La Conselleria de Sanidad ya ha iniciado los trámites para encargar la fabricación de los 3.500 lectores de tarjetas sanitarias que se instalarán en las farmacias. Estos dispositivos (comparables a los datáfonos de las tarjetas de crédito) empezarán a funcionar, según estima Sanidad, «en marzo o abril»; por tanto, desde esa fecha, la receta en papel irá desapareciendo en favor de la tarjeta SIP y habrá que presentarla para poder comprar un fármaco en la botica. Cada aparatito costará unos 54,5 euros.