La madre de la mujer presuntamente asesinada por su exmarido —F.J.M.— en marzo de 2011 en Torredelcampo (Jaén), Juana Vacas, ha asegurado que el hombre con el que se casó "le decía que era el amor de su vida", algo que, unido a los "caprichos" que al parecer le concedía el acusado, llevaba a que la víctima —tenía una deficiencia psíquica del 46 por ciento— solo le hiciese caso a él y no a su familia.

En la vista, la anciana, que ha pedido declarar sin ver al acusado, ha manifestado que ella y su otra hija le advirtieron una y otra vez "que no volviera con el hombre ese, que la iba a matar". Sin embargo, "no atendía a razones" y, además, por miedo a que su madre "la riñese", evitaba contarle las "brutales palizas" que el procesado le daba. Esto teniendo en cuenta que pesaban sobre ambos órdenes de alejamiento por malos tratos.

Asimismo, Vacas, manifiestamente dolida, ha señalado que ella conocía que su hija sufría maltrato, aunque al mismo tiempo ha indicado que "no había nada que hacer" para que no volviera a sus brazos, a pesar de que lo intentaba "una y otra vez" acompañada de su otra hija, Encarnación. De hecho, "él iba en busca de ella". "Vi a mi hija con moratones en los ojos", ha asegurado conmocionada.

Sin embargo, no ha sido el único hombre que se ha aprovechado de su indefensión como persona disminuida psíquica, sino que "otro hombre de Jaén, con el que tuvo dos hijos, también lo hacía". "Esa ha sido su vida". Al respecto, ha recordado cuando en 2006 el acusado "le dio una paliza por la que perdió varios dientes y en la que la arrastró del pelo por el piso en el que habían convivido y después la echó del mismo diciéndole que se fuera con su madre".

Entre lágrimas, la anciana ha señalado "si no la quería que la hubiera dejada con su madre desde el principio".

Por su parte, la hermana de la víctima, Encarnación —la única que vive de los cuatro hermanos—, ha asegurado en su declaración que su hermana "no estaba capacitada ni para entender lo que era una orden de alejamiento" y también "hacía lo posible para no contarnos lo que le hacía su asesino". Así, ha incidido, "el asesino la tenía ciega con cuatro caprichos que le daba, la tenía manipulada al cien por cien", aunque, ha añadido, "a mi hermana no le faltaba nada con nosotras".

Al hilo, ha comentado que "era sonado en el pueblo lo malísimo que era". Sin embargo, la familia nunca pensó que sucedería, toda vez que, tal y como ha aseverado Encarnación, "si llego a saber esto no se casa, aunque hubiera sido lo último que hubiera hecho yo en la vida". El acusado "le pegaba muchísimas veces dejándolas en ocasiones echa un cristo". Así, la manera en que la maltrataba era "sentándose sobre su vientre y pegándole entonces puñetazos y bocados". Según ha afirmado, "le tenía mucho miedo y no quería que nos enterábamos de todo lo que le hacía".

Por último, se ha referido a que en Torredelcampo se comenta y "algunos testigos de la vista lo saben" que en la cárcel dice "que no se arrepiente de lo que hizo y que la tenía que haber matado antes".

"lo volvería a hacer"

Por su parte, un conocido del presunto asesino, con el que ha coincidido además en prisión, ha señalado en la vista que el procesado "dijo que se alegraba de haberla matado delante de todos los compañeros", de igual forma que "si por él fuera, lo volvería a hacer".

De su lado, otra testigo, una vecina del bloque en el que vivía el acusado, ha manifestado que la madrugada del suceso "se escuchaba la voz de ella como si no pudiera hablar, una voz gutural". Además, escuchó que el procesado le decía "que por sus muertos se tenía que encontrar con su hija en el cementerio", en alusión a la primera de los tres hijos que tuvo, que falleció.

Esa noche, esta vecina escuchó cómo le decía "puta" además de voces, algo que era "habitual" entre ellos, aunque de repente "todo se quedó en silencio". "Raro era el día que no discutían" cuando ella se acercaba al domicilio, del que su hermana ha asegurado que no tenía llave después de que F.J.M. la echara del mismo en 2006.

Asimismo, el propietario del bar adonde ambos estuvieron antes de producirse el suceso ha comentado que se fueron del establecimiento "de la mano, como una pareja normal", si bien el rato que estuvieron con él tenían una actitud "cariñosa", hecho que ha sido ratificado por uno de los clientes que coincidió con la víctima y su presunto asesino.

La tercera sesión del juicio con jurado popular, que en este caso se compone de seis mujeres y tres hombres, continúa a las 10,00 horas de este martes, cuando se prevé que declaren los peritos.

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