El ‘botellón’ toma el Parque Grande cada fin de semana
Grupos de jóvenes se juntan las noches de viernes y sábados para beber.
El botellón invade cada día más el Parque Grande. No menos de una decena de grupos de adolescentes se reúnen allí viernes y sábados por la noche para pasar el rato y beber junto con sus amigos. «Nos lo pasamos muy bien, nos reímos y, además, bebemos barato», explica Noemí, de 16 años.

Aunque la mayoría es menor, consiguen la bebida a través de amigos de 18 y 19, o en establecimientos donde no les piden el DNI. «En las tiendas de chinos se puede comprar, aunque ahora ya hay alguno que te pide el carné», señala Nieves, otra aficionada al botellón.

Después seguirán la marcha en los bares, pero nada mejor que entrar en calor con unos tragos. «Ahora nos ha dado por hacer mojito. Por 32 euros tenemos para hacer 20 litros», dice Pepe, que lleva un carro de supermercado cargado de bebida. En un bar tendrían que gastarse más del triple para conseguir tal cantidad de bebida.

Se dirigen hacia el quiosco de música, donde están más escondidos, pero otros prefieren instalarse en pleno paseo de San Sebastián. Es lo que hace el grupo de Vicky. Son cerca de 20 adolescentes, de 14 a 16 años, los que antes empiezan el botellón. A las nueve de la noche ya se les ve achispados. Abrazos, gritos y carreras por la avenida dan a entender que la bebida ya ha hecho su efecto.

«Venimos pronto para que nos dé tiempo a coger el puntillo e ir de bares. Ya se nos ha acabado el martini y el ron», asegura Vicky, de 15 años. Son las bebidas de más éxito, junto con la ginebra. Aseguran que recogen los desperdicios, pero las brigadas de limpieza tienen que esmerarse los domingos por la mañana.

Además de alcohol, porros

Los jóvenes del botellón confiesan que, mientras beben, hay quien también toma otro tipo de drogas. «Algún porro siempre hay», señalan. Niegan consumir otro tipo de drogas, aunque reconocen haber oído que se trapichea con drogas de diseño. De todas formas, insisten en que el ambiente del botellón es distinto. «Se trata de compartir y pasarlo bien, coger el puntillo, pero no venimos a drogarnos», explica Amaya, una de las jóvenes del Parque Grande.