Zoé Valdés
La autora cubana Zoé Valdés Jorge Paris

Exiliada en París desde hace bastante tiempo, la escritora, pintora y guionista cubana, Zoé Valdés (La Habana, 1959) aborda en su nueva y premiada novela La mujer que llora (Planeta) con el Azorín, la historia de Dora Maar, fotógrafa y pintora, musa de los grandes surrealistas y enamorada de Picasso hasta la locura. Ocho días en Venecia de esta brillante y finalmente enferma mujer centran la trama de esta filóloga que volvería a Cuba sólo bajo tres circunstancias.

¿Qué tendría que suceder para que regresara a su país?
Que se dieran, y en ese orden: justicia, igualdad y democracia.

El mayor sufrimiento de vivir en el exilio es...
La soledad y la culpa que te acompaña siempre.

Los hombres son muy frágiles. Y Picasso lo era, por eso se impuso ser bruto y eufóricoSin embargo usted no ha encontrado en el sufrimiento una forma de arte, como sí hicieron en cambio, grandes artistas de los que retrata de esta obra. La propia amante de Picasso, Dora Maar...
La vida no vale la pena vivirla sin arte. Eso es en lo que yo creo. Por eso como artista uno debería traducir en arte lo que le duele. En otra época se creía que la tristeza era... Bueno, lo que hoy llaman depresión.

¿Estaba Dora Maar realmente enferma mentalmente o fue su relación con Picasso lo que la trastornó?
Fue poniéndose enferma. Y es muy probable que el tratamiento que se le dio en el Psiquiátrico (al que no fue por su propio pie) no fuera el adecuado. Tenía una depresión aguda.

Cambiemos el planteamiento: ¿si no hubiera conocido a Picasso, habría enfermado?
No, creo que no... Pero ¿cómo saberlo? Su relación fue muy tensa e intensa y ella renunció a muchas cosas. Era muy difícil para ella asumir ese rol de niña perenne que los surrealistas (a  los que ella pertenecía) tenían de la mujer.

¿Cree que la tristeza de Dora la hacía más sensual?
Sí, creo en la tristeza como forma de sensualidad.

¿Era especialmente frágil Picasso?
Los hombres son muy frágiles. Y Picasso lo era, por eso se impuso ser bruto y eufórico. Quería esconder su fragilidad.

Pensábamos que Rajoy iba a ser más solidarios con nosotros¿Cree que enloquecía a las mujeres?
Pues en general, sí. Al principio era fascinante, un aventurero. Pero luego venía el egoísmo, algo que, por otra parte, está en todas las relaciones amorosas.

¿Se hubiera usted enamorado de él?
Sí, y de Dora también.

¿Qué opinión le merece el gobierno de Rajoy respecto a Cuba y Fidel?
Pensábamos que iba a ser más solidarios con nosotros y que nos iba a apoyar. Pero de algún modo lo han sido más con un régimen dictatorial.

Me parece desastrosa la elección de Maduro¿Qué siente cuando ve la simpatía que algunos intelectuales o gente del cine muestran hacia Fidel?
Mucha ignorancia y mucha mala leche, eso es lo que pienso que pasa. No entiendo que alguien como Bardem, que ha interpretado a Reynaldo Arenas, abrace el chavismo.

Ya que lo nombra, ¿cómo se toma la elección de Maduro?
Desastroso, porque era necesario un cambio. Están tan manejados como Chaves por los Castro.

¿Con el título que le ha dado a su novela, se lo tengo que preguntar: ¿qué le hace llorar a Zoé Valdés?
El buen cine. Pero también la injusticia, como las violaciones en India que estamos viendo últimamente. Hay que sensibilizarse con estas cosas.