Suspenden la pena a la mujer condenada por usar tarjetas robadas mientras se resuelve el indulto

La titular del Juzgado de lo Penal número 6 de Málaga ha acordado la suspensión, mientras se resuelve el indulto solicitado, de la ejecución de la pena impuesta a María Eugenia, la mujer de 30 años con tres niños pequeños a su cargo que estaba pendiente de entrar en prisión por comprar con unas tarjetas robadas.

La titular del Juzgado de lo Penal número 6 de Málaga ha acordado la suspensión, mientras se resuelve el indulto solicitado, de la ejecución de la pena impuesta a María Eugenia, la mujer de 30 años con tres niños pequeños a su cargo que estaba pendiente de entrar en prisión por comprar con unas tarjetas robadas.

La jueza ha estimado el recurso de reforma contra el auto del pasado 28 de enero en el que se rechazaba la solicitud de suspensión cautelar de la pena presentada por el abogado de María Eugenia, Jorge Albertini —el mismo que representó a Emilia Soria, la joven indultada por el Gobierno tras ser condenada por comprar comida y pañales con una tarjeta de crédito que no era suya—.

De hecho, la magistrada del Juzgado de lo Penal número 6 de Málaga establece en este último auto, al que ha tenido acceso Europa Press, que, "teniendo en consideración la solicitud de indulto cursada por la penada, la pena impuesta a la misma en la sentencia motivadora de la presente ejecutoria y a la vista de las circunstancias expuestas en el escrito de recurso, se considera necesario proceder a la suspensión de su ejecución, hasta tanto no se resuelva la solicitud de indulto presentada".

Su expareja

Sobre María Eugenia pesa una condena de 28 meses de prisión por los delitos de estafa y falsedad documental. Los hechos tuvieron lugar en 2006 en Marbella (Málaga) cuando su expareja, a la que denunció por malos tratos, algo que quedó constatado posteriormente en una sentencia, sustrajo tarjetas de crédito en el hotel en el que trabajaba y, acto seguido, obligó a la mujer a realizar diversas compras bajo amenaza de arrebatarle a sus hijos si no lo hacía.

María Eugenia ha asegurado que accedió a las coacciones por temor y, como consecuencia, se le imputó un delito de estafa y falsedad de documentación como autora. Así, considera injusto que su expareja fuera condenada por la Justicia con la misma pena que ella porque, según defiende, él fue quien sustrajo las tarjetas de crédito y orquestó la operación.

La mujer ha atribuido parte de la responsabilidad de ello a que su defensa estaba a cargo del mismo abogado que representó al padre de sus hijos, algo que, a su juicio, le perjudicó.

María Eugenia, que ha puesto en marcha una recogida de firmas para conseguir que se estudie el indulto, contando ya con más de 100.000, ha logrado recomponer su vida. Ahora tiene una vivienda digna en Madrid, un trabajo con el que mantener a sus hijos y una situación favorable. Además, ha subrayado que está pagando íntegramente la indemnización que estipuló la jueza y una multa a plazos.

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