La televisión es ya la canguro electrónica para miles de menores zaragozanos, y el 37% de los niños de 7 a 12 años tienen una en su habitación, según un estudio de la investigadora Carmen Marta. La cifra aumenta conforme los chavales se van haciendo mayores y llega hasta casi la mitad de los estudiantes de secundaria.

Los menores consumen   107 minutos diarios de televisión, menos que sus padres (240), pero la ven solos la mayor parte del tiempo. Esto propicia que los niños tengan acceso a cualquier hora a todo tipo de contenidos, y sólo el 25% de lo que ven son programas infantiles.

Ver la tele sin control origina en los niños problemas de aprendizaje, según la Unión de Consumidores de Aragón. En un informe, destaca que los menores que abusan de ella pierden poder de concentración, rinden menos en el colegio y tienen menos imaginación y creatividad.

No obstante, los expertos señalan que la tele también puede cumplir una función educadora. «Si padres e hijos pequeños la ven juntos, se fomenta el diálogo y la transmisión de valores», señala Carmen Marta. Carlos Gurpegui, responsable del proyecto Pantallas sanas, añade que un correcto uso puede ayudar a los adolescentes a ser «más críticos, maduros y responsables».

Adicción a la tecnología

El Centro de Solidaridad ya atiende a jóvenes adictos a las tecnologías. Entre los 12 y los 14 años, el problema son los videojuegos, mientras que entre los 16 y los 18 años es Internet. «Son jóvenes con baja autoestima, que cubren sus carencias con una vida ficticia en los chats », explican.

Problemas para controlar el móvil

El uso creciente de los teléfonos móviles entre los niños aragoneses ya está dando más de un quebradero de cabeza a los padres. El 55,1% de los menores de entre 10 y 14 años ya tienen su propio aparato, según el último informe del Consejo Económico y Social de Aragón, y uno de cada diez de ellos gasta más de 40 euros al mes, la mayor parte en mensajes de texto. La descarga de juegos y melodías es la principal fuente de gastos, sobre todo a través de las plataformas que ofrecen estos servicios a través de SMS. «Los niños ven los anuncios en la tele y se suscriben, pero acaban pagando por cada SMS que reciben y no tienen ni idea de cómo darse de baja», explican en la asociación de consumidores Torre Ramona.