Regantes creen que 400 hm3 son una "imposición" pero esperan conseguir mejoras para minimizar daños

Claver considera que hay que terminar con la guerra del agua y jugar limpio para "salvaguardar" el trasvase Tajo-Segura
Presidente del Scrats, José Manuel Claver, en rueda de prensa
Presidente del Scrats, José Manuel Claver, en rueda de prensa
EUROPA PRESS

Los regantes del acueducto Tajo-Segura consideran que el aumento de las reservas de agua en Entrepeñas y Buendía de 240 a 400 hm3, recogido en el borrador del Plan Hidrológico de la Cuenca del Tajo, son prácticamente "una imposición", pero señalan que lo aceptan si la demanda es real "no así arbitrariedades", a la vez que esperan conseguir mejoras "para minimizar los daños".

"Si las demandas del Tajo han subido 160 hm3 nos guste o no hay que aceptarlo porque el Tajo tiene prioridad", lo que hay que comprobar es si se adecua a la realidad; claramente, aseguran, afecta de manera importante al trasvase Tajo-Segura y "en todo esto hay un componente político de primera magnitud, que a nadie se nos escapa", tendrá un soporte técnico "pero la cifra se ha redondeado", a pesar de todo "no supone una herida mortal", aunque presentarán alegaciones contra esta reserva.

Ante esto y en base a una reunión celebrada en Madrid con el Ministerio de Medio Ambiente, los regantes esperan conseguir una serie de "compensaciones" con el fin de "minimizar los daños" al acueducto, que pasa principalmente por sacar el trasvase y las reglas del Plan del Tajo "para que las condiciones hidrográficas que marcan los desembalses sean recogidas en una ley".

"Pedimos seguridad y que los trasvases sean automáticos en los niveles 1 y 2, sin discusiones", ha explicado en rueda de prensa el presidente del Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura (Scrats), José Manuel Claver, quien ha recordado que el Plan Hidrográfico del Tajo "se revisa dentro de dos años otra vez", lo que "no podemos es estar viviendo siempre igual, esto tiene que terminar".

El sindicato también espera, en base la negociación alcanzada el lunes con el Ministerio, que se establezca un control de los desembalses al Tajo para comprobar que las nuevas demandas "son reales y no virtuales", liberizar los bancos de agua para agilizar la compraventa de caudales a los usuarios de otras cuencas, que la caducidad de los desembalses sea anual y no trimestral o quitar las restricciones que se impusieron en el mandato de Cristina Narbona.

De tal forma, ha señalado, se va a crear una comisión que estudiará todos estos puntos y elaborará una propuesta en tres meses que se elevará al Ministerio, que a su vez tendrá otros tres meses para iniciar las actuaciones tendientes a su aprobación.

En caso de no tener una respuesta adecuada a nuestras peticiones, ha avanzado el presidente de los regantes, "tendríamos tiempo de actuar y adoptar otro tipo de medidas".

El trasvase "va a continuar"

A pesar de todo, Claver ha afirmado que "el trasvase va a continuar", y a ello se ha comprometido el ministro Arias Cañete, pues, en una reunión a puerta cerrada celebrada el pasado jueves en Madrid, "nos afirmó que es impensable que ningún gobierno, sea del color que sea, apruebe una norma que suponga la defunción" del acueducto.

Al tiempo que ha indicado que los regantes "no somos intransigentes, queremos jugar limpio" y hoy en día "la desalación no es una alternativa viable para el regadío", por lo que es "fundamental salvaguardar el trasvase", que "genera riqueza para España".

Está claro que los 400 hectómetros cúbicos son una "baza" en el marcador de Castilla La-Mancha y que son una "losa" para Murcia pero, ha advertido, "el partido acaba de empezar", tras lo que ha recordado que después viene el Plan del Segura, "que arrojará un déficit", y asegurado que se siente respaldado por el Gobierno regional y los murcianos en la defensa del acueducto Tajo-Segura, "aquí no hay diferencias de partidos, esto es territorial".

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