Arzak defiende el ‘fast food’... pero sano

El cocinero vasco, poseedor de tres estrellas de la guía Michelín, ofrece la receta de un plato muy saludable y rápido de elaborar.
Juan Mari Arzak acaba de presentar el libro Bocados.(efe)
Juan Mari Arzak acaba de presentar el libro Bocados.(efe)
Para Juan Mari Arzak, en cinco minutos se puede preparar fast food... de calidad. Entre otras, porque, según afirma el vasco, considerado uno de los patriarcas de la nueva cocina española, "el futuro de la comida en la calle está ahí".

Para él, el buen fast food es tan sencillo como asar un filete de carne ("pero también vale un pescado cualquiera", incide) y aprovechar el mismo aceite de la sartén para sofreír en él unas verduras. Así, éstas se enriquecen y se impregnan "del sabor de la carne".

El plato también puede acompañarse de una ensalada. "¡O de ambas cosas, si ahora venden las ensaladas preparadas en bolsa!", aclara Arzak, casi incrédulo ante tanta facilidad para cocinar.

El toque maestro llega después. "Si a las verduras se les añade un poco de aceite de oliva, un chorrito de vinagre de Jerez y unas gotitas de aceite de sésamo, las bordas", asegura a 20 minutos.

Clases en los colegios

Con tres estrellas de la guía Michelín en su haber (su restaurante fue el segundo de España en lograr el mérito, tras el madrileño Zalacaín), Arzak tiene su opinión acerca de las cadenas de comida rápida. "Su responsabilidad es terrible", afirma. Y recuerda que una hamburguesa XXL de cualquier cadena tiene unas de 1.800 calorías.

Por ese motivo, el cocinero lleva muchos años luchando para que la alimentación sea una asignatura más en los colegios. "Es muy importante que haya un gran conocimiento", explica. Porque, según dice, "hay dos cosas que se hacen en la vida: respirar y comer. Si no, no vives".

Entre el arte, la cocina y el cine

A pesar de los calificativos que han recibido sus platos, a Arzak no le gusta que le llamen artista. "Pienso que hablan de otro", dice. Ahora acaba de publicar un nuevo libro, Bocados (Ed. Bainet Media), y de hacer un cameo en la película Skizo.

De lo primero, porque quería dejar constancia de una de sus pasiones: "El pincho, la tapa, el tentempié". De lo segundo, porque "era la ilusión de mi vida". Interpreta a un "parroquiano que echa unas monedas en una tragaperras y se va".

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