El obispo de San Sebastián cree que el aborto supone un "holocausto silencioso"

  • Criticó durante la homilía que pronunció en la catedral del Buen Pastor con motivo del Viernes Santo lo que él considera una "masacre de inocentes".
  • Defendió que "la segunda víctima del aborto es la mujer", dado que esta acción "también supone una especie de suicidio espiritual" por parte de la afectada.
  • Elena Valenciano ha pedido respeto para las mujeres que abortan.
El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, en una fotografía de archivo.
El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, en una fotografía de archivo.
EFE

El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha denunciado el aumento del 22% en el número de abortos registrados en 2011 en el País Vasco y ha criticado esta "masacre de inocentes" que, en su opinión, supone un "holocausto silencioso".

Según informa este sábado en una nota el Obispado de San Sebastián, el prelado guipuzcoano hizo esta reflexión en la homilía que pronunció el viernes en la catedral del Buen Pastor durante la eucaristía oficiada con motivo de la festividad del Viernes Santo.

Durante su intervención, Munilla acompañó su denuncia del aborto con tres propuestas concretas para "dignificar la adopción", incrementar el "compromiso con Cáritas" —para "ayudar a las madres gestantes en situación de pobreza"— e incrementar la capacidad del Centro de Orientación Familiar de la diócesis, con el fin de apoyar a las mujeres que ya abortaron.

El obispo defendió, en este sentido, que "la segunda víctima del aborto es la propia mujer", dado que esta acción "no solo conlleva poner fin injustamente a una vida inocente, sino que también supone una especie de suicidio espiritual" por parte de la afectada.

Valenciano pide respeto

La vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, ha pedido este sábado al obispo de San Sebastián respeto para las mujeres que abortan.

En su perfil de Facebook, la dirigente socialista se pregunta qué sabrá Munilla de los embarazos no deseados y de las "dificultades enormes de muchas mujeres que no pueden, sencillamente, no pueden hacerse cargo de otra maternidad".

Se pregunta si conoce el obispo que las mujeres reclaman libertad desde hace siglos, "esa libertad que la Iglesia oficial les ha negado siempre".

"Nosotras parimos, nosotras decidimos", concluye Valenciano, que dice a Munilla que expone su opinión "con todo respeto —el que usted no muestra por nosotras— Monseñor".

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