El portero de un edificio de Santander acusado de abusar sexualmente de una mujer que padece un retraso mental medio ha asegurado que no advirtió su enfermedad y ha afirmado que ella "nunca le dijo no" ni le rechazó en los contactos sexuales que mantuvieron.

De hecho, en su declaración en el juicio que se ha celebrado este lunes en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial, ha afirmado que "el primer contacto" fue porque ella, que iba a clases de costura al edificio donde él trabajaba desde hacía varios años, se acercó y "le besó en la boca" y "con lengua", a lo que él respondió de igual forma y se metieron en el ascensor.

Según su versión, a raíz de ese día, ambos mantuvieron encuentros de "tres ó cuatro minutos" antes de que ella fuera a clase, en los que se "daban besos" y "se tocaban".

Ha explicado que éstos "normalmente" tenían lugar en el rellano de un piso, pero también en el ascensor y en una ocasión dentro de una vivienda.

Él ha reconocido que, en varias ocasiones, él le había tocado los pechos y también le había "metido la mano debajo de la braga" pero ha asegurado que nunca le introdujo los dedos en la vagina, como afirma la víctima.

"En ningún momento le he metido nada en su cuerpo", ha asegurado el acusado, JA.SM.A. Para el fiscal y la acusación, el hombre se ha contradicho en este punto respecto a sus declaraciones anteriores en las que, según han insistido, reconoció que lo hizo.

El acusado ha asegurado que "lo cierto es lo que está diciendo ahora" y ha mantenido que en declaraciones anteriores se había "explicado mal".

JA.SM.A sí ha reconocido que ella le masturbó a él y ha señalado que por algunas cosas que le comentó la mujer, creyó que ella ya había mantenido contactos de ese tipo.

"Ella me dijo que se me tardaba en poner dura", ha relatado el acusado, quien ha añadido que ella le explicó que había estado "con otros chicos y que se les ponía dura primero".

Tras la declaración del acusado ha declarado a puerta cerrada la supuesta víctima del abuso, que padece un retraso mental medio que, según señala la Fiscalía en su escrito de acusación, le impide tener "discernimiento suficiente para prestar libre consentimiento para mantener relaciones sexuales".

Así lo han avalado también dos médicos forenses del Instituto de Medicina Legal de Cantabria, que, en su papel de peritos, han afirmado que en lo relativo al sexo la supuesta víctima tenían un conocimiento "muy elemental".

Por su parte, la madre de la mujer con retraso ha mantenido que su hija "nunca" había tenido pareja o novio ni tiene "interés por el sexo".

En su declaración, ha mantenido que "nunca" le había hablado del portero hasta que a finales de septiembre de 2011 le confesó lo que, supuestamente, estaba ocurriendo con acusado.

La madre ha defendido la credibilidad de su hija y ha explicado a la Sala que cuando le relató lo ocurrido ésta se encontraba "atemorizada, nerviosa" y "con miedo" y le dijo que él le había dicho que sus contactos "no los tenía que saber nadie" y le había amenazado para que no revelara nada.

Ha explicado que a raíz de los hechos, que ocurrieron supuestamente de mayo a septiembre de 2011, fueron denunciados a principios de octubre, a su hija hubo que incrementarle la dosis del tratamiento que ya recibía para la ansiedad y está recibiendo tratamiento psicológico desde entonces. Además, no puede verse desnuda.

PERITOS

En el juicio han declarados dos peritos, psicólogas de CAVAS que han tratado con la supuesta víctima, y han mantenido que padece estrés postraumático y sus síntomas, entre ellos un sentimiento de "culpabilidad" y de "asco por su cuerpo", son "totalmente compatibles" con un abuso sexual.

Han señalado que la chica cumplía "todos los criterios" para llegar al diagnóstico de estrés postraumático, algo que, sin embargo, ha sido puesto en duda por otros dos peritos que han declarado en el juicio, a petición de la defensa.

Se trata de una trabajadora social y un psicólogo, quienes también han defendido que ha habido un "error" al transcribir los resultados que cifran el retraso de la supuesta víctima como medio cuando, a su juicio, es "ligero" y se han cuestionado sobre algunas de las limitaciones de la mujer.

El sujetador "revirado"

En la vista también han declarado la profesora de costura, que ha asegurado que en un par de ocasiones, cuando la chica se probó un vestido que estaba cosiendo, vio que tenía el sujetador "revirado" y le preguntó si le pasaba algo, a lo que ella negó.

Además, han declarado como testigos una compañera de clase de costura de la mujer, a la que esta dijo en una ocasión que el portero se le había metido en el ascensor "y se había puesto pesado", si bien le negó que le hubiese hecho algo.

Algo similar ha relatado una mujer con la que la víctima se encontraba habitualmente en el tren cuando acudía a las clases, quien ha señalado que ésta le confesó "que el portero le acompañaba en el ascensor".

De hecho, ha reconocido que en una ocasión "no le gustó" la forma en la que la chica se lo dijo porque le dio la sensación de que el portero era una persona "que no la trataba con respeto", pero no pensó que pudiera tratarse de un abuso.

En sus escritos, la Fiscalía y la acusación han solicitado una pena de ocho años de prisión para el acusado por un delito continuado de abuso sexual.

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