al lugar alertados por la otra mujer, falleció por un shock hipovolémico generado por una hemorragia aguda provocada a su vez por las heridas de bala.

El arma del crimen, que no se ha encontrado, había sido adquirida de forma subrepticia (a escondidas) en el rastro de Madrid, sin que el acusado —en prisión preventiva por esta causa— tuviera licencia de armas.

PENAS

Por todo lo anterior, la Fiscalía entiende que se trata de un delito de asesinato y otro de tenencia ilícita de armas, por los que pide 17 y 3 años de cárcel para R.H.P., ya que concurre, en el último delito, la agravante de la reincidencia.

También solicita que indemnice a la pareja sentimental de la víctima con 145.000 euros, con 62.000 a cada uno de sus tres hijos menores y con 6.000 más a su padre.

Por su parte, la acusación particular considera que se trata de un delito de asesinato con alevosía y otro de tenencia ilícita de armas con agravante también de reincidencia, por los que pide 18 y 3 años de cárcel, esto es, 21 en total, así como la prohibición de acercarse a los familiares del fallecido a menos de 300 metros durante 25 años.

Asimismo, pide para la mujer una indemnización de 150.000 euros, y de 65.000 para cada uno de los tres hijos y 10.000 más para el padre de la víctima, debiendo abonar también los gastos de las honras fúnebres, que ascienden a 3.500 euros.

Finalmente, la defensa entiende que los hechos no son constitutivos de ningún delito ni falta, por lo que pide la libre absolución de su patrocinado.

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