La actriz Olga Kurylenko.
La actriz Olga Kurylenko. ARCHIVO

No es de extrañar que un cazamodelos la descubriera, con sólo 13 años, en el metro de Moscú: la belleza de Olga Kurylenko es deslumbrante. Ahora, veinte años después, esta exmodelo y exchica Bond vive su mejor momento: esta misma semana estrena Oblivion, donde trabaja con Tom Cruise, y To the Wonder, donde se pone a las órdenes de Terrence Malick y coincide con Javier Bardem. Con motivo de la presentación de Oblivion en Londres, pasamos casi media hora (inolvidable) con ella a solas en la suit de un lujoso hotel. Guapa, exitosa y extranjera, podría ser la Penélope Cruz del Este de Europa... ¡Pero todavía tiene que trabajar con Woody Allen y ganar el Oscar!

¿Cómo vive la protagonista de Oblivion la presentación de una película así?
Imagínate... Ayer estaba en Dublín, hoy en Londres y, cuanto terminemos con las entrevistas, nos iremos a la premiere. Pero lo peor es que después, a última hora... ¡Nos vamos a Taipei!

Y cuando no recorre el mundo, ¿dónde vive?
En Londres, después de mucho tiempo en París. Me interesaba venir aquí: me permite estar más conectada con el cine anglosajón, tengo un agente aquí... Y sigo cerca de París: tardo tres horas en tren. Lo que no haré, al menos de momento, será mudarme a EE UU, porque soy europea y Londres es una ciudad preciosa.

Mis mejores vacaciones son quedarme en casa tranquila¿Qué le gusta hacer en Londres?
Para serte sincera... ¡Las mejores vacaciones son quedarme en casa! Viajo constantemente, así que en cuanto puedo me quedo tranquila. Londres es un lugar maravilloso para pasear, con parques preciosos, museos alucinantes, teatros... Siempre hay un lugar donde ir.

Nació en Ucrania. ¿Vuelve mucho por allí?
Hace tiempo que no voy. Mi familia sigue en Ucrania, pero no tengo muchos más motivos para regresar. Mis mejores amigos están en París.

La siento algo alejada de sus raíces...
Es una larga historia... Si quería ser actriz, no podía permanecer allí. No hay una industria del cine. Y, además, me marché a vivir a Francia con 16 años, y me sentía como la protagonista de un cuento de hadas. Ahora tengo la nacionalidad francesa, empecé una nueva vida en París... Y, en Ucrania, no pueden verme como una más. Tengo otra mentalidad, otra educación. Cuando trabajaba como modelo en París, en Ucrania no me conocían. Tampoco cuando empecé a hacer películas en francés, sino sólo cuando estrené Quantum of Solace. Ahí fue cuando me conocieron, así que no puedo decir que dejé algo, que renuncié a algo o que tengo una eterna deuda con mi país. Eso sí: es mi país. Es la lengua de mi madre, donde nací, pero no donde me dieron mi primera oportunidad.

¿Qué habría sido de usted de no haber salido de Ucrania?
¡Me lo pregunto de vez en cuando! La verdad es que me alegro mucho de haberme ido, Es un lugar muy duro, al menos entonces, sobre todo para las mujeres. En Francia hay mucha más igualdad, más oportunidades para las mujeres, es un lugar mucho más abierto. Amo mi país, pero no me siento de allí.

Habla de su segunda vida... ¿Tantas ha tenido?
Si.. ¡Me siento como si tuviera cien años!

La soledad es habitual cuando eres modelo, y yo soy muy tímida¿No era duro vivir, sola, con 16 años en una nueva ciudad?
Sí. Me sentía sola... La soledad es una sensación habitual cuando eres modelo, y creo que es algo que se ha quedado impregnado en mi personalidad. Muchas veces tengo que obligarme a hablar con la gente, a participar en una conversación... Porque mi tendencia es quedarme, callada, en una esquina. He tenido que abrirme, porque soy muy tímida. Tampoco he sido nunca de muchos amigos: me ha faltado tiempo, estabilidad, para tenerlos. No quiero tener mil amigos superficiales... Sino cinco íntimos, de verdad. Como modelo, o como actriz, te cruzas constantemente con gente que te dice "llámame", "nos vemos seguro"... Pero no es verdad. No me gustan los oportunistas, los aprovechados. Me gusta ir poco a poco con la gente.

¿Y ahora? ¿Cómo se siente?
¡Con sueño! Necesito dormir nueve horas al día, como un bebé... Y estoy cansada de tanto viaje, entrevistas y fotografías. Más allá de eso, estoy muy feliz por cómo va mi carrera.

¿Cómo orienta esa carrera?
Busco historias buenas, guiones que me afecten, personajes interesantes de explorar. Quiero que mis películas sean como un golpe en la cabeza: que me impacten.

¿Y no es difícil conseguir papeles que no sean, simplemente, los de la guapa de la película?
¡Desde luego! En Hollywood, la mayor parte de los papeles interesantes son para los hombres. Pero hay excepciones... Aunque también muchas actrices compitiendo por ellos. Hay que enterarse, presentarse... Y demostrar que eres una actriz digna. Es difícil porque, además, haber sido modelo no ayuda. Ser modelo me dio muchas cosas, sobre todo independencia, pero no es bueno para ser después actriz, porque te marca mucho. Y actuar y ser modelo son muy distintos, no tienen nada que ver. Como actriz, eres una persona. Como modelo... Un objeto.  

¿Cómo se hizo actriz?
Lo llevaba dentro, desde pequeña. En el colegio, en Ucrania, me apunté al grupo de teatro de la escuela, y es algo que me transformó en otra persona. Me hizo pensar... Cuando actúas no piensas en el texto, en lo que has tenido que aprender, sino que simplemente sientes. Después... No he tenido mucho tiempo de ir a clases, porque no he parado de trabajar.

Oblivion se ubica en un futuro posapocalíptico... ¿Cómo ve usted el futuro?
La película muestra un mundo que, incluso después de la destrucción, sigue teniendo lugares maravillosos. Tenemos que luchar por conservar esas maravillas, y la película habla de eso: en vez de ser oscura y pesimista, nos insta a no permanecer con los ojos cerrados, a participar, a luchar por un montón de cosas buenas que están en nuestra mano.

¿Cómo es actuar en una película así, de ciencia ficción, con tantos efectos especiales?
¡No hay casi efectos creados por ordenador, y eso facilitó mucho las cosas! Casi todo son maquetas increíbles, juegos de espejos... Y eso te ayuda como actriz. Es más sencillo actuar cuando te rodean cosas reales, y no frente a una pantalla verde a la que después añadirán todo.

Saltó a la fama con una película de Bond, y ahora estrena esta película de ciencia ficción. ¿Son muy distintos ambos proyectos?
Cada película es diferente... En Quantum of Solace mi personaje era una heroína de acción, y aquí es una mujer mucho más romántica. En la película de Bond tuve que entrenar, a diario, durante seis meses, porque las exigencias físicas eran enormes. Aquí sólo tuve que hacerlo durante un mes.

También estrena ahora To the Wonder, con Javier Bardem y dirigida por Terrence Malick (El árbol de la vida).
Javier Bardem es un actor increíble... Y Malick, simplemente, es un director distinto. También es agotador, porque no te permite parar ni un segundo, te sorprende todo el tiempo, y hace que todo parezca muy real.

Si pudiera elegir otro director...
Me quedaría con Lars Von Trier. Es, con David Lynch, con David Cronenberg y con otros cuantos, uno de los grandes. Von Trier me emociona, me identifico con sus personajes, me hace sentir. No considero que una película sea buena si no me hace sentir cosas, y su cine me toca profundamente, de una manera muy honda. Sus películas muestran la complejidad humana, que no somos robots, sino seres llenos de luchas internas, contradicciones y emociones.

Acabo de leer en un periódico inglés que vive un romance con Tom Cruise... ¿Qué hay de cierto?
¡Nada! (risas) Es algo hilarante... ¿Qué te puedo decir? ¿Te imaginas? Es imposible. La gente puede escribir lo que quiera, y no merece ni que se hable de ello. Leer esas cosas es parte de mi trabajo, no es la primera vez que leo algo parecido, pero no lo tomo en serio. En este caso, incluso, hasta me parece gracioso... Aunque no tenga nada de real.


SUS PELÍCULAS
Paso a paso: así ha sido la carrera cinematográfica de Kurylenko. Sus primeras películas fueron proyectos franceses (donde ha vivido más de 15 años), llamando la atención en uno de los fragmentos de Paris, je t'aime (donde compartía protagonismo con Elijah Wood). Después de dos películas de acción (Hitman y Max Payne) saltó a la fama como chica Bond en Quantum of Solace. Convertida de inmediato en un rostro popular, desde entonces ha alternado proyectos pequeños (como la española Encontrarás dragones, sobre la juventud de Escrivá de Balaguer) con películas llenas de estrellas (como Siete psicópatas, donde también trabajaban Colin Farrell o Woody Harrelson). Sin embargo, con la llegada de Oblivion y To the wonder, este parece su gran año.