La Guardia Civil ha destruido este viernes en los terrenos militares de Jaizkibel los explosivos que en abril de 2011 se incautaron al 'comando Erreka' de ETA. Especialistas de los GEDEX de la Benenérita han hecho estallar el mayor arsenal de explosivos decomisado a la banda terrorista en suelo español. En total se han inutilizado 1.369 kilos de material, entre los que había 850 kilos de nitrato amónico, 17 kilos de pentrita, 215 metros de cordón detonante, 43 kilos de aluminio en polvo y 100 litros de combustible.

Los explosivos fueron hallados en varios zulos ocultos en dos caseríos de las localidades guipuzcoanas de Legorreta y Bidegoian. Tres etarras formaban el ‘comando Erreka’: los hermanos Esnaola Dorronsoro, Aitor e Igor, y Andoni Goikoetxea Gabirondo, que huyó en esa operación policial y que aún sigue huido. Días después sería arrestado el enlace de este comando con el aparato militar, Lander Etxeberría San Sebastián.

En uno de los caseríos, en el de Legorreta, se halló un molino mezclador, indispensable para elaborar amonal y amosal, ya que el nitrato de amonio y el polvo de aluminio (componentes básicos de ambos) deben mezclarse proporcionalmente para conseguir que exploten. También había un cajón de secado, para secar y empaquetar el explosivo. En algunos zulos escondían además 279 detonadores eléctricos.

Los hermanos Esnaola Dorronsoro eran campeones de un deporte tradicional vasco conocido como 'trontza', que consiste en serrar troncos de árboles de distintas medidas en el menor tiempo posible. Fueron campeones de Guipúzcoa en 2008, 2009 y 2010. También les gustaba la caza. Uno de ellos fue campeón de la Copa de Pichón Colombaire en junio de 2010. Goikoetxea, también deportista, se hizo con la txapela en el Campeonato de Segalaris del año 2006 (cortadores de hierba con guadañas).

Vida normal y solitaria

Los hermanos Esnaola hacían una vida normal y solitaria. No estaban casados y nadie pasaba por sus caseríos. Compaginaban sus negocios con la fabricación de explosivos. Entre kilos de amonal y amosal, uno de los hermanos tenía una empresa dedicada a la producción de cordero lechal. El otro elaboraba queso idiazabal. No estaban fichados ni como miembros de ETA ni como colaboradores de la banda. El único que se significó un poco fue Aitor Esnaola, que  estuvo en las listas de Euskal Herritarrok (EH) en las elecciones municipales de 1999.

Los servicios antiterroristas detectaron las primeras pistas del comando en 2002 Seguramente fue su capacidad para pasar desapercibidos lo que les hizo formar parte de las estructuras logísticas de ETA tanto tiempo. El comando se creó en 1998 y que durante más de una década estuvo suministrando material explosivo a muchos de los comandos que operaron en España. Los servicios antiterroristas detectaron las primeras pistas sobre este comando en el año 2002. El jefe etarra Ibon Fernández Iradi 'Susper' llevaba documentación con ese nombre cuando fue detenido en 2002. En su agenda había señaladas varias citas con este comando.

No hubo más pruebas hasta 2007, cuando cayó en Francia el 2 de julio el etarra José Antonio Aranibar Almandoz, según los servicios antiterroristas el responsable de las acciones especiales de ETA y el que diseñó el atentado de la T-4 de Barajas. Aranibar viajaba con 160 kilos de explosivos ya mezclados y listos para usar en Navarra al día siguiente. En su agenda indicaba que había mantenido una cita con 'Erk' pocos días antes, el 30 de junio. Los investigadores tardaron tiempo en identificar 'Erk' con 'Erreka'. Al parecer los hermanos Esnaola habían pasado los explosivos a Aranibar. 

Última pista, en un despacho de abogados

La última pista, definitiva, aparece en abril de 2010, cuando la Guardia Civil detiene a tres abogados que defienden a presos etarras, acusados de hacer las funciones de 'comisarios políticos' de la banda. En Hernani, en el despacho del letrado Jon Emparanza Aguirre, se encuentra una nota mecanografiada cuyo destinatario es LOHI (el aparato logístico) y el remitente es 'RK'. La nota estaba redactada en plural y decía "las caídas que hubo la semana anterior a la cita nos crearon confusión". La nota estaba fechada en marzo de 2010.

Una nota decomisada a un abogado de etarras facilitó la pista definitiva ¿Quién había sido detenido en fechas recientes? Pedro María Olano Zabala, arrestado el 8 de enero de 2010. Un veterano terrorista que entre los años 2000 y 2004 había formado un comando que intentó asesinar a Aznar con un misil. Olano había sido detenido en Lizartza, a 16 kilómetros del caserío de los hermanos Esnaola en Legorreta.

Las piezas cuadraban, ya que gracias a un trabajo de criptografía que se hizo sobre la documentación incautada se pudo concluir que el comando Erreka-RK-ERK residía en la zona de Leaburu, próxima a Legorreta, que uno de sus miembros se llamaba Ignacio o Iñaki y que su apellido sería Esnaola. Solo fue cuestión de tiempo dar con Aitor Esnaola. El 18 de septiembre de 2010 la Guardia Civil le grabó como salía de su caserío de Legorreta y viajaba al sur de Francia para entregar explosivos a dos miembros de ETA.

El profesor de los hermanos

No obstante, los hermanos Esnaola, ganaderos y cortadores de troncos en sus ratos libres, no eran expertos en explosivos. Alguien les tuvo que enseñar a mezclar con mimo y paciencia el amosal. Alguien les tuvo que enseñar a empaquetar los explosivos y a confeccionar los detonadores.

Un experto en explosivos de la banda enseñó y formó a los hermanos Esnaola Todos los caminos llevaron a Luis Ignacio Iruretagoyena Lanz alias ‘Suni’, que era el jefe de explosivos de ETA cuando fue detenido en septiembre de 2007 en Cahors. 'Suni' y Pedro Olano Zabala eran amigos y ambos intentaron asesinar a Aznar. Fuentes antiterroristas consultadas creen que ‘Suni’ creó a los hermanos Esnaola, que estuvieron suministrando explosivos a ETA entre 1998 y 2011.

La importancia para ETA del 'comando Erreka' queda fuera de toda duda. Una fábrica y depósito de explosivos en pleno corazón de Guipúzcoa, y operativo durante más de diez años. ETA incluso dio a los hermanos Esnaola 60.000 euros para que hicieran obras en sus caseríos y construyeran zulos donde esconder todo ese material tan comprometedor. Toda una inversión para los funestos planes de ETA.