El programa 'Ibercaja Llaves solidarias' ha facilitado en sus diez años de existencia 582 alquileres a 1.900 personas en la ciudad de Zaragoza, en su mayor parte personas inmigrantes, y cuya principal características es que garantiza el cobro del alquiler al propietario, que asume el programa en caso de impago del inquilino.

El programa está gestionado por la Fundación Federico Ozanam y cuenta con una subvención de 100.000 euros anuales por parte de Ibercaja, gracias a la que se garantiza el pago de la morosidad, que está en el diez por ciento. En estos momentos, 140 familias y 560 personas forman parte del mismo, habiendo aumentado el porcentaje de españoles en los últimos años.

Así lo han explicado en rueda de prensa la directora de la Obra Social de Ibercaja, Teresa Fernández, el presidente de la Fundación Federico Ozanam, Enrique Santamaría, y el responsable del programa de la fundación, José María Lamana.

Este último ha precisado que las personas a las que está dirigido este programa son aquellas que no pueden acceder a una vivienda pública de alquiler por incumplir la exigencia de ingresos —de unos mil euros mensuales— y otras garantías que se solicitan, pero que ganan más dinero del que se requiere para poder optar por un alquiler subvencionado.

"Este programa da la oportunidad de acceder a una vivienda digna a personas que están en una situación intermedia" y ha comentado que en los diez años del programa 2.878 familias han solicitado una vivienda dentro de 'Ibercaja Llaves solidarias'.

En estos momentos, hay 340 personas en lista de espera y 140 viviendas alquiladas, mientras que Lamana ha estimado que a finales de año se habrá podido llegar a las 160 viviendas, para aclarar que uno de sus condicionantes a la hora de ampliar el número de beneficiarios es que siempre deben garantizar el pago mensual del alquiler al propietario, que se produce el día 7 de cada mes.

COMPLEMENTAR

La directora de la Obra Social de Ibercaja, Teresa Fernández, ha relatado que este programa se enmarca dentro de la 'Iniciativa Ayuda Ibercaja' y atiende a familias que se encuentran "en un escalón un poco inferior" al que están las familias que acceden a las viviendas públicas de alquiler, "complementando" así lo que está haciendo la Administración pública.

En este sentido, ha señalado que no se exige aval, sino que la Fundación Federico Ozanam hace una entrevista a los inquilinos y es ella quien garantiza el cobro, con un alquiler tope de 450 euros, sin exigir el pago de mensualidades adelantadas y debiendo tener el inquilino unos ingresos mensuales de unos 800 euros.

Fernández ha estimado que el programa es "sólido" y se inició en 2003, cuando "no había un entorno amable" para acceder a una vivienda de alquiler, especialmente por parte de inmigrantes, momento en el que el programa ofreció garantías a los propietarios y oferta de viviendas asequibles a los demandantes de las mismas.

Actualmente, ha continuado, el programa sigue siendo necesario, aunque ha cambiado algo el perfil del demandante, incrementándose paulatinamente el número de españoles que solicitan participar en él, y modificándose la carencia de confianza como problema planteado por los propietarios por la carencia económica.

Sin costes añadidos

El presidente de la Fundación Federico Ozanam, Enrique Santamaría, ha subrayado que el objetivo de esta iniciativa es facilitar la relación entre inquilino y propietario y lo hace sin ningún coste añadido para ambos, ni para las Administraciones públicas.

Santamaría ha indicado que gracias a la subvención de Ibercaja, además de asumir la morosidad, atienden todos los gastos de gestión, como la visita a los pisos ofrecidos para alquilar —que deben estar en un estado digno de habitabilidad y con los servicios de agua, luz y gas conectados, entre otros—, la realización del contrato de alquiler y del documento para cargar en la cuenta el importe del mismo.

El presidente de la Fundación ha mostrado su satisfacción por un programa que permite que "haya familias que tienen un espacio de convivencia, solucionando este problema durante varios años" y con "una vivienda digna y a un precio asequible", encajando esta actividad "en los fines de la Fundación" ya que se atiende una necesidad básica como es la vivienda, que, tras diez años de programa, "sigue existiendo".

Dos de los beneficiarios del programa, Concha Torán y Jacinto Bernad, han explicado su experiencia. La primera ha recalcado que "gracias a la Fundación tengo un sitio donde ir a dormir" porque con su situación laboral le estaban poniendo "muchas dificultades" para poder formalizar un alquiler.

"Me han apoyado mucho cuando lo necesitaba, me avalaron y aquí estoy, con la cabeza bien alta", después de haberse encontrado "en un extremo imposible de llevar", ha asegurado.

PERFILES

José María Lamana ha expuesto que en estos momentos el alquiler medio de este programa es de 350 euros, con una horquilla que va entre los 150 y 450 euros, en función del tamaño de la vivienda y la zona.

Los inmuebles suelen tener entre 40 y 50 años de antigüedad, no poseen ascensor y cuentan con un tamaño de unos 60 metros cuadrados, situados en diferentes barrios de la capital aragonesa, habiendo un mayor número en el Casco Viejo, principalmente el área de El Gancho, y en Delicias.

Por lo que respecta a los inquilinos, el 78 por ciento son población extrajera y el 22 españoles, con unos ingresos de entre 800 y 900 euros, con situaciones laborales "precarias" y con tres personas residentes por vivienda, habitualmente familias con uno o dos hijos.

En concreto, el 23 por ciento de las familias que alquilan estos pisos está integrado por cuatro miembros; otro 23 por ciento por tres personas; un 20 por ciento por más de cuatro personas; otro 20 por ciento por dos miembros, y el 11 por ciento restante por tan solo un miembro.

Según ha apuntado, a la hora de alquilar la vivienda priorizan a determinados colectivos, como familias monomarentales y personas con discapacidad. Las víctimas de violencia de género y personas mayores son otros beneficiarios. La Fundación media ante cualquier problema que pueda surgir entre las partes.

Estancia media

La media de estancia de los inquilinos en el programa es de tres años, aunque hay familias que han completado los cincos años de alquiler previsto por la ley y han renovado el contratado, aunque ya fuera del programa.

Lamana ha sostenido que los primeros años del programa, entre 2003 y 2008, había escasez de vivienda de alquiler en el mercado y los precios fueron incrementándose "de manera terrible", de los 320 de media con que se inició el programa a los 480, mientras que a partir de 2008 comenzaron a caer, situándose en estos momentos en los 350 de media.

Desde 2008, los precios han bajado un 24 por ciento y en 2012 el diez por ciento de los inquilinos pagaba menos de 200 euros, un 13 por ciento entre 200 y 300 euros, un 42 por ciento entre 300 y 400 euros, y un 35 por ciento entre 400 y 450 euros.

En este sentido, los responsables del programa han procurado "negociar a la baja" el precio del alquiler y han seguido ofreciendo al propietario la "garantía del cobro" en un momento en el que este "tiene miedo a que no le paguen" por la negativa situación del mercado laboral, ha sostenido Lamana.

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