La Sala Parpalló de Valencia inaugura la exposición 'Alegre Cremades. Mundos desconocidos 70's', que reúne una treintena de obras realizadas por el pintor en la década de los setenta y que, en su gran mayoría, son inéditas en la ciudad. Las piezas fusionan influencias que van desde el academicismo al pop art para ofrecer al espectador un conjunto estético de reminiscencias futuristas y centrado en el ser humano.

Así lo ha explicado el comisario del proyecto e hijo del artista, Héctor Alegre, que ha presentado la muestra en una rueda de prensa en la que ha estado acompañado por la delegada del área de Cultura de la Diputación de Valencia, María Jesús Puchalt, y el director del Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat (MuVIM), Joan Gregori.

Antonio Alegre Cremades (Cartagena, 1939-Valencia, 2006) mantuvo a lo largo de toda su trayectoria una "vinculación muy especial" con la Diputación de Valencia, que le otorgó en 1966 su primera beca de estudios en el extranjero, con la que pudo viajar a Roma y empaparse de enseñanzas que fueron "fundamentales" en su trayectoria posterior, ha explicado su hijo.

Por esta razón, se ha decidido que estas piezas de Alegre Cremades, que vivió su infancia en Alginet (Valencia), se vean por primera vez en un museo de la corporación provincial, ya que es justo que las exhiba "quien primero se preocupó por él", ha añadido.

'Mundos desconocidos', que estará abierta al público hasta el próximo mes de junio, recopila un total de 33 trabajos —entre dibujos a lápiz, pinturas y esculturas— que dejan entrever la España de los 70 y el universo poético interior del autor. Se trata de un período importante, ha subrayado Héctor Alegre, puesto que el país se encontraba en el franquismo tardío, cuando se destaparon "cuerpos y conciencias".

Esa etapa, también de pujanza de los avances tecnológicos, coincidió con un momento de madurez del creador, que plasmó la que siempre fue su "principal preocupación, el hombre y su futuro".

El comisario ha considerado que el tiempo ha dado la razón a su progenitor, pues ahora este interés por el futuro del ser humano está muy extendido. Asimismo, ha justificado que esta serie haya permanecido inédita en el hecho de que, cuando su padre volvió a Valencia en los años ochenta, su pintura había cambiado y prefirió difundir sus creaciones más recientes.

El hombre frente a la máquina

Las obras expuestas, que el artista realizó en su estudio del barrio de Sarrià en Barcelona, reflexionan sobre los contrastes de un mundo en transición. En los dibujos, concebidos a modo de collages de fotografías pero pintados a lápiz, Alegre Cremades encontró su particular motivo de protesta, al hablar del hombre frente a la máquina o lo que es lo mismo, del individuo ante el sistema.

No obstante, es en la colección de óleos donde el autor denunció la necesidad de hacerse consciente de ser una pieza de ese sistema, como una máquina más, para iniciar el camino hacia la libertad. Junto a los cuadros, se exponen un conjunto de esculturas que, precisamente, dan corporeidad a muchos de los óleos y acentúan la indefensión de la persona.

María Jesús Puchalt ha recalcado que para la Diputación de Valencia es "un honor" convertirse en la primera institución que dedica una antológica a Alegre Cremades tras su fallecimiento y ha destacado su gran talla tanto humana como artística. "Fue un hombre adelantado a su época al que, según él mismo decía, le hubiera gustado ser un artista del Renacimiento", ha aseverado.

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