Rubalcaba
Rubalcaba baja de su escaño en el Congreso de los Diputados. JuanJo Martín / EFE

El PSOE de Rubalcaba no levanta cabeza. Desde el desmarque del PSC en el Congreso para apoyar la resolución soberanista de CiU, pasando por el proceso de primarias del PSdeG, las 'rebeliones' internas y votaciones polémicas le han dado más de un quebradero de cabeza al líder socialista.

La última viene del alcalde de Ponferrada, Samuel Folgueral, que ha anunciado que solicitará la baja del PSOE tras haber accedido este viernes a la alcaldía de la localidad mediante una moción de censura que contó con el voto a favor del independiente Ismael Álvarez, condenado hace una década por acoso sexual. Este sábado, Álvarez presentó en el registro municipal su renuncia al cargo de concejal.

Folgueral dejará así el PSOE, aunque no la alcaldía. Con él también abandonan la formación los concejales socialistas de Ponferrada, dejando al PSOE sin grupo municipal. Este sábado, Rubalcaba había lanzado una advertencia al alcalde: o dimitía de su cargo o dejaría el PSOE. Además, reconoció su "error" por permitir la llegada de Folgueral al consistorio ponferradino con el voto de un condenado por acoso.

PSC y la consulta en Cataluña

Antes que el caso de Ponferrada llegó el varapalo catalán. El PSC votó en el Congreso a favor de la resolución propuesta por CiU sobre la consulta soberanista en Cataluña, provocando el rechazo de la que fuera cabeza de lista de esta formación en las pasadas elecciones catalanas, Carme Chacón, que decidió no participar en dicha votación.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, consideró entonces que el apoyo del PSC a la consulta soberanista de Cataluña, desmarcándose por primera vez del PSOE en el Congreso, marca "un punto de inflexión importante".

No obstante, el PSOE salió al paso de este hecho negando una rebelión interna en la formación y descartó que el distanciamiento del PSC en la votación significase un síntoma de debilidad de Rubalcaba.

El último intento por limar asperezas entre PSOE y PSC ha llegado de la mano de Pere Navarro, primer secretario de los socialistas catalanes. Navarro ha afirmado este domingo que en los próximos días representantes del PSOE y del PSC volverán a sentarse para negociar un nuevo protocolo de relaciones, "con el ánimo de ir juntos y, sobre todo, de no romper".

El líder catalán asegura que las relaciones entre ambas formaciones "están bien" y que el contacto entre él y Rubalcaba es continuo, como prueba que este sábado mismo "lo felicitara por una entrevista en un medio de comunicación". El ánimo de unos y otros, en su opinión, es el de "dialogar y tender puentes, porque es lo que queremos para Cataluña y para España", ha concluido.

El desafío del PSdeG

Después de Cataluña, llegó Galicia. Pachi Vázquez, líder de los socialistas gallegos, plantaba cara a Rubalcaba anunciando que llevarían a cabo una consulta a las bases para elegir secretario general.

En su anuncio, Vázquez lanzó un mensaje contundente a Rubalcaba: "Madrid tiene que entender que se están moviendo cosas, (...) la militancia demanda cosas (...). Hay que exprimir y aprovechar los espacios para que el elemento de participación pueda salir adelante". "El clamor de nuestra militancia viene por ahí y, siempre que no haya elementos que conculquen los estatutos de este partido, estamos obligados" a desarrollar este proceso, indicó.

Tras el mensaje de los gallegos, el PSOE también negó que exista una cruzada contra Rubalcaba, pero no dio el brazo a torcer respecto a la forma en la que se eligen los líderes en el partido: mediante el voto de delegados en un congreso.

La petición de una revisión en el PSOE viene de lejos: ya en diciembre, el líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, pidió en un Consejo Territorial del partido a Rubalcaba que cediera el testigo a personas con ideas nuevas y celebrase unas primarias puesto que no creía que con la actual dirección se pudiera dar la respuesta adecuada a las demandas de la ciudadanía. El vacío que obtuvo fue inmediato: ninguno de los 'barones' respaldó esta propuesta y evitó pronunciarse sobre unas primarias porque "no tocaba" hablar de ello.