Homenaje al vinilo
Ha vuelto el vinilo... con matices. Jorge París

Resisten. Y tienen ganas de celebrar. Este sábado, los pequeños comercios de música españoles conmemorarán el  Día de las Tiendas de Discos (Record Store Day, en inglés), una fecha que pretende festejar la supervivencia de un negocio que, en los últimos años, ha sido duramente castigado.

Las actuaciones en directo entre piletas de vinilos, las sesiones de Dj gratuitas, los lanzamientos discográficos especiales y las ofertas serán los protagonistas en las decenas de establecimientos que se han sumado a la iniciativa.  'Al mal tiempo, buena cara', parece ser el lema de los organizadores, que describen la cita como una ocasión única para "reivindicar el formato físico" y demostrar que el sector "tiene aún recorrido".

Comemos del romanticismo y de los nostágicos La fecha es "una forma de decir que estamos aquí", explica Toni Face, propietario de la tienda Le Trip en Madrid, la cual el día 20 ofrecerá descuentos, así como el concierto de Astrid Jones y la sesión de Dj de  Lord Toaster.

También la madrileña Rara Avis reducirá los precios de sus referencias y contará con las actuaciones de Vadim Tudor, Raúl Querido y Aldo Linares. Uno de sus responsables, Jorge Larreina, explica cómo han logrado esquivar los embistes de la crisis: "Además de discos, empezamos a vender ropa y complementos. Nos dimos cuenta de que todo lo que rodea a la música vende más que la música en sí". Hoy su página web anuncia, entre otras cosas, corsetería y "todo para el zombie moderno y elegante".

Otra clave para mantenerse a flote es "la especialización", coinciden la mayor parte de sus compañeros de profesión.

En las cajas y estantes de algunas de estas tiendas se pueden encontrar auténticas joyas y rarezas. Marcos Juandó, propietario de Discos Juandó (Barcelona), habla con orgullo de su colección de vinilos, que abarcan desde la década de los 40 hasta los años 80.

El dueño de Escridiscos muesra una de sus copias más preciadas.Los amantes andaluces del gramófono pueden encontrar todavía discos de pizarra en el establecimiento de Bartolomé Jaén (Amigos del Disco 3), posiblemente el único comercio de estas características que queda abierto en Córdoba, y la madrileña Escridiscos guarda con celo una versión del Sticky Fingers de los Rolling Stones (en la foto de la izda.) que fue censurada en España por contener una carátula ilustrada con un vaquero y una cremallera de verdad (al bajarla, hay sorpresa). 

Discos La MetralletaEn Discos La Metralleta (una de las primeras tiendas de compraventa que surgió en Madrid) enumeran sus adquisiciones más caras (en la foto de la dcha.): el LP With the Beatles, valorado en 600 euros, y el descatalogado primer disco de Alejandro Magno (unos 350 euros), ese jovencísimo cantante que luego sería conocido con el nombre de Alejandro Sanz.

Cada vinilo contiene huellas, olores, instantáneas... un trocito  físico de un pasado que los dueños de los establecimientos más antiguos recuerdan con añoranza: "No teníamos clientes, teníamos amigos. La gente venía a hablar de música", relata Inés Ureña de Escridiscos, tienda con más de 36 años a sus espaldas.

En medio de malos augurios hay, sin embargo, un brote verde: el resurgir del vinilo. El cordobés Bartolomé Jaén relata, sorprendido, cómo jóvenes de 20 años acuden hoy en busca de LP de los años 60 y 70, algo "impensable hace una década".

Sin embargo, este resucitado interés no parece suficiente para mantener un negocio que, hoy en día, "come del romanticismo y de los nostálgicos", analiza Larreina.

Luchador Records, de Barcelona, también celebrará el día 20 con diversas actuaciones. Sin embargo, su fiesta tendrá un sabor agridulce: "Será una despedida. Cerramos  el día 30", anuncia Esteban Barazábal.

Todo el mundo escucha música por la calle, pero ya nadie sabe qué es un disco Para él, la apertura de la tienda, que se produjo hace dos años, fue la consecución de un sueño. "Sabíamos que no íbamos a hacernos ricos con esto, nos conformábamos con mantenernos". Pero no ha habido manera. "No se vende música. Todo el mundo va con cascos por la calle, pero prácticamente ya nadie sabe ni qué es un disco", observa con amargura.

Desde la Tienda Candilejas de Málaga, José Antonio Castañeda no es más optimista: "Somos los últimos de Filipinas. Seguimos abiertos por amor al arte pero no porque las cuentas cuadren. Esto es un sector en vías de extinción".

Cuando son preguntados por las causas del declive del sector, todos señalan los mismos 'culpables':  la consolidación del formato digital sobre el físico, las descargas ilegales, la ausencia de una legislación que frene la piratería ("Nadie va a meterse con las teleoperadoras, las grandes beneficiadas con las descargas", reflexionan) y, como no, la crisis. "La gente no tiene dinero y esto es un mercado de capricho", concluye José Felipe Menéndez, de La Metralleta.

El negocio, en cifras

El año pasado el documental The Last Shop Standing dibujaba un presente oscuro en el mercado de referencia, el londinense. La cinta revelaba que de las 2.200 tiendas de música independiente que convivían en la ciudad en los 80, actualmente apenas quedaban 269.

En España, sus protagonistas sitúan el inicio del declive del negocio hace una década. Un estudio de 2009  señalaba que un 11,3% de los 974 establecimientos que había en 2007, habían cerrado dos años después, quedando 864. Actualmente, no hay datos oficiales pero algunos propietarios de estas tiendas calculan que en toda España no quedan más de medio centenar.

Entre las clausuras más sonadas figuran la de CD. Drome de Barcelona, en enero de 2012. Nueve meses después Espacio UFI (Madrid) seguía sus pasos.

Cinco motivos para acercarse a una tienda de discos

1. Un trato personalizado y cercano al cliente.

2. Un personal enfermizamente melómano y experto en el trabajo de recomendar.

3. Una oferta que incluye vinilos, rarezas y curiosidades difícilmente localizables en otro tipo de comercios.

4. Por el placer de palpar, rebuscar y recibir la música a través de todos los sentidos.

5. Para curiosear lugares que, con el tiempo, se han convertido en auténticos museos dedicados a la música y quizá, en un futuro próximo, no sean fáciles de encontrar.