De Guindos, Sáenz de Santamaría, Rajoy y Montoro
De izquierda a derecha: Luis de Guindos, Soraya Sáenz de Santamaría, Mariano Rajoy y Cristóbal Montoro. Sergio Barrenechea / EFE

El Gobierno de Mariano Rajoy, que se ha visto obligado por la realidad a revisar sus previsiones de crecimiento para 2013, no podrá alegar que no le advirtieron de su excesivo optimismo. Y es que numerosos organismos nacionales e internacionales y servicios de estudios privados llevan meses recriminando que las cuentas del Ejecutivo se asientan en unos cimientos poco realistas, tal como ya publicó este diario.

Se tiende a ser optimista en los pronósticos para así no reflejar una mayor caída de los ingresos y por ello mayores recortes" El escenario macroeconómico dibujado hasta ahora por el Ministerio de Economía (y aún vigente) estima que el Producto Interior Bruto (PIB) caerá este año un 0,5%. Esta cifra, defendida oficialmente hasta hace apenas una semanas pese a que el propio ministro De Guindos ha reconocido que será el doble o el triple peor, es "bastante ridícula" tal como señala el catedrático de Economía de la Universitat Pompeu Fabra, José García Montalvo. En su opinión el Ejecutivo, como parte interesada, ha elaborado unas previsiones excesivamente optimistas.

La lógica de este "mecanismo" es la siguiente: Se tiende a ser optimista en los presupuestos (y el cuadro macro que le acompaña) para así no reflejar una mayor caída de los ingresos y los recortes de gasto correspondientes. "Lo que está sucediendo es el resultado de un juego y una negociación", explica García Montalvo, que prevé que en las negociaciones que ahora mantiene el Gobierno con Bruselas, se apele a una "equivocación" en las previsiones, lo que hará más fácil conseguir una flexibilización de los objetivos de déficit público.

Este error en las previsiones probablemente se dejará pasar sin sanciones porque aún no ha entrado en marcha la autoridad fiscal independiente"que validará las previsones del Gobierno y tendrá capacidad sancionadora. Si esta entidad hubiera estado ya en funcionamiento el desfase de este año no hubiera sido posible", estima este catedrático de Economía de la UPF.

Presupuestos "arbitrarios"

El súmmum de la arbitrariedad han sido los PGE 2013: se diseñó un cuadro completamente irreal" Pese a la indudable calidad y prestigio de los servicios de estudios a disposición del Gobierno, fuentes presentes en la elaboración de varios Presupuestos Generales del Estado (PGE) reconocen a este diario que el Ministerio de Economía no elabora unas previsiones macro sobre unas bases científicas. "Es todo puro voluntarismo y arbitrariedad. No se calcula realmente nada, como mucho se hace una media del conjunto de organismos y analistas. Si eso cuadra con los objetivos presupuestarios del Ejecutivo, genial", explica Alejandro Inurrieta, economista ciudadano.

"El súmmum de esta arbitrariedad han sido los PGE 2013: se diseñó un cuadro completamente irreal que trataba de cuadrar lo que pedía Bruselas", opina Inurrieta. Tal como resalta, si se reduce el gasto público de forma continuada hay que ser consciente de que se necesitarán varios trimestres para lograr una recuperación.

"Hicieron este presupuesto a sabiendas de que a los pocos meses lo tendrían que rehacer", dice este economista. Como la recuperación no llega, ya se han anunciado para el próximo viernes nuevas medidas presupuestarias. ¿Qué medidas esperar? "Cualquier cosa, pero las autoridades europeas serán inflexibles con el subsidio por desempleo y las pensiones", estima.

El PIB, siempre a peor

Hasta en tres ocasiones las previsiones del Gobierno en relación a la evolución del producto interior bruto (PIB) han sido enmendadas por la realidad o los acontecimientos. Pese a que el mismo Mariano Rajoy prometía a inicio de 2012 unas estimaciones "sensatas y prudentes", lo cierto es que en enero de 2012 se mantenía en vigor un cuadro macro con una previsión de crecimiento de nada menos que el 2,3%. Apenas tres meses después, en la presentación de su Plan Nacional de Reformas 2012-2015, la previsión oficial daba un vuelco y se estimaba una caída del PIB del 1,7%. Finalmente, la economía española registró un descenso del 1,4% durante el pasado ejercicio.

El déficit público pasó, en el mismo ejercicio, del 4,4% al 6,3% y aún así no ha sido suficiente: el desfase acabó en el 6,98% sin contar el rescate bancario El desatino se volvió a reproducir en las previsiones presentadas por el Gobierno en septiembre de 2012 a raíz del anteproyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2013. Entonces, cuando se sostenía que España estaba pasando lo peor de la crisis y que la recuperación comenzaría en la segunda mitad de 2013, se estimó una recesión atenuada, del -o,5%. Esta previsión se ha mantenido hasta el pasado mes de marzo, cuando Rajoy reconoció que los pronósticos habrían de revisarse.

El déficit, por encima del 8% en 2013

Una mala previsión del escenario macroeconómico de un Ejecutivo incide directamente en la capacidad que éste tendrá de recaudar. Así, no es de extrañar que al igual que han fallado las previsiones de crecimiento, el equipo económico de Rajoy se ha visto obligado a revisar sus objetivos de déficit en numerosas ocasiones.

Durante la llegada del PP al Gobierno, el objetivo máximo de déficit público para 2012 era de un 4,4% del PIB. Tras meses de negociaciones con Bruselas éste fue ampliado hasta el 5,3%, y posteriormente se volvió a flexibilizar hasta el 6,3%. Ninguno de estos esfuerzos fue suficiente, y España acabó el ejercicio pasado con déficit del 6,98% (10,6% si contamos el rescate a la banca).

El Gobierno anda ahora inmerso en negociaciones con las autoridades europeas para lograr una nueva flexibilización de los objetivos. Pese a que oficialmente la reducción del déficit esperada para este ejercicio es del 3%, se espera lograr una relajación del mismo hasta el 6%, aunque fuentes financieras estiman que será muy complicado que pueda situarse por debajo del 8% a final de año.

Paro y amnistía fiscal

Al igual que ya hiciera el anterior Gobierno de Zapatero, los pronósticos oficiales sobre los límites del desempleo en España se han visto una y otra vez superados por la gravedad de la crisis. Así, hace un año el Ejecutivo de Rajoy estimaba que el paro en 2012 no superaría el 24,3% (acabó con un 26%) y que incluso bajaría una décima más este año. El FMI, la pasada semana, ha enfriado los ánimos con una previsión que calcula que la tasa de parados superará el 27%.

Los errores de cálculo en las previsiones no solo afectan a los escenarios macroeconómicos. También se han registrado sonados desfases en materia recaudatoria. Así, por ejemplo, la amnistía fiscal decretada el pasado año esperaba recaudar al menos 2.500 millones de euros gracias a las condiciones ventajosas para los defraudadores. Esta "regularización" finalmente apenas logró 1.192 millones para las arcas públicas, después de que gran parte de los 40.000 millones de euros en rentas afloradas tributasen solo por los intereses.