La Audiencia Provincial de Toledo ha condenado a siete años y medio por un delito de asesinato en grado de tentativa al hombre que intentó asesinar con un cuchillo de cocina a otro con el que convivía en el centro Remar de la localidad toledana de Orgaz en septiembre de 2011.

Según consta en la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, para el cumplimiento de la pena de prisión que se le impone, se abona al acusado todo el tiempo que ha estado privado de libertad por esta causa —desde el 16 de septiembre 2011—. Además, el condenado, H.R.S., tendrá que indemnizar a la víctima, A.P.J., en la cantidad de 2.100 euros.

La Sala no tiene ninguna duda de la autoría de los hechos y destaca que el propio acusado no los haya negado e incluso que su defensa en el informe final reconociera "lisa y llanamente" la autoría.

A juicio del tribunal, "se trata evidentemente de un supuesto de tentativa acabada, ya que el autor realizó todos los actos que debieron producir el resultado querido y si este no sucedió fue gracias a que la víctima fue intervenida quirúrgicamente de urgencia".

También recalca que "la esquizofrenia residual que padece el acusado no puede en modo alguno operar como eximente completa ni incompleta como se pretende por la defensa, sino meramente como atenuante en este caso, pudendo ser su comportamiento consecuencia del residuo patológico llamado defecto esquizofrénico motivado por la retirada de uno de los dos medicamentos indicados para su correcto tratamiento".

Hechos probados

El juez ha declarado probado que en la noche del 14 al 15 de septiembre de 2011, sobre las 0.30 horas el procesado, H.R.S., molesto por el comportamiento de su compañero A.P.J., con el que convivía en el Centro Remar de Orgaz, con el que había mantenido una discusión por la tarde de ese día en el curso de la cual se habrían proferido insultos recíprocos, resolvió acabar con su vida.

Según el magistrado, el condenado esperó hasta última hora del día a que A.P.J. se retirara a su dormitorio a descansar, momento en el que, provisto de un cuchillo de cocina de ocho centímetros de hoja entró en su dormitorio y con la luz apagada y aprovechando que A.P.J. ya dormía, privado por tanto de toda posibilidad de defensa, de manera sorpresiva, se abalanzó sobre él asestándole cuatro puñaladas sucesivas al tiempo que le espetaba que le iba a matar.

El acusado causo a la víctima una herida abdominal penetrante de unos dos centímetros y medio, que le habría causado la muerte de no haber sido objeto de intervención quirúrgica; entre otras heridas. A.P.J. como consecuencia de las heridas tuvo que permanecer 10 días hospitalizado y los demás impedido para sus ocupaciones habituales.

Durante el juicio, que se celebró a principios del mes de febrero, y a tenor de la pruebas practicadas, el representante del Ministerio Fiscal decidió mantener la pena de 11 años de cárcel para el acusado, al sostener que ha quedado demostrada la alevosía de los hechos y que se trata de una tentativa inacabada de asesinato.

Por su parte, el abogado de la defensa solicitó al Tribunal la libre absolución y sostuvo que su patrocinado es "ininputable" al padecer una esquizofrenia y tener sus facultades mentales afectadas cuando se produjeron los hechos.

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