Los Servicios de Alergología y Anestesiología del Hospital de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) han creado un protocolo que permite operar a pacientes que han presentado reacciones graves antes de la cirugía.

Según ha informado el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM) en un comunicado, de cada 5.000 a 7.000 intervenciones quirúrgicas que se realizan en España con anestesia general se produce una reacción alérgica y en la actualidad, la causa más frecuente son los fármacos utilizados para inducir la anestesia en el paciente, entre los que se encuentran principalmente los relajantes musculares.

Para la resolución de estos casos que precisan ser intervenidos quirúrgicamente, estos dos departamentos del centro hospitalario de Ciudad Real han desarrollado este protocolo de actuación que ha permitido tratar con éxito a pacientes alérgicos a fármacos empleados en anestesia general, con el objetivo de que puedan sean operados, a pesar de haber presentado una reacción grave previa, y conseguir que puedan tener las mismas alternativas de tratamiento que el resto de usuarios.

El protocolo se inicia cuando se produce una reacción durante la inducción anestésica antes de la cirugía, tras la cual se avisa al alergólogo para estudio del caso, así como para indicaciones para intervenciones futuras. Posteriormente, el paciente se cita en Consultas, donde se le realizan pruebas cutáneas con los medicamentos implicados en la intervención quirúrgica y determinaciones analíticas para poder emitir un primer diagnóstico.

Sin embargo, si con otros medicamentos que se utilizan habitualmente en domicilio se puede realizar una provocación oral o parenteral en la Sala de Pruebas de Alergología, con los medicamentos utilizados en anestesia se requiere una serie de especificaciones técnicas que garanticen su seguridad.

Para estos casos, que afortunadamente son poco frecuentes, en el Hospital Mancha Centro se ha establecido una nueva línea de trabajo en la que, tras el estudio descrito previamente, se cita al paciente para administrarle de forma controlada, en la sala de Reanimación o en quirófano, los medicamentos necesarios para la cirugía con supervisión de especialistas de ambos servicios (Alergología y Anestesiología) y valoración de sus efectos.

El último día se administran todos los medicamentos tolerados y se realiza una anestesia general para comprobar la tolerancia del paciente y si procede, la intervención quirúrgica en un acto posterior.

En el caso de pacientes con alergia comprobada a los relajantes musculares, el procedimiento realizado hasta ahora era la evitación del medicamento. Sin embargo, estos medicamentos son imprescindibles para intervenciones de patología abdominal o en las que se requiere una relajación profunda muscular.

Para estos usuarios que son diagnosticados como alérgicos, tras el citado estudio, el Servicio de Alergología del Mancha Centro emplea un protocolo de trabajo llamado desensibilización, que viene utilizándose con éxito en el Hospital Mancha Centro con otros medicamentos como la quimioterapia o los antibióticos, pero que hasta ahora no se ha planteado en fármacos para anestesia general.

El método consiste en la administración continua, y a dosis crecientes, del medicamento hasta alcanzar dosis terapéutica. En el caso de los anestésicos y en concreto de relajantes musculares, es necesario la coordinación entre el alergólogo y el anestesiólogo para control de los efectos de la anestesia, administración de medicamentos y supervisión del paciente previa a cirugía.