El ministro británico del Interior, John Reid, hizo el lunes un llamamiento a la calma y pidió a los ciudadanos británicos que no se alarmen tras el hallazgo de rastros de una sustancia radiactiva en lugares relacionados con la muerte por envenenamiento radiactivo del ex espía ruso Alexander Litvinenko.

Por la tarde se encontraron restos en otros dos inmuebles de Londres, según ha confirmado Scotland Yard.

La Policía británica ya había encontrado trazas de esa sustancia, un isótopo del metaloide radiactivo polonio, en la casa del ex espía, así como en un hotel y un restaurante de Londres que visitó el día que cayó enfermo.

Litvinenko, conocido por sus afiladas críticas al presidente ruso, Vladímir Putin, murió la pasada semana por una alta dosis de radiación emitida por polonio 210, una sustancia radiactiva de la que la Policía británica encontró rastros en su casa.

En una declaración ante el Parlamento, Reid aseguró que, dada su naturaleza, el efecto de esa radiación no se expande con largas distancias, sino sólo en "unos pocos centímetros como mucho".

Pruebas a tres personas

Hasta el momento tres personas, relacionadas al parecer con el hotel o el restaurante, han sido remitidas a una clínica especial para ser sometidas a pruebas radiológicas como medida de precaución.

Reid indicó que la Policía continúa investigando las grabaciones de las cámaras de seguridad "para tratar de localizar a eventuales testigos, examinar los movimientos de Litvinenko en momentos determinados, incluido cuando se encontró enfermo por primera vez, e identificar a las personas con las que pueda haberse reunido".

El ministro del Interior explicó que un área de la unidad de cuidados intensivos del hospital de Londres donde falleció el ex espía el pasado jueves permanece cerrada, mientras que el resto de los departamentos donde fue tratado funcionan con normalidad.

La autopsia

"El cuerpo del señor Litvinenko se encuentra en un depósito de cadáveres", añadió Reid, que precisó que el juez de instrucción decidirá si se lleva a cabo una autopsia siguiendo el consejo de la la Agencia de Protección de la Salud (HPA).

El Gobierno de Londres ha pedido a las autoridades rusas "toda la cooperación necesaria"

El ministro del interior advirtió contra las conjeturas sobre las causas de la muerte del ex espía, al subrayar que la policía no estaba diciendo "todavía" que Litvinenko hubiera sido asesinado, y confirmó que el Gobierno de Londres ha pedido a las autoridades rusas "toda la cooperación necesaria" en la investigación.

El ex espía, de 44 años, fue coronel del Servicio Federal de Seguridad (antiguo KGB, al que también perteneció Putin) y residía desde 2001 como refugiado en el Reino Unido, donde el Gobierno le había concedido la nacionalidad británica.

El antiguo agente secreto, que murió en el University College Hospital de Londres tras un rápido deterioro de su salud, acusó en una carta póstuma a Putin de estar implicado en el supuesto crimen.