Paul Preston dedica su último libro a la vida de Carrillo, una historia "llena de traiciones"

  • El hispanista británico explica que la biografía no partía con una "intención previa", pero al analizar la documentación se convirtió en un texto "crítico" con Carrillo.
  • Cree que la dilatada carrera política del líder comunista se caracterizó siempre por una "ambición desmedida".
  • La biografía también desnuda las "mentiras" que Carrillo contó a lo largo de su vida, según Preston, como el alcance de su participación en Paracuellos.

El hispanista británico Paul Preston dedica su último libroEl Zorro Rojo, al líder comunista Santiago Carrillo, cuya dilatada carrera política considera que se caracterizó siempre por una "ambición desmedida".

En una entrevista, Preston reconoció que, pese a que la biografía no partía con una "intención previa", finalmente "el análisis de la documentación" la convirtió en un texto "crítico" con la figura de Carrillo, fallecido en septiembre pasado a los 97 años.

"El libro está lleno de historias de traiciones a la gente que se había considerado allegada: Antón, Claudín, Semprún... La lista es interminable", subrayó Preston, experto en la historia de España del siglo XX y autor de obras como El Holocausto Español o Juan Carlos. Un rey del pueblo.

El episodio de Paracuellos

La biografía también desnuda las "mentiras" que el líder comunista contó a lo largo de su vida, según Preston, como el alcance de su participación en el episodio más polémico de su carrera, las matanzas de Paracuellos, ocurridas entre el 7 de noviembre y el 4 de diciembre de 1936.

Para el hispanista, este capítulo de la Guerra Civil no se puede entender sin conocer el contexto de la contienda y tampoco achacársele "solo" a Carrillo, que tenía entonces 21 años y ejercía como consejero de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid.

Pero "hubo muchas responsabilidades" y "una de ellas fue la de Carrillo", a quien el régimen franquista consideró el "enemigo número uno" desde su llegada a la secretaria general del PCE en 1960 y quiso convertir en "único y total responsable de Paracuellos", apuntó Preston, de 67 años.

Es "quizás" por esta razón por la que el dirigente comunista decidió "mentir" sobre su implicación en los fusilamientos y decir "que no sabía nada", lo cual, según el hispanista, es "absurdo".

Santiago Carrillo fue durante 22 años secretario general del Partido Comunista de España (PCE) y permaneció 40 años en el exilio, desde el final de la Guerra Civil hasta 1976, después de la muerte de Franco.

En la biografía, Preston tilda de "héroe solitario" en un capítulo a Carrillo, que dejó atrás a quienes lo apoyaron, como su padre, Wenceslao, del que renegó al final de la guerra con una carta abierta "muy meditada" de la que nunca se arrepintió.

El historiador británico reconoció que su relato final es "duro" con Carrillo aunque no era su intención: "Empecé aceptando sus argumentos pero, conforme volvía a leer los documentos y veía las cosas tremendas que hizo a sus compañeros, me cambió la imagen", explicó.

Camino a lo más alto del PCE

Como cuenta a lo largo de las 416 páginas de la biografía, la lealtad a la URSS, la ambición y la capacidad para el trabajo de Carrillo lo condujeron a lo más alto del PCE y, finalmente, a relevar a La Pasionaria en la secretaría general, cargo que desempeñó hasta 1982.

Sin embargo, según Preston, su ascenso a la cúpula comunista conllevó, en más de una ocasión, "eldespilfarro de los sacrificios" de otros militantes que luchaban contra el franquismo como Jorge Semprún y Fernando Claudín.

En el exilio "Carrillo tenía una versión imaginada de cómo era España y, a base de eso, desarrolló su política. A Semprún y Claudín les expulsa en 1964 por contradecir su versión errónea de lo que está pasando y yo creo que eso lo retrata muy bien", dijo el historiador británico.

Paul Preston destaca tres puntos de referencia en la vida de Carrillo: "Su papel en la Guerra Civil, su papel durante la transición y también su eficacia como oponente de la dictadura de Franco".

Con la figura del dictador, Carrillo compartía una "obsesión", según el historiador, y fue la de "remodelar su propia vida y contarla de forma que siempre quedara intocable e inviolable".

Una de las "pocas veces" que Preston se cree la versión del político fue la referida a su actuación en el 23F, cuando se mantuvo en su escaño pese a los tiros en el hemiciclo: "Estaba seguro de que le iban a matar, así que decidió que lo mejor era estar derecho para que nadie dijera que el secretario general del PCE había muerto como un cobarde".

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