Aumentan los casos de personas que se "autodiagnostican" como electrohipersensibles

  • Aseguran que son los campos electromagnéticos la causa de sus problemas.
  • Síntomas: dolor de cabeza, nerviosismo, problemas cutáneos o del sueño.
  • Se supone que son respuesta del organismo a la exposición crónica a las radiaciones de la telefonía móvil, el wifi y las ondas electromagnéticas.
  • No hay tests médicos o marcadores que confirmen lo que describen los pacientes.
Antenas de telefonía móvil en lo alto de un edificio.
Antenas de telefonía móvil en lo alto de un edificio.
FLICKR/Omar Omar

Dolor de cabeza, trastornos del sueño, nerviosismo, dificultades para concentrarse o problemas cutáneos. Muchos, cada vez más, están convencidos de que los campos electromagnéticos ambientales son la causa de sus problemas. El número de personas que se "autodiagnostican" como electrohipersensibles está creciendo de forma imparable.

De hecho, los médicos generalistas están ya "familiarizados" con este tipo de "autodiagnóstico", ha reconocido Alejandro Úbeda, jefe del Servicio de Investigación de Bioelectromagnética del Hospital Universitario Ramón y Cajal.

Se trata de una respuesta del organismo a la exposición crónica a las radiaciones de la telefonía móvil, el wifi y las ondas electromagnéticos, generadas por las nuevas tecnologías.

Úbeda ha confesado que las limitaciones en el conocimiento de una dolencia "severa, discapacitante y en clara expansión", como es la electrohipersensibildad (EHS), vienen dando origen a gastos sanitarios "significativos" y a cargas sociales "crecientes".

Según el investigador Raúl de la Rosa, perito judicial en los casos más relevantes por daños en la salud de personas expuestas a campos electromagnéticos, la epidemiología muestra que paralelamente al aumento de las emisiones se ha elevado el número de personas electrohipersensibles.

Las últimas estimaciones realizadas en Suecia, que admite esta enfermedad como causa de invalidez laboral -en España se han dado algunos casos-, indica que el número de afectados se ha elevado en apenas unos años hasta el 5% de la población europea. "De seguir esta progresión, en pocos años toda la población será sensible en mayor o menor medida a la exposición a radiaciones electromagnéticas", aventura De la Rosa.

Sin embargo, Úbeda aclara que este trastorno no tiene un diagnóstico aceptado por la mayoría de los clínicos, ni existen tests médicos o marcadores biológicos universalmente reconocidos que permitan confirmar lo que describen los pacientes.

Ante las carencias, prevención e investigación

Así las cosas, no es de extrañar que la propia Organización Mundial de la Salud considere que la problemática no está resuelta y pida que se realicen más estudios y mejor enfocados. Al igual ocurre con su posible influencia en el desarrollo de enfermedades oncológicas, si bien desde 2011 la OMS califica las radiofrecuencias como "agentes posiblemente cancerígenos".

Estas carencias, a juicio del experto, sólo pueden resolverse mediante una ampliación de los esfuerzos en prevención, información e investigación médica y biomédica. De la Rosa opina que habría que establecer medidas de protección para las personas más sensibilizadas, incluyendo zonas libres de campos electromagnéticos.

En cualquier caso, ambos expertos consideran que los profesionales y las autoridades sanitarias no pueden hacer oídos sordos al sufrimiento de quienes, en número creciente, se autodeclaran sensibles a las ondas.

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