Recorriendo sin prisa los pueblos del corazón de La Alcarria

  • Pastrana es sin duda uno de los puntos más bonitos de nuestra ruta.
  • Brihuega, el Jardín de La Alcarria, es Conjunto Histórico-Artístico desde 1973.
  • En Budia sobresale su gran riqueza monumental.
Sus aguas refrescan y embellecen los riscos de La Alcarria.
Sus aguas refrescan y embellecen los riscos de La Alcarria.
FLICKR/untipografico

La Alcarria ocupa casi toda la provincia de Guadalajara. Una tierra de sosiego natural y belleza tranquila. El premio nobel Camilo José Cela la dio a conocer a muchos con su ya famoso libro Viaje a La Alcarria. Llevados de su impulso la recorremos.

Tras pasar Guadalajara, el paisaje poco a poco nos regala una carretera donde las curvas se suceden y las subidas van cogiendo fuerza. A poco más de 20 kilómetros, Pastrana es la primera parada. Sus callejuelas empedradas, su fuente de los cuatro caños o el palacio Ducal de estilo renacentista son algunos de sus encantos.

Al dejar Pastrana en dirección a Sacedón nos encontramos con la presa de Entrepeñas. Merece la pena hacer un alto para contemplar la majestuosidad del paisaje desde sus miradores. Seguimos hasta llegar a Sacedón, en pleno corazón de La Alcarria.

Bordeando el embalse de Entrepeñas –con un paisaje siempre espléndido–, el viaje transcurre por una serie de pueblos que son la perfecta representación de La Alcarria. Pareja, Chillarón del Rey y Durón son algunos de ellos.

La siguiente parada puede ser en Budia, una localidad que hay que recorrer a pie por su riqueza monumental. Su Plaza Mayor, la Iglesia Parroquial, la Ermita de la Soledad o las ruinas del Convento de las Carmelitas son algunos ejemplos de la historia de este municipio. En más de un rincón, referencias a Camilo José Cela.

No muy lejos de Budia encontramos Brihuega. Esta localidad es conocida como el Jardín de La Alcarria por sus numerosos jardines y fuentes. Tanto es así que en 1973 se ganó la declaración de Conjunto Histórico-Artístico.

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