Distintos tipos de perros sin raza

  • Los mil leches, los cruces de perros de raza, los perros sin raza tipo mastín o pequinés... hay distintas formas de clasificarles.
  • Cuando se les deja mezclarse libremente tiende a crearse un perro de tamaño mediano, sin características exageradas y color amarillo o negro.
  • Independientemente del tipo de perro sin raza que se trate,  todos son individuos merecedores de respeto, cuidados y una vida larga y feliz.
  • ¿Qué es un perro sin raza?
'Perro tumbado en la nieve' (1910-11), de Franz Marc
'Perro tumbado en la nieve' (1910-11), de Franz Marc

Son los animales de compañía más comunes, de los casi dos millones de perros registrados en Barcelona y Madrid, más de 630.000 son mestizos. Y hay muchos tipos de perros sin raza, se podría decir que hay tantos tipos como individuos. Precisamente una de sus principales características, recogida en el manifiesto de los perros sin raza, es que no hay dos iguales.

Pero ahondando algo más, sí que es fácil ver que entre los perros sin raza hay tres grandes familias que a su vez cuentan con sus propias divisiones internas. No hablamos de ninguna clasificación científica, por supuesto, sino de una clasificación fruto de años de observación a pie de calle y a pie de campo.

Esas tres grandes divisiones son: los perros que no recuerdan ni remotamente a ninguna raza, los cruces y aquellos en los que sí se aprecia algún antepasado con árbol genealógico conocido.

Los mil leches y el retorno a los orígenes

Los primeros son los mil leches, los mil sangres, los más originales, los que no recuerdan a ninguna raza conocida. Imposible  imaginar de qué raza fue alguno de sus abuelos, probablemente todos eran también chuchos.

Dentro de los mil leches la única división posible es por tamaños: la de pequeño, mediano y grande.  Pero si nos fijamos bien veremos que la gran mayoría son de tamaño mediano. Y existe una explicación: en estos perros en los que la selección natural se repite durante varias generaciones tiene lugar un curioso fenómeno, si dejásemos a todos los perros del mundo criar libremente  tenderían a homogeneizarse y convertirse en perros de tamaño mediano (unos 20 kilos) con una altura de entre 38 y 57 centímetros, pelo corto y de color negro, marrón o (sobre todo) de ese amarillo tostado tan propio de los dingos y de muchos mestizos y razas caninas. Curiosa paradoja que se explica fácilmente: son los animales mejor preparados para medrar.

Es decir, se convierten en poco tiempo en el perro tipo que suelen pintar los niños, en el que pintó Franz Marc en la obra que ilustra este artículo. Las características más exageradas que los humanos hemos seleccionado artificialmente como los morros chatos, los cuerpos excesivamente alargados, los tamaños excesivos o diminutos o las patas cortas son las primeras en desaparecer.  Fijaos si viajáis por India, Sudáfrica o América Latina en los típicos perros parias, que llevan varias generaciones sobreviviendo como pueden.

“La evolución es muy rápida, los dingos, por ejemplo, es una mezcla de todos los perros que se escapaban y ahora es una especie nueva”, explica David Agudo, responsable de genética del Centro de Análisis Sanitarios.

Los cruces de perros de raza

Si tu perro sin raza es hijo de una labradora (donde dice labrador puedes poner bóxer, collie, schnauzer…) y vete a saber qué (un caso muy típico y que habla de la necesidad de la esterilización, los perros no son de dar la cara en esto de la paternidad, lo suyo es más tocata y fuga), pues tienes un cruce de labrador, que a todos los efectos sigue siendo un perro sin raza por mucho que parezca a ojos inexpertos un ejemplar de pura raza. A estos perros sin raza se les suele llamar cruces, incluso por sus propios dueños.

También puede tratarse de un cruce de dos perros de raza: un labrador con un pastor alemán, un dálmata y un pointer, un westy y un caniche. En inglés a estos cruces de raza se les suele llamar crossbred dogs y no siempre es accidental, en ocasiones se llevan a cabo de manera intencionada. En EE UU han llegado a ponerse de moda alguno de estos cruces, con nombre propio incluso, como los cockapoo que son cruces de cocker y caniche (poodle en inglés), los boxador, cruce de bóxer y labrador o los goldendoodle, cruce de golden retriever y caniche.

“Si cruzas un bulldog con un perro saludable tipo husky o pastor alemán la mayoría de las camadas serán cada vez mejores, aunque pueda salir algún perro concreto con problemas”, explica David Agudo.

Los perros sin raza tipo X

Los perros tipo X estarían a medio camino de las dos categorías anteriores. Son perros de los que no se conocen ancestros o sí se conocen pero se sabe que son también perros sin raza, pero a los que se les ve claramente semejanzas con cierta raza.

Entre los perros tipos X más frecuentes están:

  • Los perros tipo pequinés: peludos, pequeños y chatos, pero ni tan chatos, ni tan peludos ni tan paticortos como los pequineses originales.
  • Los tipo yorkshire, viene de la mano de la moda de las últimas décadas por el yorkshire terrier.  Las modas caninas suelen derivar en tipos X a los pocos años.
  • Los tipo mastín, pero normalmente más pequeños y ligeros.
  • Los tipo pastor, aunque con el final del lomo más alto (y por tanto menos susceptibles a la displasia) y unos rasgos menos definidos.
  • Los tipo de caza, mezcla de varias razas de caza, unos tienden más a tipo bretón, tipo pointer, tipo podenco…

Hay muchos más: los tipo pitbull, tipo labrador, tipo bóxer… En todos ellos las características más exageradas de la raza original que recuerdan están muy mitigadas, se conservan, pero de modo más razonable (y saludable en muchos casos).

Pero independientemente del perro sin raza que se trate, de si es un cruce de chihuahua, un chuchito tipo pequinés o un mil sangres inclasificable, que los seres humanos a veces nos excedemos en nuestra manía por categorizarlo todo, todos son individuos merecedores de respeto, cuidados y una vida larga y feliz en buena compañía.

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