La Sección Primera de la Audiencia Provincial ha confirmado la condena de un año de prisión por estafa a A.L.S. que, tras ser contratado para realizar obras en un domicilio familiar, se quedó con los casi 10.000 euros de anticipos para la compra de material y dejó los trabajos sin ejecutar.

El hombre fue contratado en febrero de 2010 para realizar distintas obras de albañilería, carpinteria y fontanería, entre otros trabajos, en un domicilio de San Martín del Pino, en Santander.

Para ello, entre febrero de ese año, cuando fue contratado, hasta septiembre pidió al matrimonio que lo contrató hasta ocho adelantos para material y otros conceptos relacionados con la obra por valor de 9.923, como azulejos, ventanas o puertas, entre otros, que, sin embargo, no compró ni llevó a cabo.

De hecho, en la sentencia se señala que el hombre no realizó otra obra del total encargado verbalmente que el picado de las paredes.

Por estos hechos, fue condenado por el Juzgado de lo Penal Número 3 de Santander a un año de prisión por un delito de estafa y a indemnizar al matrimonio que lo contrató con los 9.923 euros que se llevó, más intereses, sentencia que fue recurrida por el acusado.

En su recurso, el hombre explicó que el contrato, que fue verbal, se estaba ejecutando "en la misma manera en que se contrató: de manera no metódica".

Señaló que, antes de llevar a cabo los trabajos por los que pidió los adelantos, consideró que primero había que revocar y montar la fontanería, picar rozas de la calefacción, cambiar marcos, armar el tabique, sustituir la puerta correcera, lucir habitaciones i instalar escayolas, entre otras tareas, actuaciones a las que, según dijo, dedicó el dinero que pidió al matrimonio, sin que nadie se quejase.

Así, el hombre justificó su negativa a devolver todo el dinero pues "ya había realizado trabajos".

Sin embargo, para la Audiencia el acusado no aporta "ningún dato o indicio" que apoya su versión de haber reliazado alguna obra de fontanería, electricidad, lucimiento o cualquier otra, algo que, según la Sala, habría sido "sencillo" de justificar mediante la presentación de facturas de compra de los materiales.

También, señala que el hombre tampoco ha demostrado que, como mantuvo en el recurso, abandonara la obra porque fue operado de amígdalas o que recibiese un mensaje de la dueña de la casa diciendo que no volviese.

En contraposición, subraya que la denunciante, la mujer del matrimonio, "avala" sus palabras con documentación, ha sido coherente en sus manifestaciones y ha reiterado la misma versión en todo el proceso por lo que la Audiencia considera que el juez de instancia hizo una correcta valoración.

Por ello, la Audiencia confirma en todos sus términos la anterior resolución, con una sentencia ante la que no cabe recurso.

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