Amnistía denuncia ejecuciones y torturas en Irak, diez años después de la caída de Husein

  • La organización acusa a las fuerzas iraquíes y extranjeras de torturar a detenidos para obtener confesiones.
  • La ONG asegura que la tortura se practica de forma generalizada e impune, "especialmente contra personas detenidas".
  • Cifra en casi medio millar el número de personas ejecutadas.
Policías iraquíes inspeccionan el escenario de un ataque con coche bomba en Kirkuk, al norte de Irak, donde al menos nueve personas murieron y otras treinta resultaron heridas.
Policías iraquíes inspeccionan el escenario de un ataque con coche bomba en Kirkuk, al norte de Irak, donde al menos nueve personas murieron y otras treinta resultaron heridas.
Khalil Al-A'nei / EFE

Amnistía Internacional (AI) ha denunciado este lunes que, transcurridos diez años de la invasión encabezada por Estados Unidos y de la caída del "brutal régimen de Sadam Husein", Irak sigue sufriendo graves violaciones de los derechos humanos. En un informe hecho público este lunes, la organización habla sobre todo de ataques contra civiles, ejecuciones, torturas a manos de las fuerzas extranjeras y las fuerzas de seguridad para obtener confesiones y juicios injustos que, en muchos casos, concluyen en condenas a muerte.

"Diez años después del final del régimen represivo de Sadam Husein, muchos iraquíes disfrutan hoy de mayores libertades que bajo aquel régimen baasista, pero es evidente que los avances fundamentales en materia de derechos humanos que deberían haberse alcanzado durante el último decenio no se han materializado", ha manifestado la directora adjunta del Programa para Oriente Próximo y Norte de África de Amnistía Internacional, Hassiba Hadj Sahraoui.

Hassiba Hadj Sahraoui ha apuntado que "la destitución de Sadam Husein en 2003 debería haber venido seguida de un proceso de reforma fundamental de los derechos humanos, pero las fuerzas ocupantes, casi desde el primer día, empezaron a cometer torturas y otros abusos graves contra prisioneros, como demostraron gráficamente el escándalo de Abu Ghraib (un centro de detención al oeste de Bagdad) en el que se vieron implicadas fuerzas estadounidenses, o la muerte a golpes de Baha Mousa bajo la custodia de soldados británicos", que se produjo en Basora en septiembre de 2003.

En Reino Unido y Estados Unidos, pese a las investigaciones abiertas sobre casos individuales, no se han investigado sistemáticamente las violaciones generalizadas de derechos humanos cometidas por fuerzas de ambos países, ni se ha hecho rendir cuentas a los responsables en todos los niveles, ha denunciado la asociación. Además, ha agregado, las víctimas iraquíes de violaciones de derechos humanos cometidas por estadounidenses "han visto bloqueada la vía para pedir reparación en los tribunales de Estados Unidos".

"Poca disposición" del Gobierno a tomar medidas

Las autoridades iraquíes han reconocido periódicamente casos de tortura y otros malos tratos, "pero en general han tratado de restarles importancia señalándolos como sucesos aislados o, en unos pocos casos destacados, han anunciado investigaciones oficiales cuyos resultados, si es que los ha habido, nunca se han revelado", ha manifestado la organización.

El informe de Amnistía Internacional refleja sin embargo que "la tortura y otros abusos a detenidos han sido una de las características más persistentes y generalizadas del panorama de derechos humanos de Irak, y el Gobierno ha mostrado poca disposición a reconocer su alcance o a tomar las medidas necesarias para relegar esos graves abusos al pasado".

Entre los métodos de tortura denunciados por los detenidos se encuentran la aplicación de descargas eléctricas en los genitales y otras partes del cuerpo, la asfixia parcial mediante la colocación de una bolsa bien apretada sobre la cabeza, golpes mientras el detenido permanece colgado en posturas contorsionadas, la privación de la comida, el agua y el sueño, y amenazas de violación o de que las mujeres de su familia serán detenidas y violadas.

Según AI, la tortura se practica de forma generalizada e impune "especialmente contra personas detenidas en virtud de la legislación antiterrorista, que son torturadas mientras permanecen recluidas en régimen de incomunicación para obligarlos a 'confesar' delitos graves o incriminar a otros mientras permanecían recluidos en esas condiciones". Muchos de los torturados se retractaron posteriormente de sus confesiones durante el juicio, a pesar de lo cual los tribunales las admitieron como prueba de su culpabilidad, sin investigar sus denuncias de tortura, y los condenaron a largas penas de prisión o incluso a muerte.

"Para agravar aún más la injusticia", según AI, las autoridades han hecho comparecer a detenidos en ruedas de prensa o han organizado la retransmisión de sus "confesiones" en la televisión local antes de su juicio o de que se dictara su sentencia, "lo cual constituye una flagrante violación de la presunción de inocencia y del derecho de todo acusado a recibir un juicio justo". Las mujeres que son detenidas son "especialmente vulnerables", y el informe cita varios casos de mujeres que han denunciado haber sido agredidas sexualmente bajo custodia.

Al menos 447 ejecuciones

La pena de muerte se suspendió tras la invasión de 2003, pero fue restaurada rápidamente por el primer Gobierno iraquí a su llegada al poder, y las ejecuciones se reanudaron en 2005. Desde entonces, según Amnistía, al menos 447 presos han sido ejecutados, entre ellos el propio Sadam Husein, algunos de sus principales colaboradores y varios presuntos miembros de grupos armados.

Aparte, cientos de presos aguardan a ser ejecutados. Como consecuencia de ello, Irak, que en 2012 ahorcó a 129 presos, es en la actualidad uno de los países del mundo en que se cometen más ejecuciones. "Las condenas de muerte y las ejecuciones se utilizan en una escala atroz", ha manifestado Hassiba Hadj Sahraoui.

"Resulta especialmente abominable que muchos presos hayan sido condenados a muerte tras juicios injustos y sobre la base de confesiones que, según afirman, fueron obligados a realizar bajo tortura", ha añadido. Hassiba Hadj Sahraoui ha concluido que "ya es hora de que las autoridades iraquíes pongan fin a este espantoso círculo de abusos y declaren una suspensión de las ejecuciones, como primer paso hacia la abolición de la pena de muerte para todos los delitos".

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