Cantabria ha puesto en marcha un modelo pionero de intervención en violencia de hijos a padres con el que pretende prevenir y atajar un problema social creciente que no sólo afecta a familias desestructuradas sino a otras que no sufren problemas sociales pero cuyos progenitores son incapaces de hacer frente y reconducir la difícil problemática de sus hijos.

El nuevo modelo, fruto del conocimiento de profesionales de las diferentes áreas implicadas y de la experiencia de las familias afectadas, tiene como objetivo iniciar la intervención de forma temprana, es decir, actuar de forma preventiva para abordar el problema a tiempo, cuando se detecta, trabajando conjuntamente con las familias y manteniendo al menor en su entorno y domicilio familiar, en la medida de lo posible.

Y para ello, Cantabria va a disponer de un recurso público especializado de atención de día, el Centro de Atención a la Infancia y Adolescencia de Laredo, que se convertirá en Centro de Referencia de la comunidad autónoma en prevención y atención de la violencia filio-parental.

De este modo, el CAICA de Laredo podrá atender demandas de toda la región, tanto para menores que tengan que cumplir una medida judicial concreta distinta del internamiento, como para menores y familias a las que sea necesario ofrecer una alternativa día a día para ayudarles "en la difícil tarea de ser padres de un menor con conductas antisociales en sus fases más tempranas".

Así lo ha anunciado este lunes la vicepresidenta y consejera de Sanidad y Servicios Sociales, María José Sáenz de Buruaga, que ha presentado en una jornada celebrada en el Paraninfo de la Universidad de Cantabria el Programa de prevención de la Violencia Filio-Parental, junto con su autor, el profesor de la Universidad de Valencia, Vicente Garrido, que ha contado con la colaboración de los equipos profesionales de la Subdirección de Infancia, Adolescencia y Familia del Instituto Cántabro de Servicios Sociales (ICASS).

Buruaga ha explicado que el programa es una nueva herramienta de trabajo destinada a aportar conocimientos y habilidades educativas a los profesionales de diferentes ámbitos que trabajan con niños y adolescentes, pero también "una potente ayuda" para la capacitación de los menores y sus padres, las familias y "toda la sociedad".

Se trata de un modelo pionero para intervenir con padres que sufren la violencia de sus hijos y que se extiende no sólo a las familias cuyos hijos han sido objeto de una medida judicial sino también a los que están bajo la tutela del Gobierno de Cantabria.

Además, esta herramienta incluye un taller experimental destinado a los propios jóvenes, aún pendiente de evaluación, ha avanzado la titular de Servicios Sociales.

El objetivo es iniciar la intervención tempranamente y actuar de forma preventiva, ya que el estudio avala que la prevención es "la mejor inversión" puesto que reduce el riesgo de que se presente un determinado comportamiento o trastorno, disminuye o anula la violencia en el domicilio, recuperando el rol paterno.

Para conseguir la efectividad, se reforzará la coordinación entre los servicios y centros de la Consejería de Servicios Sociales, de la Subdirección de Infancia, los centros territoriales y de atención, así como de los servicios sociales de atención primaria, que empezarán a trabajar con esta herramienta.

Será, ha avanzado Buruaga, una intervención diferenciada de la que se hace hasta ahora, en la que prevalecerá un tratamiento temprano y específico del cese de la violencia, lo que era aún "una asignatura pendiente", ha reconocido.

Además, se continuará trabajando en la formación específica del personal y se fortalecerá la colaboración con entidades como CUIN, Diagrama, Fundación José Luis Díaz, el SOAM o el CAEM Valle de Cayón.

"Hoy venimos a dar respuesta a las familias para que conozcan dónde pueden acudir en primer lugar, para que sepan que hay excelentes profesionales que les pueden ayudar, para que no sientan vergüenza ni temor de contarnos su situación ni esperen a las incidencias muy graves para recabar nuestra ayuda. Porque es muy importante afrontar el problema cuanto antes", ha subrayado Buruaga.

PERFIL

La finalidad del estudio ha sido detectar las causas de un tipo de violencia que ha experimentado un aumento en los últimos años para poder prevenirla y diseñar programas de intervención de manera eficaz, ya que los casos aparecen tanto en familias desestructuradas como no.

Se ha detectado que los hijos que maltratan a los padres tienen entre 14 y 19 años, con una edad media de 16,5 años; y que este comportamiento que, en buena parte de los casos, lleva aparejado un delito de violencia doméstica, tanto física como psíquica, predomina entre los chicos, con un 80% de los casos.

Durante el estudio se observó además que los menores que presentaba el denominado 'síndrome del emperador' muestran características como el egocentrismo, narcisismo, falta de empatía e impulsividad.

Pero las causas más frecuentes de la violencia filio-parental se encuentran en algún tipo de trastorno conductual, como la hiperactividad, el trastorno negativista-desafiante o el trastorno disocial, aunque violencia intrafamiliar no es igual a trastorno de la conducta.

Seis casos en tres meses

La consejera ha recordado que el programa comenzó a gestarse en 2008, tras detectar los servicios del menor un incremento de jóvenes que presentaban conductas violentas en el seno familiar, y ha indicado que el estudio ha tomado en consideración todos los casos que entraron en el sistema de reforma a lo largo de un año.

Entre otros datos, se ha referido a las medidas judiciales impuestas por violencia filio-parental, que han pasado de 23 en 2009 a 31 en 2012. Además, durante el primer trimestre de este año ha habido seis casos, el 12,2% del total de las medidas impuestas a menores por el Juzgado.

Respecto a los expedientes de protección, en 2012 el 30,36% del total tenían como factor fundamental de desprotección la conflictividad familiar y la incapacidad parental de control de la conducta del menor. Y dentro de ellos, el 29,4% eran menores abusivos y violentos en el medio familiar susceptibles del actual programa. En lo que va de año, las incoaciones por grave conflicto familiar están en un 38% y hay menores susceptibles del programa en un 23,8% de ellas.

Un problema que se va a agudizar

Por su parte, el coordinador del programa, Vicente Garrido, ha destacado que la investigación realizada en Cantabria ha sido una "experiencia inusual" en cuanto a colaboración universitaria y profesional, de modo que el modelo de intervención está "fundamentado sobre la realidad".

Ha apuntado que este tipo de violencia, este "comportamiento sistemático de extorsión", se convierte en muchos casos en un "secreto doloroso" de compleja explicación y ha augurado que "este problema se va a agudizar".

En este sentido, ha opinado que el problema no ha surgido "de pronto" sino que ahora se ha producido una "percepción diferente" del mismo por parte de los servicios sociales, que nacieron con la democracia con la mentalidad original de protección del menor, de forma que muchos casos han sido mal interpretados como de negligencia por parte de los padres, con los que se ha sido "injustos".

También ha descartado que la causa sea que los padres dejen de ser padres y pasen a ser "colegas" porque "entonces habría dos millones de casos", y se ha referido a los casos en que los padres son "buenos padres" pero los hijos son "muy difíciles" y "no saben" ni pueden educarlos ni manejarlos.

"La tarea más importante de la sociedad es cómo educar a un hijo y no tiene ningún tipo de control", ha reflexionado.

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