Fallece a los 81 años el cineasta Robert Altman

Robert Altman, uno de los cineastas más rebeldes de Hollywood, falleció el lunes a los 81 años a consecuencia de complicaciones del cáncer que padecía. Estaba considerado como un rebelde de Hollywood por su defensa de la contracultura y las libertades.
Robert Altman, en una foto de archivo
Robert Altman, en una foto de archivo
Archivo

El director de cine Robert Altman, autor de las películas El juego de Hollywood o Vidas Cruzadas y uno de los cineastas más rebeldes y brillantes de Hollywood, murió el lunes por la noche en un hospital de Los Ángeles (EEUU), según ha confirmado su productora.

El cineasta había dado a conocer a principios de este año que, una década antes, había sido sometido a un trasplante de corazón.

Altman, que tenía 81 años, había sido galardonado recientemente con un Oscar honorífico a toda una carrera.

Ha redefinido los géneros, ha inventado nuevos modos de utilizar el medio y ha revitalizado los antiguos
"Ha redefinido los géneros, ha inventado nuevos modos de utilizar el medio y ha revitalizado los antiguos", dijo de él el presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, Sid Ganis, durante la entrega del premio.

Esta es la única estatua dorada que recibió, a pesar de estar nominado hasta cinco veces como director y otros dos más como productor por su trabajo en películas como M.A.S.H, Nashville, The Player o Gosford Park.

Durante su carrera, Altman dirigió unas 86 películas, producido otras 39 y escrito 37.

En televisión fue responsable de series como Alfred Hitchcock Presents y Bonanza.

Altman, que inició su andadura en Kansas City (Missouri), donde nació, haciendo documentales, siempre defendió la contracultura y las libertades y fue uno de los artistas que se pronunció contra el gobierno Bush.

"Lo único que lamento es que un día veré la luz al final del túnel y no podré seguir haciendo cine", dijo en una de sus últimas entrevistas.

La noticia de su muerte coincide con la campaña de su último filme, A Prairie Home Companion.

El último 'rebelde' de Hollywood

La muerte de Robert Altman pone fin a la carrera del último rebelde de Hollywood, un realizador con una de las filmografías más brillantes y transgresoras de la historia del cine.

Altman falleció el lunes a los 81 años en el hospital Cedars-Sinai de Los Angeles acompañado de su esposa Kathryn y cinco hijos, informó hoy su compañía de producción, Sandcastle 5 Productions.

Su muerte es una gran sorpresa, Altman estaba en preproducción con un filme que pensaba comenzar a rodar el próximo febrero

Su muerte fue debida a las
complicaciones de un cáncer que le fue diagnosticado hace 18 meses.

"Aun así su muerte es una gran sorpresa. Altman estaba en preproducción con un filme que pensaba comenzar a rodar el próximo febrero", añadió la productora en un comunicado divulgado en Nueva York.

De gran presencia y mente brillante, Altman fue, además de director, productor y guionista de gran parte de su obra, lo que le valió el calificativo de "autor" en un Hollywood donde el cine es industria.

Fue un realizador que murió con las botas puestas, como había prometido.

"Lo único que lamento es que un día veré la luz al final del túnel y no podré seguir haciendo cine", dijo en una de sus últimas entrevistas un director que se aburría "de muerte" cuando no estaba rodando, según confesó.

De ahí la ironía de que la noticia de su fallecimiento coincida con la campaña de su último filme, "A Prairie Home Companion", en esta nueva temporada de premios.

Además de sus logros cinematográficos, Altman siempre fue un defensor de la contracultura y de las libertades.

Su oposición al presidente estadounidense, George W. Bush, le llevó a prometer que abandonaría su país, en caso de que fuera reelegido.

Aunque Altman incumplió su promesa tras la victoria electoral de Bush en 2004, sus producciones cada vez estuvieron más vinculadas a Europa que a Estados Unidos, donde le era más difícil encontrar financiación para sus proyectos.

Durante la entrega del Oscar este año, Altman confesó además un secreto que había mantenido en silencio: había sido sometido a un trasplante de corazón hace once años.

Con buen humor, propio de los grandes maestros del cine como John Huston, John Ford, Frank Capra o Sam Peckinpah, con los que fue muchas veces comparado, Altman aseguró que se trataba del corazón de una mujer de 40 años, lo que le prometía otras cuatro décadas de vida.

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