Comando Dixan, en el banquillo
Los presuntos miembros de la célula islamista "comando Dixán", en la Audiencia Nacional (Efe) Paco Campos/Efe

El fiscal de la Audiencia Nacional Pedro Rubira pidió el jueves al tribunal que condene a los seis presuntos miembros de la célula integrista, conocida como "comando Dixán", a penas de entre 22 y 32 años de cárcel, tras la incautación de sustancias que supuestamente pueden servir para fabricar explosivos.

El fiscal los acusa de pertenencia a banda armada, falsificación documental y tenencia de sustancias explosivas
El juicio quedó visto para sentencia tras los informes definitivos del fiscal, que mantuvo para ellos la acusación de pertenencia a banda terrorista, falsificación documental y tenencia de sustancias explosivas, y de las defensas, que
solicitaron su absolución al estimar que no existen pruebas que acrediten algún delito.

El representante del Ministerio Público considera que este tipo de células terroristas se caracterizan por usar productos legales para sus acciones, pero que sirven para producir explosivos.

En este caso, explicó que los acusados, detenidos en Cataluña en enero de 2003 y en cuyo poder se hallaron sustancias que supuestamente sirven para fabricar "napalm casero", estaban siendo objeto de seguimiento policial y cuando se produjeron diversas detenciones en Francia "comenzaron a hacer cosas extrañas", como destruir documentos de uno de los arrestados y arrojar en bolsas de basura las mencionadas sustancias que tenían en su domicilio.

Las defensas aseguran que no existen pruebas que acrediten el delito
El fiscal estima que el grupo "tenía como finalidad prestar apoyo logístico y de infraestructura a la célula terrorista francesa constituida por Merouane Benahmed, considerado 'el químico' o 'el artificiero'", uno de los arrestados en el país galo.

Además, señaló que en el piso de Taharaoui se ocuparon dichos elementos junto a un teléfono móvil de la marca Trium con dos orificios efectuados en su parte superior, parecido a los utilizados en los atentados que Al Qaeda perpetró en Bali (Indonesia) en octubre de 2002, en los que murieron más de doscientas personas, y en Madrid, el 11 de marzo de 2004.

El fiscal relató que como en España no existía en esos momentos un laboratorio para analizar si esas sustancias eran explosivas, se remitieron al FBI, que concluyó que "podían ser utilizadas para fabricar cócteles molotov".

Tras esta conclusión, los acusados que estaban en libertad ingresaron en prisión y el caso, que había quedado archivado se reabrió.

'Comando Dixán'

La célula que presuntamente formaban los acusados recibió el sobrenombre popular de "comando Dixán" por el carácter inocuo de las sustancias que les fueron intervenidas. Entre ellas había detergente y ralladura de coco.