Un investigador aragonés vive más de 300 días aislado en la Antártida en busca de neutrinos

  • Ha sido uno de los encargados de controlar el correcto funcionamiento de Icecube, el único telescopio de neutrinos, en la base Amundsen-Scott de la Antártida.
  • "A mediados de febrero, cuando se alcanzaron los 40 o 50 bajo cero, los aviones ya no podían volar y nos quedamos aislados durante ocho meses", cuenta.
  • Durante el tiempo que estuvo en la base se localizaron dos neutrinos muy energéticos, pero hay que seguir estudiándolos.
El monte Herschel, en la Antártida.
El monte Herschel, en la Antártida.
WIKIPEDIA/Andrew Mandemaker

Un total de 379 días ha vivido el científico aragonés Carlos Pobes en la Antártida, en esa zona del polo Sur donde se alcanzan unos casi sobrenaturales 73 grados bajo cero pero donde no existe la "crispación diaria", al mando del único telescopio de gran dimensión, capaz de detectar neutrinos fuera del sistema solar.

Y es que este físico de la Universidad de Zaragoza ha sido uno de los "winter overs", encargado de controlar el correcto funcionamiento del único telescopio de neutrinos llamado Icecube, situado en la base Amundsen-Scott de la Antártida, en el último año.

Después de pasar con éxito varias entrevistas de trabajo y, sobre todo, rigurosos controles médicos y psicológicos, este joven aragonés cambió el cierzo de la capital aragonesa por las temperaturas y los vientos huracanados extremos.

En una entrevista, ha explicado que habitualmente la gente piensa que allí vas a estar "pelado de frío", pero en realidad, dentro de la base, había una temperatura "muy agradable" que oscilaba entre los 21 y los 23 grados.

A 50 grados bajo cero

No así en el exterior, donde el termostato pasaba de los 20 o 30 grados bajo cero en verano hasta situarse en los 50 grados negativos, para seguir descendiendo aún más.

"A mediados de febrero, cuando se alcanzaron los 40 o 50 bajo cero, los aviones ya no podían volar y nos quedamos aislados durante ocho meses. No podía llegar nadie, ni podíamos salir nosotros", comenta.

A pesar de esta sensación total de aislamiento, el día a día en la base para Pobes era mucho más "sencillo" que en las grandes ciudades, sin preocupaciones aparentes, y centrado tan solo en el experimento científico y en disfrutar de todo aquello.

"Se disfruta del poder dar un simple paseo en invierno a 70 grados bajo cero, alejarte unos pocos kilómetros de la base, donde no oyes nada, y de ser consciente de que estás en el lugar más remoto de la tierra; es una sensación indescriptible, y te sientes un privilegiado porque no es fácil estar allí", recuerda.

Tampoco dudó en participar en lo que ya es un ritual casi obligado entre los trabajadores de la base, el llamado 'El club de los 300', en referencia a la diferencia térmica a la que se someten.

"Es ya una tradición que consiste en, cuando se alcanzan los 73 grados bajo cero, meternos en una sauna a 93 grados y después de estar allí diez minutos, salir afuera e ir andando desnudo hasta la marca exacta que indica el polo Sur", señala.

Siempre de noche

Estas experiencias, narradas en su blog El día más largo de mi vida, ya que solo ha vivido un amanecer y un anochecer en todo este tiempo, acompañaron el trabajo científico que realizó en la base y que consistía en controlar y garantizar que el telescopio Icecube, que cuenta con 5.000 sensores enterrados en el hielo, recopilara información constantemente.

En concreto, el objetivo de este aparato, que ocupa un kilómetro cúbico de superficie, es localizar la presencia de neutrinos no procedentes de las centrales nucleares, donde se produce una gran cantidad de ellos, sino de fuera del sistema solar.

"Hasta ahora, con Icecube no se han detectado estos neutrinos de fuera del sistema solar, pero durante el tiempo que estuve se localizaron dos neutrinos muy energéticos que aparentemente son perfectos candidatos, pero hay que seguir estudiándolos" hasta obtener resultados, indica.

Pobes, quien trabajó con anterioridad en el Laboratorio Subterráneo de Canfranc (Huesca), no descarta volver a presentar la solicitud para regresar al Polo Sur, en el caso de que se mantenga la "incertidumbre laboral" con la que se ha encontrado a su vuelta, similar a la de muchos otros investigadores jóvenes españoles y europeos.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento