La amenaza del pantano
El río Gállego a su paso por los imponentes Mallos de Riglos. (Grupo explora).
Pongamos que Murillo de Gállego (Zaragoza), municipio situado frente a los colosos de piedra de los Mallos de Riglos, no hubiera resucitado en la última década gracias a las aguas bravas y los deportes de aventura; pongamos que su bonanza económica sufriera un cambio y que los viejos, al sol en los bancos, volvieran a ser el último vestigio de un pueblo que, como tantos otros del Alto Aragón, muere al pulso de cada carta del guiñote (juego de cartas aragonés). Pongamos... un pantano aguas abajo promovido por el Ministerio de Medio Ambiente.

"Es la amenaza", según el alcalde, Santiago Castán. La amenaza del pantano de Biscarrués, que podría afectar a las aguas bravas del cañón del río Gállego. En 10 años, el municipio ha pasado de la depresión al éxito. Las empresas de deportes de aventura han resucitado una zona que ingresa entre 6 y 9 millones de euros al año. ¿Qué pasaría si cambiaran las aguas?

"Gracias a la inversión privada de empresarios jóvenes de Zaragoza, Huesca, el País Vasco y Navarra, detuvimos el declive", explica Castán. Y datos no le faltan. En 2006 han nacido 5 niños, la anterior tasa de natalidad era de cero; un baby boom. "Antes de las empresas de rafting sólo estaban mis hijos", explica. Incluso se están replanteando abrir la escuela.

El pueblo ha pasado de 120 vecinos a 235 censados. "A Murillo no vienen ancianos a pasar sus últimos días, viene gente joven a instalarse. A los políticos se les llena la boca con lo del desarrollo sostenible y después...", explica Castán.

Los temores son que la regulación prevista del cauce del Gállego afecte a los 15 kilómetros de aguas bravas explotadas o que les impida crecer río abajo. "Si se viera afectado sólo el 60% del tramo, perderíamos nuestro particular plan Renove de la zona", dice el empresario José Andrés Pintado.

La última reunión de la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, con la Comisión del Agua, en la que participa la Diputación General de Aragón, concluyó que se respetarán las necesidades del área y el cauce actual del río. La intención de la Administración es garantizar agua para los regantes, pero en Murillo no se fían.

Isidro López, de 27 años, es de Sabiñánigo (Huesca). Ha creado una empresa de deportes de agua y cogestiona el pub del pueblo, El Embudo. "El 90% de nosotros vivimos del agua, es el motor", dice. Gran parte del éxito proviene del turismo estacional. Escolares, familias, despedidas de soltero o actividades de incentivo de las empresas. "Sin hacer marketing, mi empresa recibe 1.700 clientes anuales. Y si tuviera dinero, abriría hasta un restaurante".

En Murillo sólo piden lo que podían haber demandado los campesinos del pasado a la mítica doña Berta, señora del Reino de los Mallos. "Queremos que nos dejen trabajar en paz", sentencia Pintado.

El proyecto...

Pantano de Biscarrués. Se han presentado varios proyectos y han sido discutidos entre las partes implicadas. El último apuesta por un pantano más pequeño, hecho de balsas, y que no inunde el pueblo de Erés. En la zona piden que se los tenga en cuenta, y la Administración asegura que las obras no les afectarán. Hay una coordinadora: mira aquí su web.

Para el ocio...

Distintas empresas. Explora , Ur2000 , Caroc , Nattura o Ceanys.

80.000 turistas al año y 50 empresas

Unas 80.000 personas visitan cada año Murillo de Gállego en busca de adrenalina, descanso y disfrute de la naturaleza. Unas 50 empresas se han instalado en este renacido pueblo. "Y todas dependen del agua y del cañón", dice José Andrés Pintado, empresario de deportes de aventura. Alrededor de 10 negocios nuevos abren al año: hostelería, alojamientos, paintball, arbolismo, comedores, bodegas... Todo para complementar la oferta del considerado por los amantes de las aguas bravas el segundo mejor cañón de España, por detrás del río Noguera Pallaresa (Lleida).

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